El Futuro en Español en diez titulares

El hemiciclo del castillo de Fuensaldaña acogió el foro. En la imagen, un momento del coloquio entre Jorge Edwards y José Ignacio Wert./
El hemiciclo del castillo de Fuensaldaña acogió el foro. En la imagen, un momento del coloquio entre Jorge Edwards y José Ignacio Wert.

De un Premio Cervantes al ministro de Cultura, pasando por los directores de los diarios El Colombiano, Las Provincias, El Comercio, Ara, Heraldo y El Norte de Castilla, el castillo de Fuensaldaña ha acogido a los expertos más relevantes del mundo de la lengua y el periodismo

LILIANA MARTÍNEZ COLODRÓN

Dos días de conferencias y coloquios y una treintena de expertos del nivel de los que han participado en las Jornadas el Futuro en Español (organizado por El Norte de Castilla, Vocento y el Banco de Desarrollo de América Latina) aportan una cantidad ingente de informaciones, noticias y experiencias.

Siguiendo la máxima periodística de sintetizar, aderezada con uno de los consejos de Diego Carcedo de adaptar los periódicos al tiempo en el que vivimos, resumimos aquí en diez titulares las claves de un congreso en el que las etiquetas más mencionadas han sido #periodismo, #lengua, #futuro, #español , #patrimonio, #iberoamérica y #elnortedecastilla, que celebra este año su 160 aniversario.

Con esta pequeña provocación comenzó su intervención en las Jornadas en Español Enrique Sáiz, director general de Patrimonio de la Junta de Castilla y León. Un discurso con el que defendió un nuevo enfoque del patrimonio cultural «considerando que el patrimonio no es un museo, si no un lugar donde se desarrolla la vida». El patrimonio como recurso centró la primera de las mesas redondas del foro.

Este dato afloró en varias conversaciones durante la primera jornada de Futuro en Español. El carácter urbanita de la población iberoamericana hace aún más urgente la necesidad de rehabilitar sus cascos urbanos. Pero en ocasiones, como desveló Bernardo Rosero, gerente del Proyecto de Revitalización del centro histórico de Quito, algunas ciudades patrimonio no son atractivas para vivir «porque sus viviendas no son dignas y la población no puede pagar las mejoras, por lo que decide marcharse».

Francisco Javier León de la Riva, alcalde de la capital vallisoletana, intervino en el foro para dibujar una ciudad modelo de gestión. El regidor, que abrió la mesa redonda sobre Patrimonio y experiencias urbanas, no dudó en cantar las alabanzas de una ciudad «donde antes no se presumía de casi nada más allá que del Museo Nacional de Escultura, pero donde ahora tenemos argumentos para fundamentar la autoestima y el orgullo de la propio».

En las Jornadas también tuvieron cabida las nuevas tecnologías de la mano de Juan Carlos Prieto, director de la Fundación Santa María la Real, que explicó como la ciencia y el patrimonio se unen para preservar las joyas del románico. Sensores que miden la humedad, la inclinación de un edificio o las vibraciones pueden arrojar datos que perpetúen la vida de estos monumentos. «De la ruina al Big Data», lo denominó Juan Carlos Prieto, para demostrar que la tecnología es más que una aliada de la conservación del patrimonio.

«El futuro del español está relacionado con el pasado, porque sin historia y tradición no existe porvenir», dijo Jorge Edwards. El escritor y Premio Cervantes charló animadamente con el ministro de Educación, Cultura y deporte José Ignacio Wert, con quien coincidió en que «la unidad del idioma es sin duda el elemento más importante para asentar el futuro del español».

Por estas casualidades de la vida que tanta vidilla otorgan a los diarios, José Manuel Blecua participaba en las Jornadas en español el mismo día en el que la Real Academia Española elegía a la nueva directiva. «Este será mi último acto al frente de la Academia», dijo al finalizar su conferencia sobre 'Los diarios centenarios, la lengua y la literatura'. Emocionado, y rodeado de periodistas, directores de periódicos y estudiosos de la lengua, añadió que «siempre llevaré el recuerdo de este día y del Campo Grande de Valladolid, donde aprendí a andar y donde siempre vuelvo para recordar mi infancia cuando visito esta ciudad».

Martha Ortiz, directora de El Colombiano de Colombia, parafraseó a Woody Alen para defender la necesidad de elaborar periódicos entretenidos, que cuenten buenas y contrastadas historias. «Hemos sido arrogantes, y ahora toca la humildad». Señaló Ortiz, que participó en una mesa redonda junto a otros dos directores de diarios centenarios, Julián Quirós, de Las Provincias y Carlos Aganzo, de El Norte de Castilla, que rompió una lanza a favor del periodismo que se hace con urgencia: «La prisa nos hace a veces no ser cuidadoso con el lenguaje, y esto no quiere decir que no lo respetamos».

Los periodistas hacen periodismo, en cualquier soporte, sea papel, digital o móvil: «Nosotros no trabajamos en el soporte, trabajamos en el periodismo», señaló Carlos Aganzo. Y el digital, añadió, «nos permite reinventar la profesión en Internet». «Nunca jamás se ha escrito tanto como ahora. Las conversaciones atraviesan el planeta de norte a sur. Hasta en eso somos afortunados».

Si la directora de El Colombiano reclamaba entretenimiento y buenas noticias contrastadas, y el director de El Norte de Castilla respeto al idioma, el director de Heraldo de Aragón, Mikel Iturbe, dio la clave de la pervivencia: ser crítico siempre. Y de eso no faltó en el coloquio sobre El papel de los diarios en el nuevo paradigma de la información, en el que junto con Iturbe, y moderado por Benjamín Lana, director editorial de Medios Regionales de Vocento, participaron otros dos directores: Íñigo Noriega, de El Comercio, que aseguró que hoy en día se hace un periodismo regular, «y lo podemos hacer mucho mejor», y Toni Piqué, del diario Ara, quien ve muy claro un futuro en el que el negocio se basa en el pago por contenidos.

El periodista asturiano Diego Carcedo cerró las Jornadas Futuro en español con una charla en la que lanzó una serie de consejos (él los llamó ideas) para que los periódicos impresos burlen a los «agoreros» que ya han sellado sobre sus portadas la fecha de caducidad. Reducir el número de páginas sin mermar la calidad, eliminar la carga política de los diarios y apostar por el rigor y por contenidos más selectivos.

 

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