'Las huellas del viaje' más gráfico

El CDIS participa en la Conferencia Internacional Multidisciplinaria de Grabado, Impact 10 – Encuentro, con sede en Santander, con la exposición 'Fototipias en la Colección Marañón'

Fototipias. Spitsbergen, uno de los paisajes plasmados en esta serie./Colección Gregorio Marañón/ CDIS, Ayuntamiento de Santander
Fototipias. Spitsbergen, uno de los paisajes plasmados en esta serie. / Colección Gregorio Marañón/ CDIS, Ayuntamiento de Santander
Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Una nueva forma de mirar y de acercarse a otras culturas. Paisajes humanos, geografías y arquitecturas diferentes. Y en el epicentro de las imágenes la evolución del lenguaje fotográfico y un proceso fotomecánico que propicia otra mirada. Patrimonio, historia, trayectos icónicos se funden a través de un procedimiento singular de la imagen reflejado en huellas de viajes. El CDIS vuelve a mostrar una nueva cartografía y abre una ventana a su temporada expositiva que, en este caso, sirve de puente y extensión al programa Impact10-Encuentro que en torno a la gráfica se celebrará en Santander en septiembre.

De este modo el Ayuntamiento de Santander, a través del Centro de Documentación de la Imagen de Santander, participa en la Conferencia Internacional Multidisciplinaria de Grabado, con sede en la ciudad en 2018, mediante esta exposición que se presenta bajo el epígrafe 'Las huellas del viaje. Fototipias en la Colección Marañón del CDIS.

Como centro especializado en la gestión de patrimonio fotográfico, ha seleccionado para la ocasión imágenes realizadas mediante un proceso fotomecánico denominado fototipia. De entre todas las que custodia la institución santanderina, se ha elegido una serie de la colección del médico humanista y liberal Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960) y de su hijo el diplomático y político español Gregorio Marañón Moya (1914-2002).

Noruega. Spitsbergen. Bahía Magdalena. 31 de Julio de 1926. Fototipia.
Noruega. Spitsbergen. Bahía Magdalena. 31 de Julio de 1926. Fototipia. / Colección Gregorio Marañón/ CDIS, Ayuntamiento de Santander

De las cerca de cien imágenes que la componen, se ha optado atendiendo al proceso fotomecánico por 18 fototipias cuya autoría se desconoce, así como su contexto. «Suponemos que forman parte de varios viajes. Tampoco sabemos si las tomó el mismo autor aunque parecen formar una unidad formal y estética», según explica Manuela Alonso, coordinadora del CDIS.

Fechadas a finales de la década de los veinte y principios de los años treinta, se corresponden con tres viajes: 1926, 1929 y 1931. El objetivo de estas imágenes consiste por un lado, en el mismo que el de la tarjeta postal: «El recuerdo, aunque las medidas son sensiblemente mayores: 17 x 22 cm (con pasapartout 28 x 40 cm); pero, por otro, existen anotaciones en los reversos manuscritos que nos hacen pensar que pudo haberlas realizado algún miembro del viaje». Por citar un ejemplo, en una fototipia de la actual isla de Spitsbergen (Noruega), aparece escrito en el reverso: 'Bahía Magdalena (Spitzberg). Los pasajeros del Neptunia desembarcando. 31 de julio de 1926 a las 2 de la madrugada, temperatura + 2º- latitud 79º 35'.

A través de ellas se accede a la contemplación de escenas cotidianas, arquitectura de diferentes lugares del mundo –entre otras ciudades Moscú, Tallin, Tetuán, Estocolmo, Fez, Noruega…– que «sentimos más cerca y que a la vez sirven como souvenir.

Estonia. Mercado de Tallín. Agosto de 1929. Fototipia
Estonia. Mercado de Tallín. Agosto de 1929. Fototipia / Colección Gregorio Marañón/ CDIS, Ayuntamiento de Santander

Representan una nueva forma de mirar, de acercarse a otras culturas. En definitiva, les sugerimos un viaje en el CDIS a diversos continentes. Como decía Henry Miller: «Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas». Nosotros les proponemos viajar con la mirada puesta en un proceso fotomecánico denominado fototipia. La citada bahía noruega, el mercado de Tallín, la Plaza del Comercio en el Zoco del Foki o San Petersburgo son algunos de esos lugares en el mundo.

En España, el fotógrafo J. Laurent también disponía de una imprenta en fototipia, desde el año 1880, para ediciones de láminas e ilustraciones de libros. Pero únicamente su sucesor Lacoste (antigua casa Laurent) editó postales a partir del año 1900. La casa Hauser y Menet, establecida en Madrid, en el año 1890, estaba considerada como la mejor imprenta española en fototipia. Alcanzó gran perfección, editando láminas y postales con muy buena nitidez.Entre los fotógrafos que emplearon este sistema, para tiraje de copias, se puede citar a Alfred Stieglitz.

Debido al uso de la tinta, el tono de las fototipias variaba desde los púrpura cálido a tonos rojizos y tonos neutros fríos. Podía ser monocromático o tener dos o más colores, en cuyo caso se realizaba una placa de impresión separada para cada color. La imagen debía ser uniforme, sin aparente desvanecimiento o cambios de tono. En algunos casos, las fototipias imitaban el aspecto de las fotografías y para ello se las recubría con barniz o se les aplicaba color a mano con pinturas, pigmentos o tintes. La textura de la superficie variaba mucho según el tipo de papel. Debido a que el colotipo era un proceso planográfico, la tinta en la imagen estaba nivelada con la superficie del papel. Los colotipos se podían realizar en una amplia variedad de tamaños y formatos. Este proceso se utilizó para la edición de postales, reproducciones de obras de arte, catálogos, carteles o páginas de libros. En algunos de estos casos, las imágenes podían contener, además, en la parte frontal o posterior de la impresión, un texto informativo impreso mediante un proceso diferente (tipográfico).

Debido a que los colotipos se imprimían usando pigmentos, la imagen era muy estable, por lo que el estado general de la impresión dependía de la de la base de papel.

Más de 20 espacios, del 1 al 9

La Conferencia Internacional de Gráfica, Impact 10 tiene su origen en el Centre for Fine Print Research (CFPR) de la Universidad de West of England, y esta cita está organizada por SM Pro Art Circle, que dirigen Andrea Juan y Gabriel Penedo Diego. Ayuntamiento de Santander, Gobierno regional, Fundación Caja Cantabria, Universidad de Cantabria, Autoridad Portuaria, CDIS, Museo de Altamira, Museo Marítimo del Cantábrico, Museo de Prehistoria y Arqueología, Palacio de Exposiciones, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Espacio Alexandra, La Caseta de Bombas, La Central 1897 y galería Siboney son las entidades y espacios implicados en esta convocatoria a través de exposiciones, principalmente, como ya se avanzó, pero también de talleres y charlas en un programa que centra su actividad 1 al 9 de septiembre.

Tetuán. Plaza del Comercio en el Zoco del Foki. Febrero de 1931. Fototipia
Tetuán. Plaza del Comercio en el Zoco del Foki. Febrero de 1931. Fototipia / Colección Gregorio Marañón/ CDIS, Ayuntamiento de Santander

Más de 400 delegados internacionales y doscientos artistas, entre profesores universitarios e investigadores en gráfica, recalarán en la ciudad. Cuarenta países están representados, siendo las delegaciones más numerosas las de países como Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, China, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, Irlanda y de países de Sudamérica. Algunas muestras como las del santanderino Juan M. Moro, Premio Nacional, ya se exhibe en Siboney.

Entre las citas expositivas más destacadas cabe mencionar Los Caprichos de Goya, serie de 80 grabado que representa una sátira de la sociedad española de finales del XVIII, pertenecientes a la Colección de Arte de Caja Cantabria; y la obra de José Gutiérrez Solana, muestra compuesta por 25 aguafuertes y litografías, de los fondos de la entidad. Y, como ya se avanzó, la Colección de la Obra Gráfica Española de la Universidad de Cantabria que presenta una exhibición de 40 estampas, de su Colección Museográfica, que incluye obras de Picasso Miró, Saura, Bores, Ortega, Tápies, Equipo Crónica, entre otros. La única cita fuera de Santander es la del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira que acogerá la visita de los delegados el el 5 de septiembre.

El qué y el cómo del primer procedimiento fotolitográfico

La fototipia o colotipia puede ser considerada como el primer procedimiento fotolitográfico, que combinaba las tecnologías fotográficas y planográficas. Se obtenía a partir de la exposición bajo un negativo reticulado, de una placa de metal o vidrio recubierta con gelatina bicromatada. «Cuando ésta se secaba, quedaba reticulada y en su superficie se formaba una estructura de malla de grano fino, un molde, que absorbía la tinta en proporción a la dureza producida en la exposición a la luz». Obtenida esta placa y una vez entintada, las partes endurecidas retenían la tinta, que se transfería al papel mediante una prensa. Este sistema se empleó mucho en la impresión de postales, desde 1897 hasta mediados del siglo XX. El descubridor, según la aportación didáctica que incluirá en la muestra el CDIS, fue Alphonse Poitevin. Posteriormente Joseph Albert perfeccionó el sistema, por lo que el colotipo se difundió con el nombre de Albertipo. No obstante tuvo varios nombres alternativos como heliotipo o photo-collograph.

El soporte principal es el papel. Este puede tener diferentes espesores y texturas y las impresiones a menudo se montaban en un soporte secundario.

 

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