La estética de las 'Malas compañías'

Cinco relatos artísticos integran la colectiva que abre un intenso mes de marzo expositivo

‘Contra todo pronóstico’, óleo s/lienzo, es una de las pinturas de Ricardo González García./
‘Contra todo pronóstico’, óleo s/lienzo, es una de las pinturas de Ricardo González García.
GUILLERMO BALBONASantander

Figuraciones diversas, rostros, máscaras, acercamientos plurales a la persona. Una colectiva que implica diferentes miradas y que también supone un catálogo representativo de una creación dispersa pero con muchos factores en común. Malas compañías, bajo el comisariado y el impulso de Jesús Alberto Pérez Castaños, abre en marzo un mes de muestras en distintos espacios que certifican la confrontacion y la activa y profusa creación artística surgida de la comunidad.

Esta cita, que se abre el próximo día 3 y se prolongará hasta abril, tendrá lugar en el Centro Nacional de Fotografía de Torrelavega, pero se ultiman otras dos propuestas con destino a la Biblioteca Cantral de Cantabria y la sala Mauro Muriedas. Ambas convocatorias tendrán a la mujer como protagonista.

En el caso de Malas compañías son cinco los artistas que abren una ventana desde técnicas y lenguajes a veces compartidos, otras en confrontación, y que se presentan bajo lo que, el también pintor y artífice de proyectos de mestizaje cultural, ha denominado "diferentes estéticas de lo singular". Rocío Segura, Susana Reberdito, Ricardo González García, Juan R. Calleja y Oscar Lanza son los nombres propios de esta radiografía que se detiene tanto en la fotografía como en la gráfica o la pintura.

Diversidad figurativa

Rocío Segura, fotógrafa de retrato, belleza y moda, vive y trabaja en Nueva York como freelance, sus trabajos ha sido ya portada de numerosas publicaciones. En su trabajo caben "arquetipos de seductora belleza, vitales modelos de plenitud sensorial y teatralidad sugerente, exquisitamente fotografiados, a la manera de las portadas de las revistas y magazines glamurosos, que posibilitan la contemplación del paisaje humano desde un territorio de avasallador lirismo y vibrante colorido".

A juicio de Pérez Castaños, la mirada de Segura posee una diversidad figurativa que otorga "gran intensidad a su expresiva puesta escena; secuencias de mujeres y hombres jóvenes, reivindicando ante el observador la etérea ligereza de los adornos florales, clara referencia a cuanto hay de pureza en aquello que se anteponen en los ojos, y debe ser contemplado como visión metafórica de la propia existencia".

Susana Reberdito ha preparado para esta exposición un trabajo "desasosegante", que muestra ensoñadores rostros infantiles de mímica gestual, inmersos y atrapados en diversas materias (óleo, arena, fibra vegetal, botellas, lino). Una propuesta profunda y evocadora sobre las "polisémicas razones de la memoria y la multiplicidad de la experiencia visual, cuando manipula intencionadamente el imaginario creativo de la obra artística, para radicalizarla en descriptiva obsesión poética o rareza estética". Fotografías son los rostros de los hijos de la propia pintora incrustadas en un juego pulsional de objetos (botellas, cuadros, bolsas de mallas), que fragmentan su propia realidad desde un clasificatorio repertorio de sutiles mecanismos escénicos.

Su reciente propuesta está alejada de sus trabajos pictóricos habituales, tan gustativos, coloristas y audaces. Reberdito (San Sebastián, 1962), santanderina de adopción y residente en Alemania desde hace más de dos décadas, presentó precisamente en Siboney en otoño una selección de obras de producción reciente, trabajos de series que estaban inéditas en España, como Still Life with Pineapple, que expuso en el 2015 en la Galerie Arthea, (Mannheim) o Stillleben que exhibió en 2014 en la Galerie p-13, (Heidelberg).

Sensaciones gráficas

Oscar Lanza imagina, pintando con un lenguaje visual impactante, lo que nos deslumbra en las indómitas imágenes que se ofrecen desde el bricolaje callejero. La ciudad, sus medios de comunicación, la publicidad y sus anuncios incrustados en nuestros sueños para censurarlos todo ello es fuente inspirativa para este artista rastreador de "sensaciones gráficas".

Su trabajo (de minuciosa manufactura), "cuestiona con ironía y cruel sarcasmo, las tendencias de las redes sociales, los hallazgos contemplativos de un entorno comunicativo cada vez más saturado de imágenes basura, aquellas que no caracterizan un entorno urbano, sino por el contrario, lo confunden en un marasmo deshumanizador y alienante". Dibuja personajes reconocibles en el globalizado substrato de nuestra memoria colectiva (especialmente la televisiva), los critica y expone su frágil consistencia de mitología reciclable en un paisaje frenético de personajes iconoclastas que burlan de manera sistemática la estereotipada presencia del poder económico, la moral dominante o el orden político preestablecido.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, en sus esculturas y cuadros asoma un imaginario singular vinculado directamente a su enorme afición por el cine de terror, la ciencia-ficción, los cómics y el pressing catch.

En su última serie, Vegetalogenesia: el ataque de los fitohumanoides, recreaba un mundo en el que una nueva raza de hombres vegetales se venga del ser humano por sus innumerables abusos y le sustituye en la Tierra. Modifica así los significados y las relaciones habituales para crear universos imaginarios repletos de personajes y escenarios satíricos.

Cosmogonía

Ricardo González García, con una profusa y activa proyección en los últimos años reflejada en numerosas exposiciones, presenta ahora una "figurativa cosmogonía". Sus ambientes insólitos y fantásticos se ven envueltos en una "atmosférica pasta cromática, de grises y ocres, tonalidades que contaminan cualquier mirada preconcebida y racional". Son tan contundentes y descriptivos tales escenarios, como combativos ante los valores culturales dominantes hoy día.

"Todo aquello que pinta, es una representación simbólica de una realidad dominadora y asfixiante, que profana intencionalmente las liturgias de imposición autoritaria, visible en los asuntos públicos y privados". González García (Santander, 1976) expuso el pasado año en Siboney. Durante años el artista ha trabajado en una serie, Taxonomía del fetiche, que se completó con Paradoja en-vuelta en la que reflexionaba sobre su propio mundo. La práctica artística de González García, licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca, se centra en la investigación de diferentes procesos plásticos que ofrezcan una visión intermedia entre la representación y l abstracción, el objeto y el sujeto, y el contenido y el continente.

"Esto me lleva a la realización de diferentes series organizadas a partir de un esquema conceptual que estructura su presentación y que me lleva a adoptar diferentes estrategias. De ahí que trabaje desde una óptica multidisciplinar".

Formas irreales

Juan R.Calleja es un artista considerablemente reflexivo que factura piezas inquietantes, que requieren ser observadas con gran detenimiento contemplativo, pues protagonizan un diseño de "formas irreales, casi explorativas y de sensaciones psíquicas".

Hay pinturas que soportan una caligrafía de sucesos extremos y otras obras de técnica mixta. Las fotografías también están dominadas por un tratamiento alegórico estremecedor. Calleja "vagabundea con maestría por historias y espacios donde toma consistencia una traducción epidérmica de la imposible realidad".

Licenciado en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, combina su trabajo en el estudio con la docencia. Sus obras han estado presentes en una docena de exposiciones entre individuales y colectivas.

La cita colectiva de Torrelavega será inaugurada tras la celebración de la llamada semana del arte que se abre este próximo miércoles con la celebración de Arco y otras ferias internacionales paralelas. Cinco galerías cántabras estarán presentes en los distintos escaparates.

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