Que viene el tren

Como el pastor del cuento con el lobo, los compromisos de la llegada del AVE a Cantabria han dejado un reguero de fechas incumplidas

Que viene el trenGráfico
Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Cuando el pastorcillo del cuento vio al lobo venir, se puso a gritar como había hecho antes. Bien alto, desde un risco, para que todos le escucharan. El problema es que, como había gritado tantas veces que venía el lobo desde el mismo risco sin que fuera verdad, cuando la fiera realmente se estaba relamiendo ante las ovejas, nadie le creyó. En los últimos veinte años de la historia de Cantabria no es difícil cambiar al lobo del cuento por el tren de alta velocidad. Tal vez –por una cuestión de variedad– pueda resultar complicado ponerle cara al personaje de pastorcillo. Se le puede poner la de varios ministros de Fomento, presidentes de Cantabria y hasta del Gobierno de la nación. Porque todos se subieron al risco para decir que venía el tren. Más bien para decir cuándo, pero es casi lo mismo. Porque, por ahora, no ha llegado y el último compromiso –el de José Luis Ábalos, esta misma semana– dice que será una realidad dentro de seis años. 2024. Algunos, por seguir con los cuentos, dicen tras el enésimo anuncio que este es 'el de la buena pipa'.

«Porque hasta ahora nadie se aventuraba a decir para qué año», apuntó el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ante el ministro después del encuentro que mantuvieron el martes y de que el ahora titular de Fomento fijara el compromiso de 2024. Y sí que, en veinte años, ha habido muchos que se han aventurado a decir para qué año. Muchísimos. De hecho, en un resumen ligero de hemeroteca aparecen hasta 14 situaciones en las que se ha fijado un año en el horizonte. Un año concreto. Sólo en el caso de Ábalos (PSOE) y de De la Serna (PP) hay opciones de que lo dicho se cumpla. Por una cuestión de plazo (aún queda margen) y porque hay pasos que ya se han dado y obras a punto de empezar (la de la duplicidad de las vías entre Santander y Torrelavega), por ejemplo.

TAV, AVE, tren de altas prestaciones, alternativo o de las tres horas, nombres en estos años aSÍ LO LLAMARON

Todos los demás compromisos fueron incumplidos, anulados por falta de financiación, tumbados por el siguiente Gobierno o modificados por cambios en el proyecto. La mejor demostración es que, en estos años, el asunto ha tenido una larga lista de nombres. Tren de alta velocidad (o sus siglas TAV), AVE (siglas de Alta Velocidad Española), tren de altas prestaciones (más rápido que el de ahora, pero no AVE), tren del Cantábrico (en proyectos concretos), tren alternativo al AVE (para diferenciar)... Formas con las que se ha aludido al proyecto en los últimos veinte años. Porque ese es el tiempo que la alta velocidad ha estado instalada, no en el suelo, pero sí en el discurso político regional. La inauguración del Madrid-Sevilla fue en abril de 1992. La pregunta empezó a rondar por aquí a finales de los noventa. ¿En Cantabria, para cuándo?

El error de llamar a Cantabria provincia de Santander propició una confusión en los anuncios aNÉCDOTAS

Para hacerse una idea, este periódico envió un corresponsal a Valencia en el año 2000 con la idea de preguntarle eso al presidente de Renfe con motivo de un acto para ofrecer el balance de la compañía. Miguel Corsini –que ocupaba entonces el cargo– contestó diciendo que en el «horizonte de 2006-2007 estaría finalizada la línea de tren de alta velocidad Madrid-Valladolid» y que eso reduciría mucho los tiempos en todo «el cuadrante noroeste», incluida Cantabria.

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Luego, ya bajando el asunto más a los papeles, en la etapa de Álvarez Cascos (PP) en Fomento, llegó a publicarse en el BOE el proceso de información pública del tramo Alar del Rey-Santander. Se habló primero de tres horas y media, luego de dos y media... Con los socialistas ya en el poder y ese proyecto inicial olvidado, Magdalena Álvarez prometió –a falta de uno– dos trenes de alta velocidad (Madrid y Bilbao) para Cantabria. Su sucesor, José Blanco, dio el plazo que más veces se repitió. Que estaría en 2015. Fueron años polémicos. Revilla dio mítines en Reinosa con esa fecha 'atada', pero 'Pepiño' le dejó tirado en Monzón de Campos en lo que iba a ser la colocación de la primera piedra del proyecto. En pocos meses se dijo que sí, que el AVE a Reinosa, que a Santander, luego que no... Con el bipartito en peligro por las amenazas regionalistas, Zapatero también ratificó que en 2015 para calmar los ánimos. Blanco rectificó su negativa y firmó un protocolo en Santander otra vez con la fecha de 2015. Nada. Hasta el punto que Revilla siempre ha pensado que el ministro se vengó porque le obligaran a rectificar.

PP, PSOE y PRC pasaron años echándose las culpas de que los proyectos no salieran y tratando de abanderar la reivindicación del AVE cuando el rival estaba en el poder. Con la popular Ana Pastor como ministra se comprometió una inversión millonaria para hacer realidad el proyecto en el marco de un plan con la vista puesta en 2024. Pero la obra, a la hora de decidir lo urgente, nunca estuvo de lleno en la lista. Fue Pastor la que, reajustando la petición a un tren de altas prestaciones (no un AVE), puso la fecha más concreta que se ha dado en este tiempo. Junio de 2020, mes y año. Hubo, de hecho, licitaciones para sacarlo adelante.

Los últimos dos plazos (otra vez con la alta velocidad como referencia) son los más recientes. De la Serna y Ábalos. Habrá que ver si las cuentas no son las de la lechera.

 

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