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Fútbol

Sobrevivir hasta a uno mismo

Sobrevivir hasta a uno mismo
J. Cotera

El Racing perdonó en la primera mitad y, cuando se puso por delante, se complicó la vida con una expulsión y un penalty que detuvo Crespo

s. herrero
S. HERREROZubieta

De la ira y la vergüenza del pasado mes de mayo, a la tensión, el sufrimiento, la rabia y la alegría de esta tarde. Zubieta es, para los racinguistas, territorio de sentimientos a flor de piel. Porque en un partido, frente a la Real Sociedad B, que podía haber quedado encarrilado en la primera mitad, el Racing pasó a sufrir con su mínima renta, una expulsión anunciada y evitable y se mantuvo vivo y rompió la maldita racha de resultados gracias a que Iván Crespo se hizo grande, enorme, gigante, bajo el travesaño para detener un penalti en el minuto 85. Sobrevivir es importante. Vital, valga la redundancia. Pero sobrevivir a uno mismo es ya rizar el cardado. Complicarse la existencia y salir indemne de ello tiene mérito.

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La alineación de Iván Ania en Zubieta trajo sorpresa. Hacía meses que Rulo no entraba en el once titular, pese a que apunta a salir en el mercado invernal si llega otro futbolista de refuerzo. Eso trasladó a Julen Castañeda al centro de la zaga, en detrimento de un Olaortua al que le pasaron factura los errores de Las Gaunas. Y, según estaba previsto, Kitoko regresó al equipo tras su convalecencia, dentro de ese plan de músculo y presión ideado por Iván Ania para combatir a la Real Sociedad B. El equipo verdiblanco quiso ahogar a su rival, pero sin volverse loco. Orden, primero. Acecho, después. El planteamiento iba a tener sentido ya en la primera jugada del encuentro. Balón largo que se come la defensa local. Alberto Noguera se quedó solo. Si no mejoró sus exiguas cifras goleadoras es porque no quiso. El madrileño, solo ante Zubiaurre, se echó la siesta. Quiso regatear al central y desperdició la oportunidad.

Kitoko ya marcaba territorio en el centro del campo. Minuto 3, primera falta. Y un robo en la medular de Alberto Noguera propició otra acción no aprovechada de esas que luego se pueden lamentar. Nico Hidalgo recibió ante el arquero txuri-urdin, pero el motrileño cruzó demasiado la pelota. El Racing estaba francamente bien, pero sufría la misma sequía de siempre.

Las claves

1El orden racinguista en la primera parte facilitó varias ocasiones claras desaprovechadas por el equipo cántabro.

2Ania mantuvo a Rulo con una amarilla y el valenciano, finalmente, fue expulsado.

3Iván Crespo fue clave cuando fue capaz de detener el penalti lanzado por Lapeña en el minuto 85.

4El Racing dió buena imagen en la primera parte y rompió su racha de malos resultados

La efervescencia racinguista murió sin éxito y la Real Sociedad B trató de medrar a través de su fútbol bipolar. Narcótico en su campo, con los centrales haciendo la estatua si no reciben presión, y su vertiginoso ritmo más allá de la línea divisioria a través de sus transiciones de omnipresencia entre zonas. La contienda se igualó, mas fue el Racing quien volvió a golpear. Y con qué fuerza. El balón se abolló contra el travesaño tras la dura volea de Enzo Lombardo a pase de Nico Hidalgo. El rechace le volvió al galo, que esta vez mandó la pelota fuera. Bien, pero tercera oportunidad perdida. Pese a que en apenas media hora la mejor opción del conjunto donostiarra fue un balón interior al que Iván Crespo llegó antes que Guridi.

El Racing probó otro arma de su repertorio. La contra. Fantástico desmarque de Enzo Lombardo, que recibe. El galo busca hueco y su tiro, raso, lo mandó a córner con una buena mano abajo Zubiaurre. Kitoko ya había hecho su segunda falta. Rigurosa. El africano volvía al equipo para aportar músculo. Doble pivote cachas. Pero el de Kinsasa, además, encontró la fórmula para acabar con la negación reiterada de sus compañeros frente al gol. Tras un barullo dentro del área, la pelota le cayó al centrocampista, que fusiló al arquero local.

De un tipo duro a otro de chaqué y chistera. Cuando coge el balón, Enzo Lombardo sólo ve piernas. Conos. El compañero que le apoyaba era invisible a ojos del galo. Regateó al primer rival. Avanzó. Alguno tarareaba mentalmente en la grada:«Allá va con el balón en los pies...». Caño dentro del área. «...Y ninguno lo podrá detener». El tiro final lo repelió Zubiaurre. Mereció el gol, pese al egoísmo en vena del de Lyon. En el otro área, Zourdine puso la réplica con un remate que Iván Crespo envió a córner. Así se llegó al descanso. Con la sensación de que el Racing, por fin, después de varias semanas de tristeza, había vuelto, pese a que la ofuscación en el área rival seguía siendo más que evidente.

Y el problema es que en un partido en el que el equipo cántabro podía tener, por poner una cifra, un 0-2 a su favor en el marcador, la diferencia real era tan pequeña que una acción podía diferenciar la gloria del fracaso. Zourdine estuvo a punto de empatar, pero su intento, ante Crespo, lo mandó al cuerpo del arquero.

El orden racinguista se fue difuminando en una segunda mitad en la que los minutos pasaron sin apenas cosas que contar. Al mismo ritmo en que a Kitoko se le iba vaciando la barra de energía. Lógico, en una temporada en la que apenas ha tenido ritmo de competición por culpa de las lesiones. Si bien la presión racinguista no surtía el mismo efecto que antes del descanso, la Real Sociedad B apenas era capaz de superar la última línea defensiva del Racing. Y así, de momento, el botín estaba a salvo.

Se veía venir

Lo que iba a ocurrir en el minuto 70 se veía venir. La calma de Iván Ania se pasó de frenada como lo hizo Rulo, con una cartulina amarilla antes de echar a tierra a un rival. El asturiano llamó a Jon Ander para saltar al terreno de juego, mientras el lateral valenciano ya había rondado la expulsión en una falta que pudo suponer la segunda tarjeta. Esta vez, el colegiado no perdonó. Cambio de planes. Olaortua, al 'prao'. A buenas horas. El Racing tenía veinte minutos de juego en inferioridad por delante.

Entre que la Real Sociedad B en ataque era más inocente que una borrachera de limonada; el equipo cántabro, que no tiene problemas en buscar tretas para ganarle tiempo al cronómetro y el árbitro al que se le estaba yendo el partido por momentos, todo apuntaba a que el conjunto verdiblanco mantendría la renta. Pero en el minuto 85, a Ania y los suyos el triunfo se les iba de las manos. Buñuel cometió un penalti que quizá se podía haber ahorrado. Tarde y claro. El racinguismo se encomendaba a Iván Crespo y el de Viveda, una vez más, no falló a su parroquia. Respeto merecedio. El meta volcó su cuerpo sobre el costado derecho para detener el lanzamiento de Lapeña. La pelota se elevó, pero a Crespo le dio tiempo a embolsarla sobre la línea de gol. Salvador.

El choque entró en un completo repertorio de patadas, protestas, pérdidas de tiempo y errores arbitrales y una Real Sociedad B que se negó a pegar pelotazos incluso cuando ya debía jugar a la desesperada. El pitido final fue el de la descompresión. Tensión liberada para la afición verdiblanca. El medio centenar de Zubieta y todos los que lo vieron desde casa. Y de los propios futbolistas, que celebraron el triunfo y el fin de la mala racha con rabia sobre el terreno de juego. Bien, mal o regular, eso es subjetivo. Ganar es lo que cuenta.

0 R. Sociedad B

Andoni Zubiaurre, Álex Sola, Ekaitz Jiménez, Álex Petxarromán, Adrián Lapeña, Guevara, Zourdine, Unai Veiga, Calvillo (Celorrio, min. 56)l, Guridi (Gorostidi, min. 75) y Ander Barrenetxea.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Rulo, Óscar Gil, Julen Castañeda, Sergio Ruiz, Kitoko (Rafa de Vicente, min. 63), Nico Hidalgo, Enzo Lombardo, Alberto Noguera (Olaortua, min. 71) y Dani Segovia (Jon Ander, min. 78).

goles
0-1, min. 31:Kitoko.
el público
Unas 1.000 personas en las gradas del campo principal de las instalaciones realistas. Medio centenar de seguidores racinguistas acompañaron a su equipo hasta tierras donostiarras y disfrutaron del triunfo de su equipo.

 

Fotos