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Fútbol | Racing-Leioa

Un aterrizaje perfecto

Daniel Pedriza

El Racing baja de la nube de la Copa con una convincente victoria en casa frente a un Leioa que pierde en los Campos de Sport su condición de invicto a domicilio

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

En el campus de la Universidad del País Vasco, en Leioa, antes de su remodelación integral, existía un octógono en la parte central de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación que decían los alumnos veteranos estaba maldito. Quien lo pisaba, no aprobaría la carrera ni de casualidad. Nunca se llegó a comprobar empíricamente, pero pocos eran los osados que pisaban la gravilla interior, por lo que pudiese pasar. El poder de la sabiduría popular. Del boca a boca. De la tradición a través de generaciones. El Racing, precisamente ante la visita del conjunto de Sarriena, a menos de un kilómetro del citado centro académico, tenía muchas opciones de meter la pata donde no debía. Los de Iván Ania, a pesar del altísimo nivel competitivo, llevaban varias semanas renqueando en su rendimiento, algo más bajo que el del impresionante inicio de campaña. El cansancio acumulado, agravado por la eliminatoria copera frente al Betis; la certificada realidad de que no todos los días son fiesta y alguna vez toca palmar y que el Leioa llegaba a Santander con la vitola colgada de ser invicto a domicilio eran ingredientes suficientes para generar algo de pesimismo. El Racing, contra todo, contra todos y contra sí mismo y sus circunstancias. A pesar de las dificultades y de evidenciar una vez más problemas para materializar sus ocasiones, los de Ania recuperaron parte del nivel perdido y de paso se quitaron de encima a un contrincante muy complicado por todos los argumentos que había aunado hasta ahora. Un mal trago superado. Una bajada de la nube para caer de pie.

2 Racing

Iván Crespo, Buñuel (Cejudo, min. 59), Julen Castañeda, Óscar Gil, Olaortua, Sergio Ruiz, Nico Hidalgo, Rafa de Vicente, Dani Segovia (Jon Ander, min. 70), Enzo Lombardo y Cayarga (César Díaz, min. 88).

0 Leioa

Iturrioz, Aguiar (Monje, min. 64), Morcillo (Magdaleno, min. 72), Córdoba, Mikel Fernández (Jorge Cortés, min. 80), Iru, Bengoa, Garai, Yurrebaso, Sota y Luáriz.

El detalle
El Racing logró mantener su registro inmaculado de triunfos en casa ante un rival que ayer hincó la rodilla por primera vez como visitante.
Goles
1-0, min. 60: Rafa de Vicente. 2-0, min. 86:Enzo Lombardo.
árbitro
Eiriz Mata (Comité Gallego). Amonestó al local Enzo Lombardo.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en buen estado, aunque rápido por el riego, en una tarde de tiempo apacible.
El público
7.488 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco, según los datos ofrecidos por el Racing. Una entrada bastante baja, pese a los más de 10.000 abonados que tiene el club a día de hoy.

El técnico asturiano intentó minimizar daños haciendo varias modificaciones en su once habitual. El míster dio descanso a Figueras, Cejudo, Quique Rivero y Jon Ander y dio la titularidad en su lugar a Olaortua, Cayarga, Rafa de Vicente y el recuperado Dani Segovia. Nada que temer, un equipo de garantías. Lo cierto es que el Racing enseguida se encargó de disipar cualquier tipo de dudas, porque si el entrenador había pedido en la previa recuperar la intensidad de semanas atrás, eso fue lo que hicieron los verdiblancos.

Var más

Ante un Leioa temeroso, el Racing se tomó a bien la responsabilidad del dominio. Y pronto comenzó a percutir sobre el área vizcaína. Monólogo. Lo cierto es que en este Racing, en el que todo parece ir a favor de obra, las maldiciones por el momento no tienen efecto. El equipo cántabro fue dueño absoluto del encuentro en la primera mitad. También en la segunda. El problema es que le faltó lo de otras tantas veces esta campaña: un punto más de lucidez a la hora de generar peligro. Porque los verdiblancos rondaron a cada minuto el área vasca, pero poco más. Buena actitud, juego vistoso... Sin embargo, definición inexistente. Así, más allá de unos cuantos saques de esquina y centros al área sin premio, la mejor opción fuera para Sergio Ruiz. El astillerense recibió en la frontal un balón de Enzo Lombardo y el disparo final lo despejó Iturrioz con muchos apuros a saque de esquina.

La frecuencia de opciones racinguistas era del todo insuficiente para derribar el muro de un rival convencido en su pétreo estilo para sacar lo que fuese de su visita al campo del líder. Tan ordenado como poco ambicioso. Otra vez, el Racing pecó de mala ejecución. En un centro colgado por Cayarga, Nico Hidalgo convirtió el control en prácticamente un despeje. El andaluz enmendó la acción para ceder atrás a Lombardo, cuyo remate con el interior del pie se marchó cerca del poste. Cayarga lo intentó después con un disparo lejano con rosca que no encontró portería. El arreón final de los locales no tuvo premio, porque fue precisamente el extremo asturiano quien, en un lanzamiento de falta lateral, buscó el tiro a puerta para sorprender e Iturrioz se quitó la pelota de encima para evitar el tanto racinguista al borde del descanso. El Racing había hecho todo lo posible para acabar con la trampa del octógono leiotarra, pero hasta el momento no había hecho más que rodearlo.

Lo vivido durante la primera mitad debía servir al Racing como ejercicio de maduración de un partido al que aún le quedaban 45 minutos por delante. Tiempo suficiente para poner las cosas en su sitio. Pero tras el descanso fue el Leioa quien pensó que, si su enemigo era incapaz de hacerle pupa, por qué no intentarlo. Así, al poco de arrancar la segunda mitad, un tiro defectuoso de Bengoa estuvo cerca de engancharlo dentro del área Fran Sota. Susto en el cuerpo en una tarde hasta entonces relativamente plácida. Un toque de atención.

El caso es que, a pesar de que el empate no se movía y la falta de luz en los últimos metros, los cántabros no estaban jugando mal. Incluso completaron algunas acciones brillantes. Una apertura genial de Rafa de Vicente para Julen Castañeda en la izquierda terminó con un buen centro del lateral que Sergio Ruiz remató en el segundo palo de cabeza. La pelota se marchó silbando la escuadra.

Viendo que salvo el sustuco del inicio de la segunda mitad el Leioa permanecía encerrado y el Racing seguía sin focos en los últimos metros, Iván Ania se tiró hacia delante. El míster retiró a Aitor Buñuel –el navarro se perdió sus primeros minutos de la temporada después de haberlo jugado todo–, colocó a Nico Hidalgo como lateral y dio entrada a Álvaro Cejudo, reconstruyendo toda la línea de trescuartistas. El cordobés le dio otro aire al ataque. El cambio, aunque probablemente de forma casual, surtió efecto al instante. Rafa de Vicente, hasta entonces el futbolista con más claridad del Racing, agarró un balón en la frontal del área y lo incrustó en la red de Iturrioz. Chicharrazo. Por fin.

Ahora sí, con el Leioa obligado a abrir las compuertas si quería cambiar su sino, a los de Iván Ania les iba a costar menos colocarse en zona de tiro. Y eso hizo, además, con belleza, para hacer más amena la tarde al personal. Primero, una jugada colectiva por la derecha la culminó Enzo Lombardo con un remate defectuoso que se marchó desviado. Poco después, un fantástico taconazo de Álvaro Cejudo habilitó a Dani Segovia, cuyo disparo, duro, dentro del área, se perdió a la derecha de la portería. De la lata abierta sale el olorcillo y se hace más apetecible.

Pero los verdiblancos no aprovecharon sus opciones de haber matado la contienda y el partido ya estaba en ese momento tan típico en los Campos de Sport –aunque este año no se haya asomado demasiado por El Sardinero– de ir ganando con una renta exigua con el peligro de que la acción tonta del día lo mande todo al garete. Es lo que tiene. La sentencia sería justa y necesaria. Hubo opciones, pero el desenlace fue horrible. Como en la galopada de Jon Ander que el alavés remató con la espinillera a la grada.

La sentencia

Al final, la gente de los Campos de Sport tuvo que esperar para desabrocharse el botón del cuello hasta el minuto 86. Entonces sí, el Racing hizo el segundo para dejar los tres puntos en casa. Jon Ander recibió de espaldas en el corazón del área. El ariete vasco se hizo un lío con la pelota, pero a duras penas logró transportarla hasta la izquierda, donde entraba Enzo Lombardo. El francés, con una tranquilidad pasmosa, acogió el balón en sus pies, levantó la cabeza y analizó la situación. El portero por aquí, el delantero por allá y el esférico por ese hueco. Gol. La maldición del octógono de Leioa no hizo efecto esta vez. El galo aún pudo hacer el tercero en una internada dentro del área, que no acertó a mandar entre los tres palos.

El sueño de la Copa terminó en el Benito Villamarín y todo el racinguismo estuvo de acuerdo en que fue bonito mientras duró, pero que lo importante es todo lo que queda por delante. Al bajar de la nube, el Racing aterrizó de pie. Los cántabros supieron mantener su tarjeta intachable en casa y de paso hicieron añicos las esperanzas de los perseguidores de aprovechar un posible tropiezo racinguista en un momento delicado. El discurso siempre coincide en que en algún tramo de la competición llegarán los tiempos de vacas flacas, las derrotas y los problemas, pero, de momento, los que dependen de eso tendrán que esperar.

 

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