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Un pupitre en la mesa del comedor

Más de 70 menores de Cantabria han recibido desde 2016 apoyo docente en casa por una convalecencia

Lucía, de espaldas, estudiante de 3º de ESO, atiende a su profesora de Lengua, María Sánchez, que acude a su casa dos veces por semana, de 12 a 14 horas para la clase/María Gil Lastra
Lucía, de espaldas, estudiante de 3º de ESO, atiende a su profesora de Lengua, María Sánchez, que acude a su casa dos veces por semana, de 12 a 14 horas para la clase / María Gil Lastra
Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Lucía mira la pantalla de la tablet y se concentra para encontrar el complemento circunstancial de la frase que analiza. A veces no es fácil identificar ese complemento, o el predicado; a veces, sencillamente, las frases no tienen sentido. Sobre todo aquellas con las palabras niño y enfermedad. Son conceptos que distorsionan la realidad al leerse juntos, como nieve caliente, como agua seca. Figura retórica. Oxímoron. Lucía lo aprenderá –si es que no lo sabe ya– en clase de Lengua, pero hoy se enfrenta al análisis sintáctico y también a su propia recuperación, como cada día desde la operación que la mantiene convaleciente en casa. La clase se celebra en su salón, una estancia diáfana, con ventanales por los que entra toda la luz de estos días de diciembre: el mes de los exámenes, las notas, la entrega de trabajos para los estudiantes; el mes de los exámenes, las notas y los trabajos también para Lucía, a pesar de que sus exámenes sean en la mesa de comedor como pupitre.

 

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