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Los partidos en El Sardinero son demasiado largos

Los partidos en El Sardinero son demasiado largos
Roberto Ruiz

El Racing, tras ir por delante en el marcador durante casi todo el encuentro, se deja dos puntos en el minuto 93 frente al Almería

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

La tarde prometía. Como la de siete días antes. Uno de los gallos de la categoría visitaba los Campos de Sport y a eso de las 19.40 horas tenía pinta de que se iba a marchar para tierras andaluzas con las orejas gachas. El Racing había completado un partido más que aceptable para los nuevos condicionantes que tiene en esta categoría. Pero por segunda semana consecutiva, al equipo de Iván Ania el partido se le hizo largo. Le pesaron las piernas en los aledaños del pitido final. Y el Almería, el momentáneo líder, se llevó un punto de Santander en el 93, cuando toda la parroquia verdiblanca festejaba la que iba camino de ser la primera victoria de la temporada. Otra vez para casa con mal cuerpo.

1 Racing

Lucas Díaz, Buñuel, Moi, Olaortua, Figueras, Sergio Ruiz, Dani Toribio (Abraham Minero, min. 58), Enzo Lombardo, Cejudo (Cayarga, min. 81), Barral (Nuha, min. 73) y Yoda.

1 Almería

René, Iván Martos, Romera (Balliu, min. 73), Aguza, César de la Hoz, Gaspar Panadero (Rahmani, min. 60), Sekou, Chema (Lazo, min. 60), Juan, José Corpas y Owona.

Equipo arbitral:
Principal, De la Fuente Ramos (Castilla y León); Asistente 1, Pescador Hernández (Castilla y León);Asistente 2, García Aguilera (Castilla y León); Cuarto, González Hernández (Castilla y León); VAR, Areces Franco (Asturias) y AVAR, Fernández Suárez (Asturias).
Goles:
1-0, min. 29: Yoda. 1-1, min. 93: Sekou.
Amonestaciones:
Amarilla a los locales Sergio Ruiz y Buñuel y a los visitantes Romera y Aguza.
Incidencias:
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en aceptable estado en una tarde nublada pero apacible. 11.402 espectadores en las gradas.

Pese a los notorios problemas de cara a gol del Racing, Iván Ania optó por dejar a su último fichaje, David Rodríguez, en la grada, por falta de ritmo. Así que la responsabilidad en el área rival quedó para un David Barral especialmente inspirado la última semana en los entrenamientos y que debía reivindicarse cuanto antes si no quiere perder el puesto en favor del talaverano. El gaditano no aprovechó su oportunidad. Mientras tanto, las bajas en el centro del campo el técnico asturiano las suplió con la evidencia: Sergio Ruiz y Dani Toribio ocuparon las plazas que siete días antes fueron para Mario Ortiz y Kitoko. Eso sí, el quinto mediocentro del equipo, Rafa de Vicente, ni se vistió, en una clara señal de que está viviendo sus últimos días como verdiblanco. Y al final quizá se echó de menos al malagueño con el devenir del encuentro.

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Aunque la atención estaba puesta en la portería, donde el joven Lucas Díaz, meta del filial, se encontró con una titularidad inesperada por las inoportunas lesiones de Iván Crespo y Luca Zidane. Pese a todo, Ania optó por la misma filosofía que con el arquero francés. Lucas adelantado en la elaboración del juego racinguista. De hecho, durante los primeros minutos tocó más balones que cualquiera de los futbolistas que había sobre el terreno de juego. Estaba tranquilo. Aguza intentó sorprender al gallego con un tiro desde el centro del campo, pero el portero recuperó bien la posición.

Los intentos almerienses fueron tibios, como también la primera tentativa seria del Racing. Barral, a la salida de un córner, cabeceó demasiado cruzado el balón colgado por Cejudo. Por algunos momentos, el equipo cántabro hasta se gustó. Y también a la grada. Los verdiblancos se inventaron una gran jugada colectiva cuando el reloj marcaba el minuto 26. Desde la portería hasta el área rival. De una banda a otra. Pero el remate final de Buñuel en el segundo palo, totalmente solo, lo mandó a la tribuna de cabeza. Fue el entremés de lo que venía minutos después. Decía Ania el viernes en rueda de prensa que no iba a revelar sus armas. El asturiano tenía un cañón guardado en su arsenal. 'Canon' en francés. Yoda recibió en el vértice derecho del área almeriense, control orientado hacia la izquierda, buscó el hueco y la reventó. Golazo.

Al líder, que acababa de besar la tierra del antiguo Huerto del Francés, le entraron las prisas y los remordimientos. Y comenzó a apretar. Pero lo hizo poniendo nervioso a un encuentro hasta entonces bastante comedido. Entre los rugidos de la grada, Sekou pudo marcar. Un centro desde la izquierda lo remató el enorme ariete almeriense con el pecho, pero se topó con el cuerpo de Lucas Díaz. El arreón visitante duró hasta que el Racing volvió a serenar los ánimos para conseguir alcanzar el descanso en ventaja.

Con ese marcador a favor, el equipo cántabro trataba de dormir el choque a la espera de una contra beneficiosa. El problema es que en ese pasear del balón en zona defensiva y una mínima renta, los riesgos son altos y el susto en algún momento tenía que llegar. El juego entre los centrales y Lucas Díaz terminó con una mala entrega del portero. Por fortuna, la tentativa almeriense no encontró portería.

El estadio quedó mudo por unos segundos. El tiempo que tardó Dani Toribio en caer al suelo desde una importante altura tras un empujón de Aguza. A plomo contra el suelo. El catalán tuvo que ser retirado en camilla después del duro golpe. En ambulancia al hospital. Y sin mediocentros en el banquillo, Ania tuvo que inventar una alternativa dando entrada a Abraham Minero en el doble pivote junto a Sergio Ruiz. Y Rafa de Vicente vestido de paisano en la grada. A Aguza, mientras tanto, el colegiado le perdonó la segunda amarilla después de la peligrosa acción.

Lógicamente, con la sala de máquinas debilitada y con el partido de vuelta a la electricidad y la tensión, el Racing tenía muchas probabilidades de salir perdiendo. Pero los verdiblancos igualaron la contienda ante un rival a priori más poderoso a base de entrega. Cada centímetro, cada segundo, cada balón, cuentan. Tuvo que aparecer Lucas para detener en el primer palo un remate de cabeza a bocajarro de Sekou, aunque el árbitro invalidó la jugada por fuera de juego. Pero el chaval se llevó el premio de la grada.

A sufrir

El Racing ya empezaba a tirar de todas las armas esas de las que había hablado Ania en la previa. Todo era necesario. Hasta la ayuda de La Bien Aparecida solicitada el pasado jueves. Una faltuca inteligente por aquí –'smart-falta'–. Cejudo que le roba dos minutos al reloj. Olartua que coloca la pelota en tribuna. A Moi que le da por la jardinería y se para a tapar un agujero en el césped antes de efectuar un saque de banda... El técnico decidió entonces dar entrada a Nuha en la delantera en lugar de David Barral. El ariete se pegó dos carreras nada más empezar que cansó hasta al que veía el partido en casa por televisión.

Lo cierto es que el tiempo comenzaba a hacerse largo en los Campos de Sport. No corría. No llegaba la hora de celebrar la primera victoria de la temporada. Y es que el equipo verdiblanco apenas salía ya de su campo cuando aún quedaba un cuarto de hora para el final. Alguna arrancada de Enzo Lombardo y poco más. Precisamente, fue el francés quien, tras una contra llevada por Yoda disparó a la meta, pero aunque el balón cogió efecto antes de llegar, el arquero rectificó bien para detener la pelota.

De crueldad están los recuerdos de los racinguistas llenos. De derrotas de repente. De castigos inmerecidos. El cronómetro ya había superado el minuto 85 cuando el Almería colgó un balón al área que entre Lucas Díaz y Figueras sacaron de debajo del larguero como pudieron. Acto seguido, un error de Buñuel propició una falta al borde del área del navarro. Los parroquianos tragaron saliva. Congoja. El lanzamiento de Aguza, por fortuna, salió flojo y el meta verdiblanco hizo el resto. El Racing hacía tiempo que ya se había metido atrás. Eran minutos de agobio. De achicar agua. De sufrir. De quitarse la pelota de encima. Y al final, cuando ya se había cumplido el tiempo, a los racinguistas, a los de dentro y a los de fuera, se les quedó cara de tontos. Otra falta innecesaria cerca del área la colgó el conjunto almeriense y Sekou, ante la flojera de la zaga, hizo el empate de cabeza. Solo. Bajón generalizado. Mal cuerpo y silencio sepulcral. Otros dos puntos que se escapan de los Campos de Sport. Van tres. Y la cosa no está para regalar. Habrá que pedir a la Federación, a LaLiga o a quien competa que los partidos en los Campos de Sport no duren más de 80 minutos.