Un divorcio en canciones

Pegi, que fue esposa de Neil Young durante 36 años, edita un nuevo álbum inspirado en la ruptura con el mítico roquero. «Ni en un millón de años se me habría ocurrido que acabaría así», ha dicho

Pegi Young./
Pegi Young.
CARLOS BENITO

El matrimonio de Neil y Pegi Young fue, durante décadas, un ejemplo que se solía contraponer a los tópicos sobre el mundo del espectáculo, tan propenso a la obsolescencia programada en el amor. El músico canadiense y la joven californiana se conocieron en 1974: ella trabajaba de camarera en un local al que solía acudir Neil, ya un artista de primerísima fila antes de alcanzar la treintena, y él se quedó prendado de aquella chica indómita, que había estado viviendo durante un año en un tipi indio. Se casaron en 1978, tuvieron dos hijos (Amber Jean y Ben, que sufre parálisis cerebral, igual que otro hijo de Neil de una relación anterior) y Pegi se convirtió en el tema de unas cuantas canciones, como la inequívoca 'Unknown Legend'. En su calidad de esposa de largo recorrido, ejerció de guardiana de la vida doméstica del huraño Young, puso en marcha junto a él la Bridge School (un programa educativo para niños con discapacidad severa) e incluso acabó subiéndose al escenario para hacerle coros, un primer paso que la animó a componer sus propias canciones y editar su debut en solitario en 2007.

El cataclismo llegó en 2014, cuando Neil Young decidió divorciarse. La noticia asombró a todos los fans del artista, tan acostumbrados a la estabilidad doméstica de su ídolo, pero también pilló por sorpresa a la propia Pegi: «Estábamos en un momento difícil, pero no se me habría ocurrido ni en un millón de años que acabaríamos divorciándonos», ha declarado en una conversación con 'Rolling Stone', la única entrevista en la que se ha prestado a repasar con detalle la cuestión. Neil empezó a salir con la actriz Daryl Hannah, mientras Pegi afrontaba una situación singular. Justo entonces acababa de lanzar su cuarto álbum, 'Lonely In A Crowded Room', que todo el mundo interpretó con el divorcio como clave, buscando en sus canciones de desamor los signos que anunciaban el desenlace, aunque la propia artista se ha hartado de repetir que el material estaba compuesto y grabado mucho antes de que se produjese la crisis de pareja. A la vez, su repentina soledad la empujó a dar forma de manera obsesiva a nuevas canciones: «Lo único que hacía era escribir. Escribía y escribía y escribía: letras y letras y más letras. No podía hacer nada más. No podía tocar. No podía tocar el piano. No podía tocar la guitarra. No podía hacer nada», ha resumido a la NPR.

Lo mejor de mí

El resultado de aquella fiebre creativa se edita la semana que viene, lleva por título 'Raw' y, esta vez sí, es un álbum inspirado de manera obvia y un poco abrumadora en el divorcio de la cantante. «Yo lo veo como una banda sonora para las siete etapas del dolor. Tienes ira, después conmoción e incredulidad... A medida que avanzamos por el disco, las últimas canciones muestran mi crecimiento y... no puedo decir aceptación total, pero creo que la última sí habla sobre el perdón», ha desarrollado en 'Rolling Stone'. «¿Por qué tuviste que arruinar mi vida?», dice el estribillo del primer tema, y a partir de ahí bastan algunos títulos para hacerse una idea del tono que domina el repertorio: desde 'Gave My Best To You' (es decir, 'Te di lo mejor de mí') hasta 'You Won't Take My Laugh Away From Me' (algo así como 'No te llevarás mi risa'), por no hablar de versiones como 'Trying To Live My Life Without You', popularizada por Otis Clay y Bob Seger, o 'Do I Ever Cross Your Mind', de Dolly Parton.

Pegi Young & The Survivors: 'Trying To Live My Life Without You'

«Las primeras canciones que escribí eran las más iracundas. Con 61 años, tenía que hacerme a la idea: '¡Santo cielo! ¿Quién soy yo?'. Había dedicado una parte tan grande de mi vida a mi familia y a Neil que anduve perdida un tiempo», ha admitido. El disco, grabado junto a su banda The Survivors y compuesto mano a mano con su cómplice Spooner Oldham (el organista que toca, por ejemplo, en el clásico 'When A Man Loves A Woman' de Percy Sledge), tal vez le sirva para dar carpetazo artístico al incómodo asunto de la separación, porque Pegi asegura que ahora ya ha empezado a escribir versos más animados, como si se hubiese divorciado al fin de su divorcio.