«Muchas veces las mascotas son mejores que las personas»

Proliferan en Cantabria particulares y amigos de los animales que ofrecen sus hogares como casas de acogida a perros y gatos rescatados por protectoras hasta que llega la adopción

Luis Miguel Ruiz ha acogido a más de cuarenta perros en tres años. Con esta labor, aligera el volumen de animales en las protectoras y los atiende de manera más personalizada./Fotos: L. Palomeque y D. Pedriza
Luis Miguel Ruiz ha acogido a más de cuarenta perros en tres años. Con esta labor, aligera el volumen de animales en las protectoras y los atiende de manera más personalizada. / Fotos: L. Palomeque y D. Pedriza
ángela casado .
ÁNGELA CASADO .Santander

'Tico' apareció en un tren, desorientado. Nadie sabía por qué decidió subirse, pero llegó al final del trayecto sin tener con quién marcharse. En la estación de Santander alguien llamó a una protectora para que se hicieran cargo de él. Su historia, compartida en redes sociales, captó la atención de Begoña Pérez. «Mi perro había muerto hacía poco y no me animaba a tener otro, así que decidí acogerlo de manera temporal». Han pasado más de tres años desde ese momento y la familia es ahora numerosa. Adoptó de manera definitiva a 'Tico', a 'Dylan' y a 'Prince', además de acoger a 'Shaggy' de manera indefinida. Su avanzada edad –14 años– anula prácticamente todas sus posibilidades de ser adoptado. «Ellos te quieren independientemente de cómo seas o lo que tengas. Muchas veces son mejores que las personas», concluye con rotundidad Begoña.

104.000 perros y 33.000 gatos fueron abandonados en España el año pasado.

La acogida de animales es una situación temporal, en la que un particular ofrece su hogar a un perro o gato –u otro animal– hasta que le surge una adopción. Durante este tiempo las protectoras se hacen cargo de todos los gastos veterinarios, de medicamentos y de alimentación que sean necesarios.

Estas casas no sólo son necesarias para tener una ubicación temporal donde mantener al animal. Además, cuando viven de acogida tienen muchas más posibilidades de salir en adopción. «Cuando están en una casa, se les ve más felices. Las personas con las que viven comparten más fotos, muestran cómo se relacionan con otros animales y lo bien que se llevan con los niños», señala la presidenta de SOS Norte Cantabria, Isabel Jaurena. Ver cómo se comportan con el entorno que les rodea ayuda a los posibles adoptantes a decidirse. «Los amigos de las familias de acogida conocen a los gatos y se interesan antes por ellos. Algo que ocurre mucho menos cuando están en la jaula de una protectora», añade Elisabet López, de Amigat. Las redes sociales se han convertido en un gran aliado de las protectoras. La difusión de imágenes es más sencilla a través de ellas por lo que, en pocas horas, los casos de animales disponibles son vistos por cientos de personas.

Luis Miguel Ruiz tenía dos perros cuando decidió a acoger más animales. Vive en una finca grande, por lo que pensó que podría dar la oportunidad a alguno más de salir de la protectora y «dejar un hueco para que rescatasen a otro». Actualmente, tiene diez. Cinco son adoptados y los otros cinco están en acogida, aunque por su casa han pasado «más de cuarenta». Ha tenido que despedirse de muchos, pero, lejos de sentir pena, le inunda la alegría por saber que el animal ha encontrado un hogar definitivo. «Además, eso me permite ayudar al siguiente», afirma con optimismo.

«Para evitar el abandonoy el aumento de animales callejeros es fundamental esterilizar a las mascotas» Isabel Jaurena, SOS Norte Cantabria

A Vanesa Rúas le cuesta más. Ha tenido cerca de treinta gatos en acogida y «nunca terminas de acostumbrarte a decir adiós». Una familia sin fecha límite es lo mejor para los felinos, razón por la que los pros se sobreponen a los contras. Tras la despedida, Vanesa no tarda en hacer hueco al siguiente. «En un máximo de dos días ya me traen a otro que también necesita un techo, cariño y cuidados».

Vanesa Rúas ha adaptado una habitación para 'Mogro', un gato paralítico con problemas para acceder al arenero.
Vanesa Rúas ha adaptado una habitación para 'Mogro', un gato paralítico con problemas para acceder al arenero.

Adoptados y acogidos

En muchas ocasiones las acogidas temporales se convierten en definitivas. Los animales, con el paso de los días y las semanas, van ganándose el cariño de aquellos que les han cedido un hueco en su hogar. Y decir adiós se vuelve imposible. Esto es, a la vez, positivo y negativo. «Es genial que encuentren un hogar definitivo, pero eso supone perder una casa de acogida», explican desde Amigat. Una de las mayores virtudes de los hogares temporales es que aligeran el número de animales que entran en las protectoras. Cuando un perro o gato sale adoptado, dejan espacio para el siguiente. Esta salida se bloquea si se da el paso de que la casa de acogida lo adopte, aunque también existe la posibilidad de que los adoptados y los acogidos convivan bajo un mismo techo.

«Cuando adoptan a uno de los perros que acojome siento feliz por él y por poder ayudar al siguiente» Luis Miguel Ruiz, Casa de acogida

No hay una ecuación que determine cuánto tiempo pasa desde que un animal llega a la protectora hasta que sale adoptado. Algunos se van a los cuatro días y otros pasan años en residencias. Por lo general, los cachorros tienen más posibilidades de que alguien se fije en ellos, mientras que los mayores o los que tienen alguna enfermedad se quedan esperando una oportunidad. 'Mogro' es un gato paralítico y salvaje que, cuando entró en Amigat, llevaba más de veinte días arrastrando las patas traseras, que no le respondían. Vanesa decidió acogerlo de manera indefinida, sabiendo que era prácticamente imposible que alguien se fijase en él. Adaptó una habitación, ya que el felino no es capaz de acceder al arenero para hacer sus necesidades y, poco a poco, suavizó su carácter hasta el punto de cuidar de los gatos pequeños que entran en la casa. «Se ha convertido en un padrazo, baña a los cachorros y se acurrucan juntos cuando tienen frío. Al final, me quita más trabajo del que me da», asegura Vanesa Rúas.

De acogida a adopción. A Begoña Pérez le cuesta separarse de sus perros, por lo que tres de sus cuatro acogidas son ahora definitivas.
De acogida a adopción. A Begoña Pérez le cuesta separarse de sus perros, por lo que tres de sus cuatro acogidas son ahora definitivas.

La adopción, por otro lado, es definitiva. Mediante un contrato, la mascota deja de pertenecer a la protectora para estar bajo la titularidad de un particular. «Somos muy cuidadosos en la selección de adoptantes», explica Isabel Jaurena. La persona interesada en realizar la adopción debe superar un test y demostrar que el animal se queda en buenas manos. Además, se compromete a esterilizarlo si todavía no se ha sometido a la operación –como ocurre con los cachorros–.

«Los adoptantes se interesan antes por los animales en acogida, es un gran escaparate» Elisabet López, Amigat

Aunque en las asociaciones están desbordados, nunca descuidan el proceso de selección de hogares definitivos para sus animales. «La actitud de los posibles adoptantes es fundamental y muchas veces es la clave para decidirnos», indica Elisabet López. Tienen claro que prefieren continuar con la búsqueda del candidato perfecto antes que entregar el felino a alguien que no les guste al cien por cien. «La experiencia me dice que, si no te convence, es mejor buscarle otro hogar y no tener que lamentarse», afirma la responsable de Amigat.

Campañas de concienciación

Las cifras de animales abandonados se mantienen estables año tras año. En 2017, más de 104.000 perros y 33.000 gatos sufrieron esta situación en España, según un informe de la Fundación Affinity. Esterilizar es la acción fundamental para terminar con el aumento de animales callejeros. Desde las protectoras y asociaciones coinciden. «Los ayuntamientos tienen que ayudar económicamente en las esterilizaciones y crear campañas de concienciación», sostiene Jaurena. Esta afirmación la subraya López, que añade que «los particulares tienen que responsabilizarse y evitar las camadas indeseadas esterilizando a sus gatos y perros».

Muchos de los animales abandonados que entran en las protectoras provienen de gente que descuida a sus mascotas –especialmente hembras– y, después, acuden a las asociaciones para que se hagan cargo de los cachorros, «una situación que debe terminar ya», sentencia López.