V Congreso de periodismo cultural

El momento de la consolidación

«Debemos apostar por las obras de nuestros creadores para no solo ser una potencia mundial en el consumo de videojuegos, sino también en su desarrollo»

ARTURO MONEDERO (VICEPRESIDENTE AEVI)

La industria del videojuego está en una gran momento. Así lo indica el reciente anuario publicado por AEVI (Asociación Española de Videojuegos). Los videojuegos son la primera opción de ocio audiovisual en España, con 1.530 millones de euros facturados en 2018. Contamos con más de 15 millones de jugadores entre nuestras fronteras y todo ello pese a que no es nada fácil mantenerse al día en innovación y creatividad en una industria tan cambiante, en la que los modelos de negocio evolucionan vertiginosamente. En estas líneas, me gustaría centrarme en el desarrollo nacional. Como vicepresidente de desarrollo de la asociación, mi labor es detectar y proteger los intereses de los pequeños y medianos estudios nacionales. Rondamos las 400 compañías de videojuegos patrias. Son compañías que tienen que pelear de forma dura y constante para destacar en un mercado tan masificado. Es de un mérito terrible ver como pequeños estudios (a los que denominamos 'Indies') con apenas 4 componentes, logran plantear mecánicas innovadoras e historias arriesgadas que son un aire fresco en esta industria. Pequeños artesanos que con sus obras se enfrentan a dos grandes problemas: la visibilidad y la financiación.

La primera es obvia y un mal que afecta a toda industria cultural. Posicionarse en los principales rankings o estanterías de comercios es un problema tanto para músicos, escritores, cineastas o desarrolladores. Es una realidad que obliga a buscar formas de destacar, y una de las más importantes consiste en ser innovadores, creando un producto arriesgado que ofrezca algo nunca visto antes. Esto no es nada fácil pero las producciones nacionales, desde hace unos años, han ido haciéndose un hueco en los mercados mundiales a base de pura creatividad. El otro gran hándicap es la financiación. En España, por desgracia, escasean inversores privados que inviertan en videojuegos. Las fuentes de financiación a día de hoy son básicamente la autofinanciación y la gubernamental. También existe inversión privada, pero el 90% del las veces es de capital extranjero. Esto es un problema, porque estamos perdiendo capital. Desde la asociación, estamos realizando un esfuerzo en fomentar la inversión nacional y explicar a inversores interesados las oportunidades que existen en el desarrollo de videojuegos.

No me gustaría terminar sin mencionar el proyecto 'The Good Gamer'. Un proyecto global de contenidos pionero en Europa donde reivindicar los valores del videojuego y las medidas de responsabilidad impulsadas por la industria. La iniciativa está vertebrada en torno a un portal web, cuyo fin último es fomentar un consumo responsable de los videojuegos y orientar a jóvenes, padres, educadores, médicos, a toda la comunidad 'gamer' y al conjunto de la sociedad. La industria se toma muy en serio la responsabilidad social y promueve durante años un consumo responsable del videojuego. Es importante destacar las numerosas acciones que se llevan a cabo y que están disponibles para los videojugadores.

En resumen, estamos en un gran momento para ser jugadores, para disfrutar en compañía de los videojuegos y compartir nuevas y apasionantes experiencias. Ahora toca conocer más el producto nacional, cargado de ideas innovadoras. Dar una oportunidad a las obras que crean nuestros desarrolladores para no solo ser potencia mundial en el consumo de videojuegos sino ser líderes también en su desarrollo.