El Puerto diseña una reordenación del frente marítimo que «transformará» Santander

Varadero, Barrio Pesquero y paseo de Marqués de la Hermida, zona que se encuentra dentro de la reordenación./Alberto Aja
Varadero, Barrio Pesquero y paseo de Marqués de la Hermida, zona que se encuentra dentro de la reordenación. / Alberto Aja

Jaime González proyecta construir una nueva sede para la Autoridad Portuaria que esté integrada en la ciudad durante la siguiente legislatura

ENRIQUE MUNÁRRIZ y GUILLERMO BALBONASantander

Jaime González tiene una obsesión: integrar el puerto con la ciudad en una gran operación de regeneración urbana que permitirá «transformar» todo el frente marítimo y, en especial, la entrada de Santander. El presidente de la Autoridad Portuaria (APS) ultima un proyecto de reordenación de los espacios portuarios, desde el Centro Botín a la lonja de pescado, que permitirá resucitar una iniciativa que se frustró en su recta final por la anulación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). A punto de resolverse el concurso internacional de ideas, que iba a cambiar la fisonomía de una franja de 217.000 metros cuadrados portuarios liberados para disfrute de los santanderinos, tuvo que ser cancelado, y con él, las actuaciones más ambiciosas, previstas en Varadero y San Martín.

La hoja de ruta la ha diseñado González de la mano con el Ayuntamiento de Santander, que es el responsable de tramitar su desarrollo urbanístico. «Es una gran oportunidad para la ciudad que no puede dejar escapar. Málaga ya lo ha hecho, Bilbao lo ha hecho y sigue haciéndolo, ahora con Zorrotzaurre, que es una maravilla», explica González. El último ejemplo que pone sobre la mesa, que está en marcha actualmente en el País Vasco y puede dar una pista de lo que tiene en mente, es el de recuperar un espacio actualmente degradado para convertirlo en un barrio nuevo de Bilbao bien conectado con el resto de la ciudad, dotado de vivienda accesible, áreas de implantación empresarial no contaminante, numerosos equipamientos sociales y culturales, así como de amplias zonas de disfrute ciudadano.

Cronología

2010
El Puerto y el Ayuntamiento firman un convenio para la desafección de 217.000 metros cuadrados.
2012
El Consistorio anuncia que el desarrollo urbanístico de los espacios portuarios saldrá de un concurso internacional.
2015
Se envía al Boletín Oficial de la Unión Europea y Santander adelanta 360.000 euros del coste de los trámites.
Febrero de 2016
Los principales estudios de arquitectura presentan sus propuestas.
Diciembre de 2016
La anulación del Plan General obliga a cancelarlo todo.

Aunque no quiere desvelar los detalles, que presentará a comienzos del año que viene, se trataría de «una reordenación de actividades portuarias, donde cada una de ellas saldría ganando, incluida la sede portuaria, y donde Santander se transformaría sin ninguna duda», dice.

Además de liberar nuevos espacios para la ciudad que no se incluían en el acuerdo firmado en 2010 entre esta institución y el Consistorio, la operación incluirá la construcción de una nueva sede «digna», que esté integrada en la ciudad y permita juntar a todo el equipo, que ahora está repartido entre dos edificios separados. «Operativamente es muy incómodo y muy poco práctico», recalca el presidente de la APS, quien también confiesa que «estéticamente es la peor sede de las 28 portuarias». «He visitado muchas y al menos todas son mucho más adecuadas a lo que es la institución. Tengo en la cabeza una nueva sede, que no sería un ejercicio de megalomanía, sino algo que fuera digno de la Autoridad Portuaria de Santander, del puerto y de esta bahía». González no contempla «un edificio con un desfase de inversión en millones» porque cree que «esa época ya la hemos pasado en España». Se trata de «un ejercicio de inversión adecuada», que la APS podría hacer con fondos propios sin problemas.

Los mayores cambios se proyectan entre la zona del Centro Botín y la lonja de pescado

Su intención es que tenga una cara hacia el puerto y otra hacia la ciudad, con un acceso directo a la urbe integrado y enriqueciendo el diseño urbano con otras actuaciones de la capital. Tiene en mente la «vertical que va desde Isabel II hasta La Marga». «Eso está pendiente de actuación y podría haber un proyecto que consta de mil cosas que armonizadas e integradas transformarán Santander».

En cualquier caso, la intención de ambas administraciones es imprimir velocidad a la tramitación y que «los objetivos que nos marquemos no tengan un horizonte demasiado lejano en el tiempo», explica el responsable de la APS, que intentará que los plazos «no vayan a diez años». «Como presidente del Puerto digo en firme que este tema no puede quedarse parado y tenemos que encontrar la forma de volver a reactivarlo», enfatiza. Reconoce también que no le va a dar tiempo a dejarlo hecho antes de que termine la legislatura «por la increíble dificultad de tramitación burocrática y urbanística, que es inaceptable, pero sí me dará tiempo a comunicarlo» y confía en que se materialice, al menos en parte, durante la próxima legislatura.

Planean reestructurar las actividades portuarias para dar espacio a la ciudad

Ni el Ayuntamiento de Santander y ni la Autoridad Portuaria, que van de la mano en esto, están dispuestos a detener el proceso o a esperar a que un nuevo planeamiento, que puede dilatarse años (ocho tardó en aprobarse el texto revocado ahora), regule urbanísticamente este espacio. Caído el PGOU de 2012, al Ayuntamiento le queda el plan anterior, que data de 1997, y que deja fuera de ordenación esa franja marítima. Por ello, se baraja que las actuaciones se recojan mediante una modificación puntual del documento urbanístico de hace dos décadas.

El convenio suscrito en 2010, en virtud del cual la Autoridad desafectó 217.000 metros cuadrados, supuso el pistoletazo de salida para la ordenación integral de la franja sur de Santander. Desde entonces, se han realizado la ejecución de once actuaciones señeras: el Centro Botín y su túnel, con un total de 91 millones de inversión inicial; la renovación y ampliación de los Jardines de Pereda, la duna de Zaera, el dique de Gamazo y su explanada, el paseo marítimo Marqués de la Hermida, los carriles bici de la Estación Marítima a Varadero y de Marqués de la Hermida a Nueva Montaña, la nueva plaza de San Martín de la Mar y el parque de Varadero. Pero para el grueso de las intervenciones urbanísticas, en las que se preveía llevar a cabo construcciones, se convocó un concurso de ideas en base a las directrices urbanísticas recogida en el PGOU aprobado en 2012.

González es muy crítico con que la anulación del Plan General obligase a paralizar el concurso internacional. «Es inexplicable que la zona de integración de los espacios portuarios colapse cuando tienes cinco consultoras internacionales diseñándote un modelo de la ciudad por una situación de teórica insuficiencia de recursos hídricos para un teórico crecimiento. Lo que no se puede hacer es que cuando estás a punto de tocar la cima, llegue el Supremo, lo anule y tengamos que empezar de cero», se lamenta con cierta indignación. «No lo entiendo», prosigue, y considera que «el sector público a la hora de gestionar es perverso, se autodestruye o se ralentiza de una manera que no está justificada».

González estudia convertir la Isla de la Torre en un espacio cultural

En esa búsqueda de recuperar los espacios portuarios para la ciudad, Jaime González está valorando convertir la Isla de la Torre en un nuevo espacio cultural y artístico. La idea, que aún está en fase de valoración y cuyo coste rondaría los dos millones de euros, pasa por abordar una rehabilitación de toda la instalación «para que sea un espacio aprovechable no sólo en la actividad de vela, sino que tuviera un uso mucho más diverso, amplio, también cultural, también artístico, un lugar de encuentro...».

El proyecto que lleva rumiando unos meses en su cabeza y espera tener definido para antes de que concluya el año es que pueda darle uso todo aquel que lo solicite a través de un alquiler.Baraja, además de la zona cultural, un espacio para 30 personas cuyo alquiler tendría un coste reducido de mantenimiento, una cantidad simbólica. «Estás reunido allí, en un lugar increíble, viendo entrar y salir los barcos. Miras alrededor y tienes la mejor vista del Cantábrico a nivel paisajístico. Seguiría el uso de la escuela náutico-deportiva. Nos gustaría que fuera un espacio impecable», desvela con entusiasmo. Aunque está aún en fase embrionaria, González tiene claro que se mantendrá la naturaleza original del diseño arquitectónico con una «restauración magnífica». «Esa isla que está sufriendo un deterioro debería ser un icono de la Autoridad Portuaria como lo puede ser el Palacete. Está en la entrada marítima de Santander y es una bienvenida a los barcos que vienen y una despedida a los que se van». Para pasar a la isla están pensando en un «proyecto de impulsión eléctrica autoguiada» del que todavía no quiere adelantar nada.

El proyecto no es ni casual ni ocurrente. La Autoridad Portuaria ha desarrollado tradicionalmente su vínculo con la ciudad a través del hecho cultural. En este sentido dos espacios se han destacado como emblemáticos y pioneros en dimensión y en proyección. El Palacete del Embarcadero acogió los programas expositivos de artes plásticas más innovadores y arriesgados desde finales de la década de los 80. Tras superar tres décadas de actividad de este espacio portuario –en los últimos tiempos convertido en la principal ventana de presentación de los fondos del Archivo Lafuente–, ha sido objeto de una publicación conmemorativa, '1985-2017' que recoge de forma documental y gráfica su densa historia. En determinados periodos el puerto llegó a tener, además del edificio del muelle Calderón, la Nave Sotoliva, luego Naos, la propia Estación Marítima y el dique de Gamazo como espacios polivalentes destinados a la cultura. El actual presidente de la Autoridad Portuaria pretende potenciar el valor simbólico del Palacete como llave entre el puerto y la ciudad. Una comisión potenciará esta función desde este próximo otoño. El segundo gran proyecto singular, aún desconocido pese a superar una década de actividad, es el Centro de Arte Faro Cabo Mayor que alberga de manera permanente el fondo de arte, mar y faros de Eduardo Sanz e Isabel Villar, además de dar cabida a numerosas iniciativas culturales temporales.

Recientemente la Autoridad Portuaria ha editado una publicación que recoge el patrimonio artístico de esta entidad integrado por pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, instalaciones y grabados, obras de más de medio centenar de artistas locales, nacionales e internacionales, fruto de donaciones y adquisiciones puntuales pero, sobre todo, de sus series y programas abordados en estas tres largas décadas.