Un resultado parcial de mucho riesgo

Alberto Aja

El Racing fue mejor que el Baleares, pero fue incapaz de llevar su superioridad al área rival

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Lo de este domingo ha sido un intento de componer la versión racinguista del tema 'El Puente', de Los Mismos. «Será maravilloso viajar hasta Mallorca con medio ascenso en el bolsillo». Porque Son Malferit no parece un sitio para ir con los deberes colgando. Y menos después de los sopapos que se llevaron Cartagena o Recreativo horas antes del momento clave para el Racing. Sin embargo, el equipo cántabro, pese a ser mejor y proponer mucho más que el Atlético Baleares, lo único que se llevará a Palma es un resultado parcial de mucho riesgo de cara a un choque de vuelta que huele a embocada en el pequeño campo de hierba artificial, hogar de exilio del conjunto balearico. La misma falta de poder en ataque de casi toda la campaña condena al Racing a un partido de desenlace con demasiados condicionantes en contra.

0 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Óscar Gil, Olaortua, Julen Castañeda, Sergio Ruiz (Cejudo, min. 72), Mario Ortiz, Nico Hidalgo (Cayarga, min. 70), Noguera, Enzo Lombardo y Barral (Dani Segovia, min. 79).

0 Atlético Baleares

arl, Kike, Peris, Valló, Rubén, Villapalos, Canario, Rovirola, Marcos (Nuha, min. 60), Fullana , Kike y Samu (Hugo, min. 65).

Árbitro.
Galech Apezteguía (Comité Navarro). Amonestó a los locales Buñuel y Noguera y a los visitantes Rovirola, Villapalos y Rubén. Expulsó con doble amarilla a Peris y con roja directa a Hugo. Expulsó con roja directa al segundo entrenador del Racing, César Negredo.
Incidencias.
Campos de Sport de El Sardinero. Con césped en buen estado, en una tarde nubosa que terminó con lluvia.
Público.
20.487 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco, en la que ha sido la mejor entrada de la temporada. Con unos 500 aficionados visitantes en las gradas.

Si lo de la previa del duelo de este domingo fue espectacular –la televisión, esa que tuvo esperando al personal 25 horas para conocer el horario del partido y que aún no ha decidido cuándo se celebrará el choque de vuelta, se lo perdió todo–, una vez que los de fuera habían cumplido, llegó el turno de los futbolistas. Porque en los prolegómenos había aficionados que estaban acongojados, otros permanecían tranquilos, sabedores de que todo estaba en manos –o en pies– de los del 'prao'. Iván Ania sacó prácticamente todo lo previsto, con la única incógnita despejada de Noguera en la mediapunta, Enzo Lombardo en la izquierda y Cayarga en el banquillo.

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Aunque con buena actitud, el Racing saltó al terreno de juego más tensionado que su rival. Exceso de responsabilidad. Y en el Atlético Baleares, tranquilos, los nervios no hacían temblar ni la encajada visera de su entrenador, Manix Mandiola. El equipo verdiblanco mandaba. El mallorquín, aguardaba. A la espera del fallo. Y así, tras un rebote dentro del área, Peris sacó una volea muy ajustada que Iván Crespo mandó a córner con una palomita. Ania se volvía loco tras una falta lateral cometida por Enzo Lombardo. Regalos, no. Villapalos remató de cabeza, por encima del larguero.

El equipo cántabro trató de templar los ánimos. De calmar la ansiedad. De tener la pelota y moverla de un lado a otro. De agitar el árbol a ver si caía la fruta. Y la primera ocasión verdiblanca llegó precisamente utilizando el punto fuerte de su enemigo. En un córner. Tras un rechace, la pelota cayó en la frontal del área, donde Nico Hidalgo la mandó a la tribuna. Un mal necesario. Había que tirar. Dar señales de vida. Porque en 24 intensos minutos que pasaron mucho más rápido que el autobús del Racing por entre la marea de aficionados, apenas había pasado nada. Y el Atlético Baleares estaba encantadísimo de conocerse y de marcharse para casa como a quien baja al bar y le invitan a un café: con el estómago lleno y el bolsillo sin tocar.

El conjunto verdiblanco demostraba que tenía mejores jugadores. El isleño, que es un bloque pétreo, con las ideas clarísimas. Pero cuando el Racing empezó a apretar y los Campos de Sport a morder, las grietas comenzaron a aparecer en las paredes graníticas del equipo de Manix Mandiola. En el minuto 30, ya arrancaron las pérdidas de tiempo. Marcharse de Santander con un resultado favorable no iba a ser ningún paseo, pese a que el Racing hasta entonces, oportunidades como tal no había tenido prácticamente ninguna. Mas ya infundía algo de temor. Eso sí, fueron los mallorquines los que tuvieron otra. Un remate de Fullana que se marchó a la izquierda de la meta de Iván Crespo. No pasó mucho más hasta el descanso, más allá de alguna que otra decisión controvertida de un Galech Apezteguía cuya visita no es grata en El Sardinero desde el doloroso partido del play off frente al Barcelona B.

Poca mordiente

Tras el intermedio, el conjunto cántabro continuó siendo mejor que su rival en lo visual, pero pasó lo que en prácticamente toda la temporada: poca mordiente arriba. Ni siquiera un activo Barral pudo mitigar esa falta de pólvora racinguista más allá de la línea de tres cuartos. Una falta colgada por Noguera la peinó Sergio Ruiz, pero Carl detuvo sin problemas la pelota. A balón parado, contra todo pronóstico, era como el Racing iba a llevar su mayor peligro a la meta rival y un centro lateral de Enzo Lombardo conectó con un gran cabezazo de Óscar Gil que se estrelló contra el poste.

Iván Ania fue valiente. Tras sustituir a Nico Hidalgo por Cayarga en la banda derecha, decidió restarle músculo al centro del campo en favor de la imaginación. Un arte que Enzo Lombardo aprovechó para completar una fantástica jugada en la que desbordó a cuantos contrarios le salieron al paso, pero su disparo se marchó demasiado cruzado. Entonces, el técnico asturiano dio entrada a Cejudo en la medipunta y retrasó a Noguera al mediocentro en lugar de Sergio Ruiz. Posteriormente retiró a David Barral y sacó a Dani Segovia.

El Racing seguía percutiendo, pero el meta Carl era poco más que un espectador ante la falta de ocasiones racinguistas. La situación pareció mejorar cuando, en el minuto 85, el Atlético Baleares se quedó con diez al ver Peris la segunda cartulina amarilla. Pero hasta de eso sacó provecho el equipo visitante, ya que entre el cambio que iba a ejecutar Manix Mandiola, las protestas del banquillo verdiblanco, la tangana entre cuerpos técnicos y la expulsión del segundo entrenador racinguista, César Negredo, se perdieron unos minutos valiosísimos en superioridad numérica. Incluso el conjunto visitante se quedó con nueve tras una entrada criminal de Hugo sobre Cayarga. Dio igual. El Racing no tuvo capacidad para generar peligro y el Atlético Baleares traía la lección tan aprendida que se comió con regusto los cerca de ocho minutos de añadido.

Si por los cauces normales no pudo ser, el Racing tendrá que ir a Son Malferit a fajarse en una guerra de guerrillas en la que el equipo de Manix Mandiola se mueve con auténtica maestría. Nadie dijo que fuese a ser fácil, pero es que el ascenso por la vía directa va a ser de una dificultad máxima.

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