Atletismo

Nadie da el relevo

La campeona regional de veteranas, María Eugenia Torre, junto a la absoluta, Irene Pelayo./ R. Ruiz
La campeona regional de veteranas, María Eugenia Torre, junto a la absoluta, Irene Pelayo. / R. Ruiz

Los atletas veteranos copan los primeros puestos en las pruebas cántabras y buscan explicación para el profundo vacío generacional en el atletismo

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Lo de mirar para atrás y ver que no te sigue nadie es una de las sensaciones más perseguidas y codiciadas de un atleta. Sin embargo, cuando esa mirada busca un relevo generacional la cosa no es tan gratificante. El atletismo en Cantabria es un ejemplo palmario de que los mayores no tienen recambio. O si lo tienen, se atisba con cuentagotas. Hace poco más de un mes se celebraron los campeonatos regionales de cross y los resultados hablan por sí solos. Los ganadores en la categoría sénior, Javier Crespo e Irene Pelayo, tienen 42 y 39 años de edad, respectivamente. Sus edades son prácticamente las mismas que la de los campeones en la categoría de veteranos, Pepín Fuentes-Pila y María Eugenia Torre, con 43 y 37 ¿Los mayores no tienen recambio?

A Crespo se le ocurre un ejército de razones que explican que no es nada extraño tomar una clasificación de cualquier carrera y comprobar que entre los veinte primeros existen no menos de doce o trece atletas -como norma habitual- con más de cuatro décadas. «Antiguamente con cuarenta años ya te llamaban viejo y ahora el rumbo del deporte es otro; cada vez los atletas, los deportistas alargan más su carrera». Su colega, Fuentes-Pila, con el que ha compartido mil carreras desde que comenzaron juntos a correr añade una hipótesis más: «Sí hay gente buena que viene por detrás; están Adrián Cano, los hermanos Sainz... Lo que ocurre es que hay tanta variedad de deportes y con tantas facilidades que los chavales cada vez juegan más al fútbol o practican otras cosas».

u18 de septiembre de 1981
Posee la duodécima mejor marca cántabra de siempre en los 5.000 metros, con 17.32.06 y la 21 en el 1.500, con un crono de 4.37.79. Además, tiene un registro de 35.39 en los 10 kilómetros en ruta (11ª marca cántabra de la historia). Ha sido varias veces campeona regional de pista y convocada varias veces con la selección cántabra. Destacadas actuaciones en Nacionales Universitarios.
u16 de febrero de 1980
Campeona de España de carrera de montaña y de medio maratón e internacional en mundiales, europeos de cross, campeonato iberoamericano y en la Copa de Europa de 10.000. Ha sido varias veces medallista nacional en ruta, fondo en pista y montaña. También Campeona de españa de cross corto por equipos y por Comunidades Autónomas -con Cantabria, también en cross largo-.
u18 de septiembre de 1976
El atleta del Piélagos ostenta nada menos que 16 títulos regionales de cross, el último de ellos esta misma temporada. Además, ha sido dos veces campeón de España de carreras de montaña y fue internacional con la selección en esta disciplina. Fue subcampeón de Europa con el combinado nacional y noveno a nivel individual en el certamen continental celebrado en Alemania en el año 2008.
u2 de abril de 1976
Tiene el único título de cross que no ganó Javier Crespo en los últimos 17 años. Especialista en múltiples distancias, desde 800 a medio maratón. Tiene la sexta marca de siempre en los 3.000 (8.14.86) y la octava de 5.000 (14.11.67). Además, acredita un crono de 1.06.27 en medio maratón y 2.27.18 en el maratón. Su nombre siempre aparece en los primeros puestos de las pruebas de veteranos.

Los avances médicos y físicos han permitido que los deportistas no se hagan 'mayores' tan pronto; la múltiple oferta deportiva y de ocio son también algunas de las hipótesis que aparecen en la ecuación. Las chicas son más pragmáticas. María Eugenia apunta a que «la sociedad ha cambiado tanto, que ahora con doce años lo tienen todo y cada vez es más difícil que los jóvenes se comprometan y se sacrifiquen como requiere un deporte como este». Pelayo, por su parte, después de lograr «mucho más de lo que nunca imaginé», continúa mostrando un nivel espectacular a su edad. En su doble condición de atleta y entrenadora aporta una visión más real: «Yo lo veo todos los días. Hace treinta años los entrenadores nos mandaban hacer esto o lo otro y ni protestábamos. Ahora, que si me duele aquí, que si me duele allí... Te ponen excusas». La atleta de Vega de Pas recuerda que «cuando empecé era sota, caballo y rey. No había mucho dónde elegir. Ahora que si los móviles, las consolas, la tecnología... Les cuesta centrarse».

«Cada vez es más difícil que los jóvenes se sacrifiquen como requiere un deporte como éste»

Crespo y Pepín, ganadores empedernidos desde que eran pequeños, también señalan esa virtud como un aliciente. «Hay chavales que empiezan ganando, pero cuando van creciendo dejan de ganar y se aburren. Piensan: 'Para hacer el sexto o el octavo no me mojo ni entreno duro'. Y lo dejan». Y es ahí cuando la cadena del relevo empieza a perder eslabones.

¿Y ahora quién?

Realmente son muchas las razones que explican ese enorme vacío que se vislumbra en el futuro. Y esa preocupación no es un coto privado del atletismo. En el ciclismo, por poner un ejemplo, tampoco se atisba un relevo garantizado. Ya no sólo por calidad o nivel de los potenciales ciclistas sino por cantidad. En los años noventa y en la pasada década, en las categorías inferiores se montaban pelotones de más de 150 corredores, hoy apenas hay cuarenta con licencia cadete o juvenil. Crespo reconoce que «el que es bueno es bueno», pero no oculta algo que explica ese abandono prematuro de la gente joven en disciplinas tan sacrificadas: «Ha mejorado el nivel medio, hay más que antes, pero la gente al no ganar abandona y prueba otro deporte. Al final sólo el que se sacrifica termina saliendo. Hay chavales a los que no les compensa... Puede ser hasta sensato». El campeón cántabro hace memoria: «Hace años veías a los júnior buenos pegarse a los sénior, ahora no lo ves». Tesis que ratifica desde otra perspectiva Fuentes-Pila: «Sí es cierto que antes éramos ocho o diez los que estábamos ahí y nos pegábamos con los que eran un poco más mayores. Ahora son menos». Más corredores, más sacrificios, más disciplina... En cuanto a nivel, ninguno asegura que exista más ahora que antes. «No, ni mucho menos. Ahora lo hay, pero ya digo que les cuesta entrenar», afirma Pelayo.

Ante tanta disciplina, otra de las variantes es la especialidad. «Sí viene por detrás gente que podría coger el relevo, como los hermanos Sainz, Fernando e Iván, pero se han centrado más en las pruebas de pista», explica Fuentes-Pila. Ambos, uno de 1989 y otro de 1991 -poseen marcas en 1.500 metros altamente competitivas, 3.41.00 y 3.48.00, respectivamente- son un ejemplo de lo que está por venir. El propio Fernando Sainz fue el mejor cántabro en los pasados 10 Kilómetros de Laredo con una meritoria marca de 30 minutos y 11 segundos, difícilmente igualable ahora mismo por cualquier paisano. Otros talentos son Adrián Cano (1993) o Roberto Ruiz (1985), que también dirigen sus esfuerzos a las pruebas del medio fondo y la pista.

A sus 42 y 39 años, respectivamente, Javier Crespo e Irene Pelayo son los actuales campeones de Cantabria«

En la categoría femenina, Noemí Cano -hermana de Adrián-, que recientemente se proclamó medalla de bronce en el nacional de promesas, aparece como una de las pocas alternativas a las eternas Zulema e Iris Fuentes-Pila o a la propia Irene Pelayo. Atrás quedó una generación con Elena Moreno, Paula González Berodia y otras tantas que marcaron un hito en el atletismo cántabro y que no parece tener tampoco un relevo claro.

Por último, no es difícil añadir a la lista de factores un par de ellos con trasfondo institucional y organizativo. «Hace años se apoyaba más a la base. Ahora con tanta oferta se descuida un poco», coinciden Crespo y María Eugenia. El campeón cántabro va más allá: «Hay veces que se valora más ganar una carrera muy patrocinada que una de 1.500 de pista o con gente de gran nivel». Sus palabras apuntan a esa supremacía existente del deporte popular que hace que se eclipse el de la base.

Hay chavales que empiezan ganando, pero al ir creciendo dejan de ganar, se aburren y lo dejan»

«No es fácil, hay que sacrificarse mucho y encima hay pocas ayudas... Es normal, y lo veo sensato, que el chaval cuando va cumpliendo años va pensando en su vida y va dejando el atletismo como una opción secundaria», añade Crespo a quien se le intuye una sonrisa nostálgica al recordar: «Cuando empezábamos, íbamos a las carreras, al Cross España de Cueto, por ejemplo, y si hacías entre los diez primeros ibas encantado y ahora los chavales se aburren si no ganan». En definitiva, existe una edad crítica: los 20-22 años. Es ese momento llega la decisión de seguir y dejarlo todo o buscar orientar la vida laboralmente. La explicación de que gente como Ricardo Lanza o Félix Javier Martínez, uno de los mejores triatletas de este país durante muchos años, sigan siendo los referentes en las clasificaciones se explica, además de por una capacidad física innata, por una cuestión de lógica: «Hay gente que lo deja aparcado y sigue corriendo como afición, mientras busca su acomodo laboral, y después cuando ya está asentado regresan y sigue copando las primeras posiciones», indica Santiago Velasco, director técnico de la Federación Cántabra de Atletismo. La campeona de veteranos, María Eugenia, también tiene claro que «no es lo mismo correr que entrenar duro», pensamiento con el que explica «el boom que se vive con las carreras populares. Ahora todo el mundo sale a correr, pero el dedicarse a esto es muy duro y hay que renunciar a muchas cosas». Esa renuncia, esa cuestión de prioridad «es la que ahora no tienen tan clara los chavales», añade Pelayo.