Sotileza: aniversario del centro botín
Capítulo 4

El personal que se enfrentó al desafío

Detrás de todas las actividades que realiza el Centro Botín hay un engranaje humano que trabaja para que el público disfrute de su programación. Un equipo que se enfrentó con una gran ilusión al reto de poner en marcha un nuevo motor cultural en la ciudad. Un año después de que abriera sus puertas las directoras de las distintas áreas hacen un balance de como han vivido estos meses desde sus respectivos departamentos

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Desde que el Centro Botín echara a andar hace un año la investigación, la formación y la divulgación son sus tres grandes misiones. Unos objetivos que no podrían cumplirse sin el trabajo de los departamentos que, como la maquinaria de un reloj, hacen que este Centro no se pare.

Detrás de todo ese labor hay un componente humano que ha vivido los últimos trescientos sesenta y cinco días con la ilusión vivir un «gran reto», como ha sido la puesta en marcha de este gran motor cultural de la ciudad. El miércoles muchos de los trabajadores del edificio se reunieron para hacer la fotografía que ilustra esta información. Una sesión informal en la que directivos, vigilantes, técnicos o personal del restaurante compartieron el mismo plano.

También fue el momento para hacer balance de lo que ha supuesto este año para sus trabajos, para el Centro Botín y para la ciudad que lo acoge.

Begoña Guerrica-Echevarría es la directora de operaciones del Departamento de Artes Plásticas, un área que ha continuado y potenciado el trabajo que la Fundación Botín desarrolla en Santander desde los años ochenta. Para Guerrica-Echevarría todo lo que ha ocurrido este año junto a la bahía de Santander «ha sido muy emocionante». Reconoce que su área, con todo el bagaje realizado anteriormente ya estaba consolidada, pero aún así pasar a ocupar las salas de la construcción de Renzo Piano era un gran desafío. «Teníamos muchas ganas porque para nosotros la llegada a este edificio suponía un reto», señala.

La experiencia de la Fundación en el área de exposiciones ha facilitado el trabajo en las nuevas instalaciones

La directora de operaciones de Artes Plásticas también sostiene que toda la experiencia acumulada les ha permitido afrontar lo que ha acontecido en los últimos doce meses con profesionalidad. «El reto que nos habíamos fijado nos ha acabado aportando algo a todos. El desembarco en este Centro Botín también supuso la necesidad de nuevos equipos para este área. Así los profesionales que ya nos apoyaban y ayudaban en la gestión del departamento o en los montajes de exposiciones han tenido que habituarse a este nuevo entorno y, por su puesto, los que han llegado nuevos nos han dado su apoyo y nos han aportado otras nuevas formas de trabajo».

En lo que respecta al edificio que 'envuelve' el trabajo que desarrollan, Guerrica-Echevarria señala que «a veces ha ayudado y otras veces ha provocado alguna dificultad. Nosotros llevábamos mucho tiempo trabajando en una sala que ya conocíamos perfectamente. Hay que tener en cuenta que en este departamento se desarrolla una labor inicial de gestión del proyecto –solicitudes de las obras, preparar catálogos o confeccionar textos– y, fundamentalmente, adaptar todo este trabajo y presentarlo al público en un espacio. El anterior edificio lo conocíamos, y no sólo el personal propio de la Fundación Botín, también el personal que teníamos de apoyo, Así que en esta nueva etapa hemos tenido que descubrir como afrontar y enfrentarnos a este nuevo edificio, a sus necesidades y también a su dotación material y técnica».

Arte y formación

Amaia Barredo es la directora del Área de Arte y Formación. «Tengo mucha suerte porque mi labor es muy rica y está relacionada con todo lo que tiene que ver con las exposiciones, en lo que se refiere a su gestión, a la organización de talleres y becas, pero también trabajo en una vertiente formativa que está relacionada con las actividades y desarrollo de la creatividad, como son las visitas y los talleres. Resumiendo, todo lo que se hace entorno a las exposiciones», explica.

En cuanto al balance que hace de este primer año de andadura del Centro Botín, reconoce que ha sido muy bueno y muy completo. «Empezamos muy ilusionados y creo que nuestra expectación ha crecido ante todo lo que va a venir y lo que puede ocurrir en los próximos meses».

La labor de los empleados se completa con el trabajo desinteresado de 25 voluntarios

Sobre el público que ha disfrutado de todas las actividades que ha organizado su área, Amaia Barredo dice que la participación ha sido buenísima y también que ha sido «un lujo el entorno que tenemos».

Marga Meoro es la directora del Área de Marketing y Desarrollo. Su balance de este año es «excelente». «Estamos muy satisfechos con los resultados y no sólo nos basamos en las 227.000 personas que nos han visitado este año, también estamos muy orgullosos de los 127.000 pases cántabros que, sin duda, demuestran el grado de fidelización que tiene el Centro Botín entre la ciudadanía de esta región. Además contamos con un colectivo de Amigos de más de 7.000 personas que todavía es un grado de fidelización mayor», señala.

Meoro cree que con estas cifras se han cumplido los objetivos marcados en la apertura, tanto en Cantabria como a nivel nacional e internacional y, sobre todo, considera que los números son muy acordes a la misión del Centro de desarrollar la creatividad en toda la región. «Y eso se demuestra tanto por los asistentes de Cantabria a las actividades, como por el número de pases y por el de Amigos que hemos tramitado este año».

Arrate Martín-Fernández es la directora de Gestión y Experiencia del Visitante del Centro Botín. «Mi trabajo consiste en coordinar los servicios del centro para que el visitante tenga la mejor experiencia posible. Esto incluye desde la coordinación de los servicios de seguridad, los de mantenimiento o limpieza a la atención e información al visitante. También hay que estar al tanto que todo funcione bien y los espacios estén debidamente adecuados, en condiciones óptimas para que las actividades se desarrollen lo mejor posible y la experiencia del visitante sea óptima».

Como en otras áreas, Barreda afirma que el balance de este primer año es «súper positivo». Y lo ha sido gracias a la gran acogida que las actividades y los servicios del Centro han tenido entre el público. «Ha sido un año en el que hemos aprendido muchísimo por todo lo que significa inaugura un Centro y lo que ello supone. No sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, pero al final y en el funcionamiento del día a día el edificio también nos ha enseñado a como optimizar los espacios y los tiempos. Así que afrontamos el futuro muy ilusionados y con mucho trabajo».

En lo que respecta a la acogida del público cree que «no hay más que ver que llega gente de todas edades que lo mismo disfruta de las vistas, que de las exposiciones o de las actividades que hemos tenido». Si bien apostilla que en la «recamara» hay un gran trabajo «que no se tiene que ver, pero sí se tiene que notar». Su principal objetivo para el año que viene es «seguir así o mucho mejor»

María Gómez Quevedo es la responsable del Área de Cultura, un trabajo que abarca la realización de los conciertos, las proyecciones de cine, las representaciones de teatro y danza que se han realizado este año o las veladas relacionadas con la literatura. «Todas las actividades que se realizan excluyendo el programa formativo y las relacionadas con las exposiciones». Su balance también es bueno. Reconoce que, como el resto de áreas del Centro Botín, este año se llevado a cabo un «trabajo intenso» para que toda la ciudad y sus visitantes pudieran hacer suyas las instalaciones. «Uno de nuestros principales objetivos era la integración del Centro en el tejido cultural de la ciudad y luego, por otra parte, el trabajo de este área también ha permitido explorar todas las posibilidades que nos ofrece este edificio, en cuanto a espacios y posiblidades técnicas y entre otras cosas hemos descubierto la gran versatilidad del auditorium».

El equipo del Centro Botín, que encabeza la directora ejecutiva Fátima Sánchez y el director artístico, Benjamin Weil, se completa con Elena Ruiz-Cotorro, encargada de la gestión de actividades; Sol Campuzano Cobo, asistente a la dirección y Marta Casanova Sanjuán, responsable del aérea Amigos y Voluntarios. Esta última recuerda que «El equipo de 25 voluntarios con el que contamos es un grupo de gente excepcional que dedica parte de su tiempo libre a contribuir al desarrollo de un proyecto social, cultural y formativo como es este. Se trata de un grupo muy diverso de gente con inquietudes culturales y sociales comunes, siempre dispuestas a colaborar implicándose muy de cerca en nuestras actividades».

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Renzo Piano, Santander, Centro Botín