Fútbol

Una piedad imperdonable

Una piedad imperdonable
Javier Cotera

El Racing no ejecuta a un Málaga moribundo y cae derrotado con un gol en el minuto 84

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Cuatro años se tiró Fray Luis de León en prisión. Condenado. Los mismos que el Racing ha penado en Segunda División B. Cuando recuperó su sitio en las aulas, el teólogo y escritor, cuentan –aunque otros biógrafos lo discuten– que retomó la actividad como si el tiempo en la trena no hubiese existido. «Decíamos ayer…», inició una nueva lección el religioso. Algo así quiso hacer la parroquia verdiblanca: mandar a paseo su castigo y ejecutar su regreso al fútbol profesional, de donde nunca debió salir. La celda con rejas, para otros. Pero al Racing le pasó lo que en esas películas del Oeste en la que, tras un duelo, el a priori victorioso se da la vuelta, pensando que su enemigo, herido y tendido en el suelo, es carne para los gusanos. Sin embargo, para darle épica a la cinta, alcanza el revólver caído y le pega un tiro por la espalda que cambia por completo las tornas. Pues eso, que como los de Ania no le dieron la puntilla a un rival moribundo, acabaron mordiendo el polvo desangrados. Y Chuti Molina echando de menos al delantero que aún no ha conseguido traer.

0 Racing

Luca, Buñuel, Moi, Olaortua, Figueras, Mario Ortiz, Kitoko, Cayarga (Nuha, min. 64), Cejudo (Sergio Ruiz, min. 83), Enzo Lombardo y Yoda (Nico Hidalgo, min. 72).

1 Málaga

Munir, Diego gonzález, Luis (Pacheco, min. 22), David Lombán (Luis Muñoz, min. 46), Boulhourd, Juankar, Adrián González, Renato, Hugo (Ramón, min. 86), Ismael y Bare.

Equipo arbitral
Principal: Gorostegui Fernández-Ortega (Comité Vasco), asistente 1: Porras Rico (Valenciano), asistente 2: Merino Sánchez (Vasco), Cuarto: Etayo Herrera (Vasco), VAR: Vicandi Garrido (Vasco) y AVAR Vaquero Agama (Extremeño).
Goles
0-1, min. 84: Adrián González.
Amonestaciones
A los locales Buñuel y Mario Ortiz, éste último en dos ocasiones, y al visitante Boulharouz.
Incidencias
Campos de Sport . Tarde soleada y césped en buen estado.

La apuesta por la continuidad del director deportivo se vio reflejada ayer en la alineación verdiblanca. Ocho de los once futbolistas que partieron como titulares lograron el ascenso el pasado mes de junio. Sólo Yoda, Moi y Luca rompieron esa rutina. Algunos de los recién llegados aún deben ponerse a punto. Que por otra parte, ya le habría gustado poder decir lo mismo al Málaga. Ocho jugadores, también ocho, tenía el equipo andaluz, pero en este caso profesionales. El resto, canteranos. Jóvenes como los que asistieron a aquella clase de Fray Luis de León.

Tatuado en su escudo con tinta indeleble algo así como 'amor de afición', la madre que dio, devolvió y mantiene con vida a este club, el Racing inició este nuevo períplo en el fútbol profesional, que espera sea largo y próspero. Los de la grada no aguardaban la salida a las puertas de chirona porque todos se metieron dentro de la jaula. Apretados pero unidos. El aplauso con el pitido inicial, que fue como la confirmación de la libertad, fue el desahogo perfecto después de tanto sufrimiento.

El Racing se sacudió pronto los nervios del estreno, aunque para unos cuantos jugadores era el debut en la categoría, quizá porque el club cántabro existía antes de que esta Segunda División existiese. «Decíamos ayer...». El Málaga, que tenía estudiado al equipo de Ania, lo intentó por primera vez a través de... su portero. Con un saque desde su área, Munir trató de sorprender a un adelantado Luca. Ni cerca. Los locales contestaron con una buena jugada de Moi cuyo centro no alcanzó en el segundo palo Cayarga.

Los cántabros, al ritmo del 'Bella Ciao' verdiblanco de La Gradona, estaban bien, intensos. Hasta vistosos. Pero a la habitual falta de pólvora en ataque se le unió que Ania, sin Jon Ander y Barral, optó por colocar a un extremo como Yoda en la punta junto a Cejudo. Así que la primera ocasión clara fue para los visitantes. Un despeje mejorable de Luca dejó el balón en la frontal y Juankar, de primeras, lo mandó alto. Pero Yoda supo aprovechar su velocidad para meter el miedo en el cuerpo a los andaluces. El fracés llegó antes que Munir a un balón dividido, mas se quedó sin ángulo y su disparo final se paseó por delante de la portería.

Al Málaga, perro flaco por su situación institucional, le empezaron a morder las pulgas, las garrapatas y hasta los buitres. Uno de sus profesionales, Luis, se lesionó en el centro de la zaga. El exracinguista Víctor Sánchez del Amo tuvo que meter al otro profesional que tenía en el banquillo, un extremo izquierdo, para no correr el riesgo de una alineación indebida que cada vez estaba más cerca.

El equipo andaluz se iba a haciendo poco a poco pequeño, timorato y temeroso. Y el Racing, a la par, aumentaba la presión. Un error en la entrega dejó a Cejudo dispuesto para iniciar la contra. El cordobés se acercó hasta la frontal del área y, desde allí, disparó demasiado cruzado. Minutos después, Cayarga no acertó a cabecear hacia la portería un centro con rosca de Mario Ortiz. Con el otro central cojeando y el Málaga pidiendo cuidados paleativos ante un rival superior pero sin gol, el choque llegó al descanso. Y el cuadro andaluz tuvo que hacer otro cambio más para colocarse sobre la cuerda floja. Una expulsión o una lesión de uno de los profesionales restantes daría el triunfo al Racing. Surrealismo.

Nada más comenzar la segunda mitad, Enzo Lombardo se quitó la chistera. Un recorte por aquí. Otro por allá. Perfilado. Y remate con rosca que se fue directo a la cepa del poste. Con el Racing achuchando a un Málaga moribundo, acto seguido Olaortua estuvo a punto de marcar a la salida de un corner, pero la pelota se marchó silbando al palo.

El problema es que el equipo verdiblanco empezaba a dar esa sensación de que podía estar dos meses acechando el área rival sin conseguir el gol de la victoria. Y eso que hacía rato que su rival era un conjunto de once almas en pena vagabundeando por el césped. Sobre el antiguo 'Huerto del Francés'. Así que Ania buscó en su banquillo algo de dinamita. A Nuha fue lo que encontró. El catalán tenía tantas ganas de salir que se le olvidó ponerse la camiseta y quería salir a jugar con la de entrenamiento. Pero la siguiente oportunidad fue para los andaluces. Un durísimo disparo de Luis Muñoz que Luca mandó a córner con una mano buenísima. Desde la esquina, al Racing se le olvidó defender el saque en corto y el centro lo despejó con muchos apuros el meta verdiblanco.

Los de Ania se convirtieron en una caricatura de sí mismos y le dieron vida al medio muerto, que empezaba a respirar por sí mismo. Pacheco tuvo una nueva opción que Luca atrapó con comodidad. El Racing perdonó en sus mejores minutos y el Málaga no fue tan condescendiente. Porque la piedad racinguista fue imperdonable. Ante la falta de contundencia de la zaga, Hugo mandó un balón al poste. Y en la siguiente acción, Adrián González remató solo dentro del área para hacer el 0-1. Minuto 85. Arréglalo ahora. Además, en el 90 Mario Ortiz se fue a la calle al ver la segunda amarilla. Para qué quieres más. Así que tres puntos que volaron de los Campos de Sport. Y el problema es que la permanencia no pasa por regalar puntos. Después de unos 70 minutos de absoluta superioridad, el Racing dejó escapar una victoria que tuvo en su mano. Una lección que aprender, que diría Fray Luis de León.