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Encuentros y desencuentros

El Racing y la Gimnástica labraron su antagonismo en varios conflictos de los años veinte que aumentaron su rivalidad | El fichaje del racinguista Pagaza por la Gimnástica y del gimnástico Ceballos por el Racing supusieron los momentos más delicados de las relaciones entre ambos clubes

El gimnástico Sergio Prieto (izquierda) se niega a estrechar la mano del racinguista Ricardo Naveda, durante el saludo protocolario de los capitanes del partido del Campeonato Regional Cántabro que se disputó en El Malecón el 19 de octubre de 1924./DM .
El gimnástico Sergio Prieto (izquierda) se niega a estrechar la mano del racinguista Ricardo Naveda, durante el saludo protocolario de los capitanes del partido del Campeonato Regional Cántabro que se disputó en El Malecón el 19 de octubre de 1924. / DM .
Raúl Gómez Samperio
RAÚL GÓMEZ SAMPERIOSantander

En el fútbol, casi como un axioma indiscutible, se sabe que cuanto más cerca es la distancia geográfica entre los clubes, mayor es su encono deportivo. Los rivales que habitan una misma ciudad, provincia o región dan continuas muestras de esa evidencia que se intensifica cuanto más es la igualdad y la oportunidad de medirse conjuntamente en competiciones oficiales. El caso del Racing y de la Gimnástica no es ninguna excepción, y aunque esa rivalidad ha quedado invernada por las diferencias de categoría de ambos equipos en las últimas décadas, la recuperación gimnástica y el estancamiento racinguista han propiciado una nueva temporada en la que los dos clubes más importantes de Cantabria vuelven a disputar el protagonismo en Segunda B después de 27 años sin haber jugado juntos de forma oficial.

 

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