El cine se olvida de las mujeres

Sólo el 24% de las mujeres forma parte de los cargos directivos de la industria del cine, según el último informe de Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA)

Iciar Bollarín y Anna Castillo durante el rodaje de 'El Olivo'./José Haro
Iciar Bollarín y Anna Castillo durante el rodaje de 'El Olivo'. / José Haro
MARÍA BUENAPOSADASantander

El cine está dirigido por hombres y apenas hay unas pocas profesiones que están muy feminizadas, como es el caso de Maquillaje y Peluquería o Diseño de vestuario con un 75% y un 83% de presencia femenina cada una. A partir de aquí, el porcentaje va bajando gradualmente cuanto más nos acercamos a puestos de toma de decisiones. Según este informe, las áreas laborales con mayor representatividad de mujeres corresponden con profesiones situadas en la basa de la pirámide jerárquica, lo cual pone de manifiesto las relaciones de poder y muestra una segregación laboral vertical y horizontal.

Como un proyecto de solución, el Gobierno de España se ha propuesto aumentar la dotación de puntos (que son los que determinan quien obtiene subvención o no) a las películas que tengan más mujeres en puestos directivos. Una medida que se aprobará durante este mes de marzo, los responsables insisten en que no se trata tanto de cuantas mujeres haya en la producción de una pieza, sino de cuantas se encuentren en el equipo directivo y creativo. En palabras de María Soler, productora, representante y coordinadora del Festival Internacional del Cine de Piélagos, esto no resulta del todo justo: «No te cogen por tu talento, te cogen porque puntúas y eso tampoco es sincero. Al final las personas que más creen en mujeres siempre son otras mujeres», afirma.

Este tipo de iniciativas pueden acarrear una respuesta de doble rasero por parte de los dirigentes, quizás hasta el punto de que deje de tenerse en cuenta la calidad del trabajo realizado y se empiece a contratar por interés. Soler recalca que ese no es su criterio: «Yo no te elijo por ser mujer, igual que no te elijo porque seas mi amigo. Pero si actualmente puedo conseguir que trabajen conmigo buenos profesionales y que además sean mujeres, lo haré. El cine está más allá de las personas», manifiesta.

Lo conseguido hasta ahora

Las cosas empiezan a cambiar. Ya en reconocimientos importantes a nivel mundial, se comienza a escuchar nombres de profesionales premiadas a las que no estamos acostumbrados, esto supone un cambio a oídos de la sociedad y a oídos de mujeres que quieren dedicarse al cine.

En la última edición de la Berlinale, los premios más importantes como el Oso de Oro a la Mejor Película y Mejor Ópera Prima (Adina Pintilie), el Oso de Plata del Gran Premio del Jurado (Malgorzata Szumowska) o el Oso de Oro al Mejor Cortometraje (Ines Moldavsky), fueron otorgados a mujeres de distintas nacionalidades por producciones propias originales. En los Oscar de este año, por primera vez en su historia, una de los cuatro nominados a Mejor Fotografía ha sido una mujer, Rachel Morrison, por su trabajo en Mudbound. Y por quinta vez en sus 90 ediciones, se encontraba una mujer nominada a la categoría de Mejor Dirección. Aunque ninguna se llevó la estatuilla.

La directora Carla Simon pronunciando su discurso en los Goya de este año.
La directora Carla Simon pronunciando su discurso en los Goya de este año. / Susana Vera

También en la gala de los Goya, en España, a pesar de que el porcentaje de nominadas femeninas no fue coherente- tan solo un 27% en total- Carla Simón e Isabel Coixet se alzaron con los dos galardones otorgados a las categorías de Dirección.

Seguir luchando

Cerca del Día Internacional de la Mujer- 8 de Marzo-, junto con la huelga general se preveen un gran número de movimientos en cada sector, y el séptimo arte no se queda atrás.

Actualmente no hay gala de cine que no participe en reivindicaciones a favor de la igualdad, movimientos como el #MeToo en Estados Unidos, o los abanicos rojos en los Goya con el hashtag #masmujeres (propuesto por la asociación CIMA), han hecho eco en la industria. Tan sólo falta que calen en la visión de la sociedad.

La actriz cántabra Marta Hazas.
La actriz cántabra Marta Hazas. / DM

La cántabra Marta Hazas, actriz protagonista de Velvet Colección, está de acuerdo con estos movimientos. «Al final es una manera de hacer visible un problema que hay, y cuando se tiene un altavoz creo que está bien utilizarlo para reivindicar causas, y por lo menos ir inculcándolo en el ADN de las nuevas generaciones», en su opinión las demandas deben realizarse también desde un tono ligero, que no resulte contraproducente, «creo que hay que hacerlo siempre desde el sentido del humor, la inteligencia y no perder los papeles», sostiene.

Sin género detrás de las cámaras

Tanto Hazas como Soler coinciden en que todo nace de la educación, que marca las pautas de la sociedad y todo cambiará cuando desde el principio se tengan las mismas oportunidades de alcanzar cualquier puesto. Que no dependa de una condición innata. «El cine son sentimientos y el sentimiento de una persona no tiene nada que ver con el género», concluye la productora.

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