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El arte de hacerse de rogar

El Racing logra distanciarse en la general ante el Izarra./Daniel Pedriza
El Racing logra distanciarse en la general ante el Izarra. / Daniel Pedriza

El Racing vuelve a ganar de penalti y en el minuto 88 y ya aventaja en nueve puntos al Mirandés

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Al Racing le mola eso de llevarse la mano al mentón y hacerse el interesante. Hacer ver que no es para tanto para después, cuando la cita llega a su final, sacar a relucir esa chispa de magia que lo arregla todo. Lleva tres partidos consecutivos haciéndolo. Fue así ante el Mirandés. Minutos 84 y 93. También la semana pasada frente al Arenas. En el 88. Y ayer repitió hora para solucionar lo que olía a paparda en oferta frente un Izarra que se puso por delante y que estuvo a punto de llevarse premio de Santander pese a jugar un buen rato en inferioridad numérica. Con apuros y todo, el equipo cántabro logra aumentar su renta con el Mirandés a nueve puntos.

2 Racing

Crespo; Nico Hidalgo, Gil, Julen, Redru (Quique Rivero, min. 73); Sergio Ruiz, De Vicente (Enzo Lombardo, min. 63); Cejudo (Barral, min. 73), Noguera, Cayarga; Jon Ander.

1 Izarra

Iricibar, Eguarás, Eneko Martínez, Iván Casado, Galarza, Cisneros, Areso (Valdo, min. 69), Hinojosa, Laborda (Chilunda, min. 83), Marquina (Javier Alonso, min. 65), Toni García.

goles
0-1, min. 26:Areso. 1-1, min. 33: Alberto Noguera. 2-1, min. 88:Quique Rivero, de penalti.
árbitro
González Esteban (Comité Vasco). Amonestó al local Noguera y a los visitantes Endika, Hinojosa, Eneko, Toni García, Laborda y Marquina. Expulsó con roja directa a Cisneros.
Incidencias
Campos de Sport. Césped en buen estado en una tarde fría pero apacible. Se guardó un minuto de silencio por el jugador del Marina de Cudeyo Fran Cavada, fallecido durante un partdio de Primera Regional y por el exracinguista Francisco Sampedro.
público
8.137 espectadores en las gradas del estadio racinguista, según los datos ofrecidos por el club.
el detalle
El partido de ayer sirvió para el debut de Redru. El sevillano, que fue convocado a Gobela, pero no disputó ni un minuto, ayer fue titular en el lateral izquierdo del Racing.

Iván Ania completó una pequeña revolución en su once inicial para recibir al Izarra. El asturiano mantuvo a Nico Hidalgo en el lateral derecho y dejó a Buñuel en el banquillo. También repitió titularidad Berto Cayarga, pero esta vez en la banda izquierda, dejando a Enzo Lombardo en la reserva. Cejudo regresó a la mediapunta y Alberto Noguera cayó a la banda derecha, con Jon Ander como hombre más adelantado.

El Racing volvió ayer a un rol que hacía semanas que no disfrutaba. El de dominador. Después de verse las caras con una Real Sociedad B obsesionada con la posesión; tras recibir a su principal enemigo por el título, el Mirandés y con una visita a la jaula de Gobela, el equipo cántabro tenía un escenario y un rival propicios para recuperar las dotes de monologuista.

A priori, el conjunto verdiblanco pareció paciente. Tuvo algún que otro acercamiento, pero el martillo pilón lo mantuvo guardado. Cejudo tuvo una magnífica ocasión tras un buen pase interior de Rafa de Vicente. El cordobés, después de pedalear sobre la pelota, intentó un remate que un defensa envió a córner como pudo. Posteriormente, Sergio Ruiz conectó un remate de cabeza que se marchó, flojo, junto al poste derecho.

Pero de papardas está El Sardinero lleno y quizá por esa a priori condición de absoluto favorito y territorio favorable para abrir distancia con los persguidores, el Racing se relajó y lo pagó. Un centro desde la izquierda de Toni García lo remató sin oposición, en el segundo palo, Areso. A placer.

Con el inesperado sopapo, al equipo de Iván Ania no le quedó más remedio que entrar al cuerpo a cuerpo. Y, lógicamente, la calidad le sobra a los verdiblancos. Un gran pase de Cayarga a la espalda de la defensa lo tocó Alberto Noguera, en el corazón del área, lo justo, para poner de nuevo el empate en el marcador. El Racing ya había conseguido enmendar la papeleta después de un oportuno toque de atención. No había lugar para más relajos. Así que el choque llegó a la segunda mitad como empezó, con igualdad, pero con el líder advertido de que no había lugar para bromas ante un Izarra que no había llegado de paseo a los Campos de Sport. Los verdiblancos se marcharon al vestuario, con alguna que otra patada en las piernas, y con la sensación de que el bagaje de la primera mitad habían sido dos chispazos, una acción brillante y un castigo por siesta. Quizá la bronca que en Merkatondoa se produjo al final del encuentro, esta vez se adelantase al descanso.

Así que los verdiblancos parecieron salir tras el intermedio con las pilas cargadas. La puntería, para más tarde. Un gran pase de Cejudo dejó a Jon Ander solo ante el meta Iricibar. El vasco se internó en el área, pero la pegó con la caña y la pelota se marchó, conejeando, demasiado cruzada. La primera fue agua, pero ese era el camino.

Aunque la segunda también se quedó en nada. Un balón colgado al área lo prolongó un defensa. En el segundo poste, Cayarga preparaba la pierna derecha para volear. Falló a la primera. Conectó a la segunda. Pero su intento se estrelló en el cuerpo de Iricibar. La presión verdiblanca iba en aumento. Y seguramente también la frustración.

Cuidado

Los arreones racinguistas se mezclaban con peligrosos errores. Un balón perdido por Rafa de Vicente en el centro del campo terminó con una contra culminada por Areso, cuyo disparo lo mandó Iván Crespo a saque de esquina con una buena estirada. Precisamente, tras ese saque de esquina, el choque se iba a poner cuesta abajo para el conjunto verdiblanco. Redru despejó de cabeza en el área y Cayarga se subió a la moto. Diez, veinte, treinta, cuarenta metros... Ya había desbordado a Cisneros cuando este se lanzó con las dos piernas por detrás y derribó al asturiano. El árbitro ni dudó. Cartulina roja y el Izarra con uno menos. Ahora hacía falta aprovechar la circunstancia con treinta minutos por delante.

La primera medida tomada por Ania para sacar partido de la superioridad numérica fue retirar a Rafa de Vicente, dar entrada a Enzo Lombardo en la banda izquierda y colocar a Noguera en el doble pivote, aunque más adelantado que Sergio Ruiz. En rombo. Diez minutos después, sin resultados aparentes, el míster llamó a David Barral y Quique Rivero. Redru y Cejudo fueron los sustituidos. Julen Castañeda se iría a la izquierda y Sergio Ruiz retrasará su posesión para darle una salida más limpia a la pelota. Barral, Valdo, Cejudo... Aquello parecía un Osasuna-Sporting de hace una década en Primera División.

Jon Ander ayer tenía la mira torcida. El vasco remató un buen centro de Julen Castañeda desde el flanco zurdo, pero su intento de primeras, en boca de gol, se marchó por encima del travesaño. Posteriormente, el ariete no llegó tocar un balón cerradísimo de Enzo Lombardo que casi se encuentra con el poste. Pasado el minuto 80, fue Barral quien tuvo su primera opción de marcar como racinguista. Su cabezazo se marchó demasiado alto. El acoso iba creciendo por segundos. Enzo Lombardo recibió solo en el área. Su tiro lo sacó un defensa bajo el larguero. El Racing ya había hecho méritos para ganar, pero... No solo se vive de eso.

Sin embargo, parece ser que los de Ania le han cogido gustillo a eso de solucionar los problemas a última hora. Esta vez, eligieron el minuto 87. Enzo Lombardo la bajó otra vez en el área. El galo lanzó el autopase como si fuese un capote y el zaguero navarro entró al trapo. El francés al suelo y el silbato a la boca de González Esteban. Penalti. El hombre de hielo, Quique Rivero, hizo el resto. 2-1, minuto 88. Como en Gobela ocho días antes. El tercero pudo llegar ya en el tiempo añadido tras una gran combinación entre los dos protagonistas de la acción anterior, pero Lombardo, en lugar de habilitar a alguno de sus compañeros que esperaba el remate, prefirió jugársela solo.

La verdad es que tampoco hicieron mucho caso los racinguistas cuando el resultado de Lasesarre apareció en los videomarcadores. 1-1 entre Barakaldo y Mirandés. Con los deberes hechos, poco importa lo que hagan los demás, pero a nueve puntos de distancia se les ve mucho mejor que a siete.

 

Fotos