Pánico simulado en palacio

Pánico simulado en palacio
Celedonio

Las Fuerzas Armadas recrean un hipotético ataque bioterrorista con gas sarín en La Magdalena

NACHO GONZÁLEZ UCELAYSantander

Las Fuerzas Armadas efectuaron una demostración de su capacidad operativa en la asistencia y evacuación de heridos con un espectacular ejercicio realizado en la campa de La Magdalena, lugar de esparcimiento, de conciertos musicales, de saltos hípicos y, ahora también, de ataques bioterroristas con gas sarín. Sobresaliente, el simulacro fue retransmitido por un circuito cerrado de televisión a los cerca de seiscientos asistentes al III Congreso de Sanidad Militar, clausurado tras 72 horas de frenética actividad.

Sólo ellos, además de militares, periodistas y personal autorizado, pudieron presenciar una maniobra que, dada su duración, ocho horas, tuvo que ejecutarse en dos sesiones, una el jueves, que los técnicos tuvieron que grabar y luego enlatar, y otra ayer, que emitieron en vivo, lo que provocó que los participantes en el seminario que lo seguían a través de la pantalla lo vieran a ratos en diferido, a ratos en directo, y quienes lo presenciaban en la campa no se enteraran demasiado bien de lo que había pasado, estaba pasando e iba a pasar.

Ejecutado de acuerdo a un guión de corte más bien cinematográfico, el ejercicio situó a los participantes frente al estallido de un artefacto de baja potencia cuya deflagración se saldó con tres personas heridas. El inicio de un caos causado por la explosión de un segundo artilugio –este provisto con un agente nervioso, el gas sarín– que contaminó a las tres víctimas iniciales y provocó, además, varios heridos entre los equipos de rescate que acudieron al primer incidente.

Se ponía en movimiento, entonces, la maquinaria necesaria para la asistencia, atención y evacuación de todos ellos siguiendo los protocolos establecidos.

Supervisado personalmente por el coronel de la Inspección General de Sanidad (Igsan) Pedro Encinas, comisario del congreso formativo, el simulacro se concentró en el traslado de una víctima contaminada al interior del túnel de descontaminación, donde personal de la sección de Defensa Nuclear, Radiológica, Biológica y Química (NRBQ) del Ejército de Tierra comenzó un laborioso y complejo proceso para extraerle el agente nervioso.

«Ducha y secado», explicó someramente uno de los especialistas protegido con un traje especial. «Si la víctima no tiene radiación, avanza a la siguiente fase, y si todavía mantiene elevados los niveles, entonces se le vuelve a someter a ese mismo proceso».

Una vez superado el delicado procedimiento de descontaminación –que los congresistas pudieron seguir íntegro por televisión– el herido fue trasladado para su observación al hospital de campaña levantado en las proximidades.

Bajo esa carpa le aguardaba ya el Equipo de Cirugía Avanzada (ECA), una sección preparada para atender a 40 bajas críticas en un mismo día y para realizar hasta 20 intervenciones quirúrgicas en sólo 24 horas, dotada con un equipo de radiodiagnóstico, laboratorio y esterilización para apoyo del equipo quirúrgico, banco de sangre, farmacia y servicio de evacuación terrestre.

Un medio que no tuvo que movilizar porque la víctima fue evacuada por vía aérea.

Un Super Puma

Fue, de largo, la escena más vistosa de una maniobra que estaba a punto de finalizar.

Ya descontaminado y estabilizado, el herido fue trasladado hasta el módulo instalado por la Unidad Médica de Aeroevacuación (Umaer), perteneciente al Ejército del Aire, que, una vez preparó a la víctima, organizó su evacuación a bordo de un Eurocopter AS332 Super Puma cuyos tripulantes aguardaban la orden de despegue en el aeropuerto Seve Ballesteros.

Participantes en diversas misiones de evacuación en Afganistán, todos los ocupantes de la aeronave –que también formaron parte del contingente que devolvió a casa a los afectados por la crisis del ébola– aterrizaron suavemente el aparato en la campa de La Magdalena para recoger al herido y transportarlo al hospital Marqués de Valdecilla, donde durante estos últimos días se han realizado también actividades que los asistentes al congreso tuvieron oportunidad de ver antes de cerrar sus carpetas.