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A remontar también se aprende

A remontar también se aprende
Daniel Pedriza

El Racing logra una merecida victoria ante el Bilbao Athletic tras dar la vuelta al marcador

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Tres años y pico en Segunda División B dan para mucho. También para cuentas pendientes. Una de las cosas buenas que tiene el fútbol es que las humillaciones de ayer son las oportunidades de hoy. Y el Racing se cobró en los Campos de Sport una venganza deportiva. Uno de los partidos que más escocieron la pasada paupérrima campaña fue la derrota sufrida en Lezama, donde el Bilbao Athletic zarandeó al equipo de Carlos Pouso como un auténtico pelele. Iván Ania y los suyos recogieron ayer el guante para devolver al filial rojiblanco el dolor por el sonrojo. Eso sí, con bastante más esfuerzo del que los verdiblancos están acostumbrados en su feudo. Hubo que luchar. Hubo que levantarse después de caerse. A remontar también se aprende. Los tres puntos suman lo mismo domingo tras domingo, pero la satisfacción de lo peleado sobre el césped, bajo la épica de la lluvia y ante un a priori rival directo sabe a gloria. El 3-1 fue merecido, aunque allá por el minuto 80 la tarde pintaba oscura. El Racing dio luz al black sunday.

3 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Jesús Puras, Julen Castañeda, Óscar Gil, Sergio Ruiz, Nico Hidalgo (Cayarga, min. 75), Rafa de Vicente (Quique Rivero, min. 58), César Díaz (Dani Segovia, min. 63), Cejudo y Enzo Lombardo.

1 Bilbao Athletic

Hodei Oleaga, Sillero (Morcillo, min. 84), Jon Rojo, Vivian, Murua, Vencedor, Larrazábal (Areso, min. 65), San Bartolomé (Íñigo Muñoz, min. 61), Villalibre, Íñigo Vicente y Antonio Jesús.

Goles
0-1, min. 38:Villalibre. 1-1, min. 54: Buñuel. 2-1, min. 83: Sergio Ruiz. 3-1, min. 90:Quique Rivero, de penalti.
árbitro
González Hernández (Comité Castellano-Leonés). Amonestó a los locales Enzo Lombardo y Rafa de Vicente y al visitante Sillero. Expulsó al segundo entrenador del Racing, César Negredo.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en buen estado pese a las intensas lluvias caídas en los últimos días y durante la tarde de ayer.
público
7.987 espectadores en las gradas según los datos ofrecidos por el club. El mal tiempo mermó la asistencia de público en el partido de ayer. La afición vibró con la remontada de su equipo.
El detalle
Antes del encuentro se rindió homenaje al cántabro José Luis Peña, que recientemente se ha proclamado campeón del mundo de Cross Country. El piloto accedió al terreno de juego con su buggie, donde recibió una camiseta del Racing de manos del presidente de honor, Tuto Sañudo.

En lo que respecta a la alineación dispuesta por Iván Ania, la principal novedad fue una circunstancia que ya no es nada nueva. Jesús Puras se ha hecho fuerte en el lateral izquierdo racinguista. Aún con Óscar Gil y Olaortua ya a disposición del míster asturiano, este le dio la titularidad al navarro junto a un Julen Castañeda que ya cuenta como un central más y al cántabro en el lateral. El vizcaíno se quedó en el banquillo y Rulo se cayó de la convocatoria en el último momento. Rafa de Vicente repitió en el doble pivote como acompañante de Sergio Ruiz. Y arriba el entrenador verdiblanco volvió a apostar por César Díaz en detrimento de Dani Segovia.

Jesús Puras cambió el volante que con tanta destreza manejaba su padre por el balón de fútbol. El canterano es un tipo veloz, pero tracciona con las botas en lugar de con las ruedas. Y es que la tarde en los Campos de Sport iba de motor y mecánica. Así lo anunció el flamante campeón del mundo de Cross Country, José Luis Peña, que aparcó su buggie sobre el césped de los Campos de Sport. La máquina verdiblanca funciona a la perfección y la afición racinguista anda entusiasmada con su equipo. Pero los seguidores verdiblancos han optado por vivir siempre con la mosca detrás de la oreja. Han aprendido a caer en la euforia más tarde que los demás. Porque las desgracias futbolísticas han sido tan numerosas y recientes que, con el Racing de Ania dando todos los días un nivel altísimo semana tras semana, en el templo siguen tensos por si hay alguna maldad futbolística esperando a la vuelta de la esquina. Cualquier precaución es poca. Pero, mientras tanto, hay que disfrutar.

El caso es que, entre cambios de piezas, la dificultad del rival y el desgaste de la intensa primera parte de la competición, al Racing le faltó una marcha en los 45 minutos iniciales. Los cántabros dominaron, pero no tuvieron el ritmo suficiente como para hacer hincar la rodilla a un Bilbao Athletic relativamente cómodo en su papel de víctima. Las acciones de ataque verdiblancas se perdían una y otra vez en el momento clave. En el último pase. Sólo un envió de Rafa de Vicente a la espalda de la zaga rojiblanca logró meter algo de miedo en el cuerpo al equipo visitante. César Díaz recibió la pelota, pero su disparo, ya escorado, se marchó alto.

Y aunque el encuentro se jugaba prácticamente en su totalidad en terreno vasco, el filial bilbaíno iba a aprovechar el único despiste racinguista de la primera mitad. A los de Iván Ania les afeitaron el bigote de repente. La internada visitante por la banda izquierda de la zaga local fue culminada con un centro atrás que Villalibre convirtió en gol en el segundo palo, sin oposición. Llovía de forma intensa en El Sardinero. No todos los días van a ser jornadas de playa y confort. El Racing se veía ante una situación poco habitual en lo que va de temporada: la obligación de remontar. Pilotar en condiciones adversas. Lo cierto es que ni el Racing había hecho deméritos para perder ni el Bilbao Athletic para llevarse nada de Santander.

Caer y levantarse

El equipo de Iván Ania tiró de la competitividad que lleva de serie en las venas; hizo acopio de paciencia y trató de enderezar el rumbo tras el paso por los boxes del descanso. Yel conjunto verdiblanco no tardó mucho en devolver el empate al marcador. Fue en el minuto 9 del segundo periodo. Aitor Buñuel y Nico Hidalgo apretaron el acelerador por el carril derecho. El navarro se la puso al espacio libre al andaluz, que galopó hacia la línea de fondo, donde levantó la cabeza para observar la llegada de su compañero. Buñuel apareció en el área para rematar de primeras el centro de Hidalgo. Con suspense, la pelota tocó en el poste y se fue para adentro. La tarde ya pintaba de otra manera por los Campos de Sport.

Las claves

Menos ritmo
En la primera parte al Racing le faltó una marcha para doblegar a un Bilbao Athletic que sacó partido de su única ocasión.
Reponerse
El equipo de Iván Ania supo rehacerse tras el varapalo del gol para devolver pronto el empate al marcador.
Se hizo justicia
Los goles de Sergio Ruiz y Quique Rivero le dieron al conjunto verdiblanco una victoria que había merecido.

El dominio era exactamente el mismo que el de la primera mitad, pero ahora la máquina verdiblanca y la grada habían ganado en revoluciones. Otro ritmo. E Iván Ania cambió piezas del bólido para buscar la remontada. El asturiano sentó a César Díaz y colocó a Dani segovia en la parcela más ofensiva. La velocidad del manchego era sustituida por el remate y el oportunismo del madrileño. El ariete tuvo un cabezazo al poco tiempo de entrar al terreno de juego, pero su tentativa, floja, no encontró portería. Además, Quique Rivero sustituyó a Rafa de Vicente en el estudio de creación verdiblanco.

Los arreones racinguistas se iban traduciendo, aunque con menos frecuencia de la que le gustaría a los cántabros, en algunas ocasiones de gol. Como un córner botado por Cejudo desde la derecha que, tras tocar la defensa, la empalmó con una potente volea Nico Hidalgo desde la frontal, pero el cañonazo marchó por encima del travesaño.

El de Motril, cansado, fue sustituido unos minutos después y pese al ímpetu de Cayarga, el Racing perdió profundidad. Pasaba el tiempo. Ya había caído el 80 en el cronómetro, el equipo cántabro parecía frustrado y la grada empezaba a tomarla con un colegiado bastante pasota en sus decisiones. Sergio Ruiz protestaba enérgicamente que el juez no amonestase a un jugador rojiblanco tras un placaje al astillerense. El chaval canalizó la rabia. El del silbato no iba a ayudar, así que a los verdiblancos no les quedaba otra que tomarse la justicia por su mano. En el segundo palo, ese al que Chuti Molina augura la capitanía racinguista en Primera División, echó abajo al Bilbao Athletic y por consecuencia a una grada de los Campos de Sport que rugió con fuerza. El remate de cabeza inapelable del cántabro puso a su equipo por delante.

El chaval, que no había estado mal hasta entonces, pero tampoco estaba completando una de sus exhibiciones semanales, se vino arriba. Si normalmente es el engranaje que hace funcionar la máquina, en esta ocasión quiso ser el protagonista. Decisivo. Y un toquecito dentro del área le llevó al suelo ante la entrada de un rival. Penalti y tranquilidad. La calma de Quique Rivero al ejecutar la pena máxima se hizo extensiva a todo el estadio, que respiró por fin después de una victoria sufrida. Una remontada merecida.

 

Fotos