Fútbol | Racing

Sin alfombra no hay paraíso

El césped artificial ha pasado factura al Racing./Javier Cotera
El césped artificial ha pasado factura al Racing. / Javier Cotera

El Racing, incómodo sobre césped artificial, rasca un triste empate ante el Gernika que le sirve para ampliar el liderato

SERGIO HERREROGernika

Bromeaba el presidente de honor del Racing, Tuto Sañudo, antes de comenzar el partido. A la espalda de la grada de Urbieta, el perjudicado terreno de juego donde batalló por la mañana el Independiente de rugby. Fangal. «En campos como éste la raseábamos nosotros», decía, irónico. Bravo central verdiblanco. Tres décadas después, con hierba artificial de enésima generación, el fútbol no ha cambiado tanto. Este domingo, ante el Gernika, rasear, lo que se dice rasear, no entraba dentro de lo previsto. Al Racing no le gustan estos campos. A los hechos se remite. Le cuesta adaptarse. Compite hasta donde puede, pero sufre un horror. Y queda Gobela. También Ganzábal. Entre otros. No todo en la vida son los Campos de Sport. A pesar de todo, el empate amplía un liderato solvente.

Iván Ania, en su casi utópica ambición de no renunciar a mandar con la pelota pegada al piso, preparó un plan antiaéreo. Por lo que pudiese pasar. Olaortua y Óscar Gil, amamantados en el fútbol vasco, como centrales ante la baja de Figueras, con Julen Castañeda a su izquierda. Con el guerrillero Cayarga en lugar del regate cíclico de Enzo Lombardo y el espigado Dani Segovia para pelearse con todos. Los Cejudo, Nico Hidalgo y Rafa de Vicente, como complemento para los ratucos de lucidez.

0 Gernika

Garrantxo, Kevin, Ander Larru, Koldo, Aimar, Lander, Enziondo (Gandiaga, min. 81), Gorka Larru, Pradera, Abaroa y Parra (Igor Arnáez, min. 84).

0 Racing

Crespo, Buñuel, Julen, Óscar Gil, Olaortua, Sergio Ruiz, Nico Hidalgo (César Díaz, min. 80), De Vicente, Cejudo (Enzo Lombardo, min. 87), Cayarga, Dani Segovia (Jon Ander, min. 66).

áribtro
Baiges Pones (Comité Aragonés). Amonestó a los locales Ander Larru, Abaroa y Gorka Larru y a los visitantes Óscar Gil y Dani Segovia.
incidencias
Urbieta. Césped artificial. Tarde fría y con lluvia durante toda la segunda mitad
público
Unos mil espectadores en las gradas del estadio guerniqués. De ellos, unos 250 seguidores verdiblancos que acompañaron a su equipo en el penúltimo partido de 2018. Y el último a domicilio.El próximo, el 5 de enero en Logroño.
el detalle
Óscar Gil se perderá el choque frente al Oviedo B tras ver ayer en Urbieta la quinta cartulina amarilla. También el lesionado Figueras, que vio la tarjeta tras protestar desde el banquillo. Iván ania no podrá contar con sus dos centrales titulares

El Gernika, aprovechando la velocidad del mojado césped artificial de su feudo, le metió ritmo al comienzo de la contienda. Porque el Racing ya hace tiempo que juega con un hándicap que poco tiene que ver con la clasificación. Los rivales y su punto extra de motivación. Diez minutos de partido y los de Iván Ania todavía no habían salido de su campo. Los locales ya habían avisado. Un balón atrás lo remató Lander, defectuoso, a la derecha de la portería de Crespo.

Apuros en defensa, un caño de Cejudo, un asturiano desgañitado, un doble pivote relegado a la función de oyente y el típico concurso de que la pelota no caiga entre ambos equipos. Poco más. Veinte minutos. Y la sensación de que ni el Racing era el líder solvente ni el Gernika vive con tristeza en el pozo. Pradera le robó otra vez la documentación a Óscar Gil. Hurto. El centro lo remató Abaroa por encima del larguero.

Una ruleta de Rafa de Vicente en el centro del campo. Control orientado. Gourmet. El Racing por fin le puso cara al meta Garrantxo. El malagueño completó su bonita maniobra con un pase a la carrera de Nico Hidalgo por la derecha. El disparo, duro, del motrileño no encontró portería. El cuarto de kilo de aficionados racinguistas desplazados hasta Urbieta al fin vio a su equipo amanecer, cuando en el estadio ya encendían los focos ante la falta de luz.

Iván Ania está harto de las jugadas a balón parado en contra. Todo son problemas. Una pelota colgada desde la esquina la remató de cabeza Lander. Desviada. La piel sintética contra el metal de la valla publicitaria. El ruido sacó de su mundo a un pequeño aficionado racinguista que, ante la falta de atractivo de su equipo, ya llevaba un rato jugando en la tablet al Fornite.

El mismo ruido que poco después se produjo en el otro fondo. Sombrero de Cejudo. Pared entre De Vicente y Nico Hidalgo. Así la raseaban Tuto y compañía en los campos de barro. El centro del andaluz lo remató de testa Dani Segovia, pero un defensa evitó el tanto. El propio delantero madrileño cabeceó un balón acto seguido que Garrantxo se quitó de encima. 35 minutos. 0-0. Cuando el vientecillo comenzaba a rascar las manos, el Gernika metía el trasero en su área. Ya era hora. La espalda de Ander Larru era el camino. Las dudas van por barrios. El meta local salió de sus dominios para dar un paseo por las coquetas instalaciones de Urbieta. Koldo evitó la tercera tentativa del '9' racinguista.

Un balón que acaricia el alunado cielo guerniqués. Casi choca con la estación MIR. Cejudo la baja. Pase con el interior. Preciso. Ahí. Dani Segovia no controla y termina como croqueta sobre el césped dentro del área. No hubo nada, dijo el colegiado del partido. El equipo local tuvo las dos últimas. Una que no remata y otra que termina atrapando Iván Crespo. Minuto 45. Silbato. Al rincón de pensar.

El cuarto de hora de reflexión no sirvió de mucho. Para nada más que dar tiempo a las nubes a descargar con rabia casi con el pitido de la reanudación. Algo más que chirimiri. Por darle algo de emoción a la tarde. Koldo remató de cabeza un córner en el primer palo que Iván Crespo enviaba a córner y el tiro roscado de Parra se marchó por encima del travesaño. Una parte de la afición racinguista abandonaba momentáneamente la grada para buscar refugio. Su equipo aún no había salido de la caseta.

Hasta que Nico Hidalgo arrancó la moto en el centro del campo. Velocidad punta. Con Cejudo a rebufo. En superioridad. El granadino enfiló el área y cedió a su compañero, que decidió de forma lánguida. Un tiro raso. Fácil para Garrantxo. Como las dietas, el alarde verdiblanco tuvo efecto rebote. Un duro disparo de Ander Larru desde la frontal tocó en la pierna de Olaortua y puso en serios aprietos al meta cántabro. Ciudad de Tudela, Merkatondoa, Urbieta... Los campos donde no se rasea, el Racing no los desea. Mal generalizado. A Tuto le gustaban todos.

Minuto 65. Tedio. Un aplauso intruso desde la tribuna principal. Jon Ander, al 'prao' de plástico. Cicerone en Amorebieta, seguro que conoce Gernica, debió pensar Ania. Yel alavés tiró el desmarque para recibir dentro del área. La jugada fue culminada con un tiro de Rafa de Vicente que encontró oposición en la maraña de extremidades y se marchó pidiendo clemencia junto al palo derecho de la meta local. Pero por fuera.

Doce minutos más el añadido. Ania le pega el puñetazo de turno al banquillo. Ya tardaba. César Díaz sustituye a Hidalgo. El remate de cabeza en el segundo palo del manchego fue inocente. Borrachera de limón. Y un tiro con el exterior de Gorka Larru tomó la dirección equivocada. El Racing tuvo suerte. Y el duro disparo de Abaroa se fue dos metros más allá. Gracias. Casi sin tiempo, Ania dio entrada a una posible genialidad de Enzo Lombardo. Figueras, lesionado, se levantó del banquillo para preguntarle al árbitro la marca del cronómetro. Quinta amarilla. Como Óscar Gil. Ninguno de los dos estará frente al Oviedo B. A buen entendedor, pocas protestas bastan.

Noventa pasados. Un cabezazo de Jon Ander con lío entre Garrantxo y Aimar fue lo último en un partido en el que el Racing hacia tiempo que ya se conformaba con el empate. La derrota previa del Barakaldo le daba cierto sentido a la farragosa tarde. Los fabriles, a siete puntos de distancia, y los cántabros con el simbólico título de campeón de invierno en la vitrina virtual.