De Santander a Bucarest en tres horas

El nuevo vuelo directo de Wizz Air desde el Seve Ballesteros funcionará hasta el 28 de octubre | El castillo que Bram Stoker describió como el hogar de Drácula, o el inmenso Parlamento son algunas de las visitas ineludibles

El castillo de Bran, en el que se basó Bram Stoker para ubicar la mansión de Drácula. / José Carlos Rojo
José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOBucarest

Así visto, desde la planicie sobre la que se eleva el risco en el que fue construido en 1377, el castillo de Bran impresiona. Cuenta la leyenda que Bram Stoker describió sus pasillos angostos, sus innumerables habitaciones, sus claustrofóbicas escalares de caracol y pasadizos secretos para describir la morada de Drácula; pero lo cierto es que el escritor irlandés nunca lo visitó. Sólo escuchó la descripción que una sirvienta rumana le hizo de este alcázar que gracias al mito se ha convertido en uno de los lugares más visitados de Rumanía.

Es, sin duda, cita ineludible en un país que ha acortado distancias con Santander desde que el pasado 23 de abril la compañía Wizz Air conectara el Seve Ballesteros con una línea aérea directa con Bucarest. El vuelo es económico –adquirir ida y vuelta a día de hoy no supera los 30 euros–; sin duda dará servicio a los más de 6.000 rumanos que viven en Cantabria, y también al turista que quiera descubrir el país.

Detalles del vuelo

La compañía
Wizz Air.
Los días y las horas
Salidas de Santander los martes y los sábados a las 21.55 horas, con llegadas a Bucarest a las 02.35 horas. El vuelo de regreso sale los mismos días de Bucarest a las 18.30 horas y llega a Santander a las 21.20 horas.
Los precios
Actualmente existen ofertas de ida y vuelta por menos de 30 euros.

Una posibilidad es la visita fugaz. La que tiene por salida un sábado con vuelta el martes. El horario previsto de despegue ronda las 22.00 horas y la llegada al aeropuerto Otopeni International es a las 2.30 horas, contando con que hay que sumarle una hora por el cambio de huso. Aunque la salida se demore, el avión suele llegar puntual, de modo que al final el viaje puede realizarse en poco más de tres horas. Nada mal para conectar Europa de un extremo a otro.

Reminiscencias comunistas

Bucarest es una ciudad de contrastes. Que se debate en una lucha interna por superar la impronta imborrable de su pasado comunista reciente para culminar la integración en la Unión Europea. Pero le queda mucho por hacer, y ahí quizá reside su principal atractivo; porque en su personalidad, en su cultura, aún domina con fuerza la mano de Nicolae Ceausescu. Se nota en la arquitectura e incluso en la configuración de las avenidas de una ciudad con cerca de dos millones de habitantes cuyo casco histórico fue demolido para construir a demanda de lo que dictaba la doctrina socialista.

Paradigma de ese estilo es el Parlamento. Una mole de mármol y hormigón que se se convirtió desde su inauguración en 1997 en el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono de EE UU. Cierto es que vale más por fuera que por dentro. Carente de matices, se nota que la motivación era más el tamaño que los matices;pero sabiendo lo que uno va a encontrar, no defrauda. Sobre todo cuando desde los balcones de la inmensa sala central interior se puede observar a los 329 diputados trabajando en lo que los rumanos conocen como la 'casa del pueblo'.

La sala interior del Parlamento.
La sala interior del Parlamento. / José Carlos Rojo

Otra de las imprescindibles es la catedral antigua de Bucarest, donde se encuentra la sede del patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana. Es sencillo coincidir con la celebración de la misa a media mañana, con el lugar colmado de feligreses en el interior de un lugar que cautiva por la tranquilidad que transmite la entonación de sus oraciones, que como mantras inundan una atmósfera donde flota el incienso.

El itinerario por la capital rumana continúa por la plaza Unirii, una de las más céntricas de la ciudad, o por el Monasterio Stravopoleos y el centro histórico, por la plaza de la revolución, frente al Parlamento; el Ateneo, el pasaje Macca Vilacrosse o la réplica exacta del Arco del Triunfo que corona una de las rotondas más transitadas de la ciudad. Eso sí, procuren eludir el transporte por carretera. La cantidad ingente de tráfico y el desorden con el que circula convierten el asfalto en la peor de las posibilidades para alcanzar cualquier lugar. El metro, por ejemplo, es una buena alternativa. Y todo resulta muy barato porque un euro equivale a cerca de cinco LEU, la moneda del país.

La tumba de Drácula

Lejos de la ciudad queda otra de las joyas de Rumanía, porque en la región de Valaquia, a unos 38 kilómetros de la capital, reposan en un monasterio los restos de Vlad Tepes. En el centro de un lago, el santuario de Snagov, del siglo XIV, se erige sobre un islote. Cuentan que fue la residencia de verano del conde que inspiró el mito de Drácula.

La tumba de Drácula, en el monasterio de Sganov.
La tumba de Drácula, en el monasterio de Sganov. / José Carlos Rojo

Un guerrero sanguinario, que suplía la debilidad de su pequeño ejército con su capacidad para infundir miedo. Su reputación de sanguinario, vengativo y salvaje con los enemigos, a los que empalaba vivos, debió servir de disuasión en su tiempo; aunque no fue suficiente. No al menos para el que le cortó la cabeza para terminar con su vida. Sobre la tumba en el suelo, muy rudimentaria, dos velas encendidas y un retrato en plata recuerdan su persona.

El abad que custodia el lugar permite incluso pisar la tumba. Ya saben, supersticiones. Tal vez una forma de ahuyentar no ya la crueldad del mito, sino la realidad de un hombre del que muchos rumanos parecen renegar.

Cantabria defiende en Bucarest su marca turística

El Gobierno de Cantabria aprovechó la pasada semana para viajar a la capital de Rumanía acompañado de un grupo de representantes de los diferentes sectores del turismo en la región y varios periodistas para conocer el nuevo destino del aeropuerto santanderino.

En un acto solemne en la embajada España en Bucarest, la Consejería de Turismo, encabezada por el consejero, Francisco Martín, que estuvo acompañado de Eva Bartolomé, directora general, se presentó Cantabria como destino turístico a Turoperadores, agencias de viajes y prensa especializada.

Martín defendió Cantabria como un «muestrario de España, con todos los atractivos que presenta el país y con un valor añadido más, la diferencia», aseguró. «El visitante en nuestra región puede estar esquiando por la mañana y surfeando por la tarde en una de nuestras maravillosas playas», resumió como paradigma de la riqueza paisajística. Yen ese sentido el consejero abogó por «unir Cantabria y Rumanía en términos turísticos y sociales».

El evento formó parte de las acciones de promoción que el Gobierno desarrolla en las diferentes ciudades europeas con las que el aeropuerto de la capital está conectado.