Paseo otoñal por el Hoyo Masallo

El grupo de senderismo Peñas Arriba de Santander invita a realizar ruta que atraviesa la sierra de Hornijo pasando por bellos parajes entre Soba y Ruesga

El camino estaba muy resbaladizo debido a la humedad característica de las caras que dan al Norte, por lo que había que caminar con sumo cuidado./Sotres
El camino estaba muy resbaladizo debido a la humedad característica de las caras que dan al Norte, por lo que había que caminar con sumo cuidado. / Sotres
José Luis Alvarado
JOSÉ LUIS ALVARADOSantander

Es pleno otoño y las hojas de los árboles caducos cambian su color verde por tonos ocres. Con este panorama el autobús nos llevó hasta el pueblo de Astrana en Soba, dónde 28 senderistas del grupo Peñas Arriba de Santander comenzamos esta interesante ruta que atraviesa la sierra de Hornijo de sur a norte pasando por parajes muy bellos. Es de dificultad media porque la senda tiene un final bastante pindio de piedras sueltas, y en algunos puntos no está lo suficientemente señalizado por lo que que había que tomar precauciones.

Comenzamos la marcha desde la iglesia. No fuimos por el camino que asciende hacia los prados más altos al pie del Mazo Grande sino que nos metimos por un robledal que atravesamos en su totalidad, saliendo a la parte alta de una pradería llamada Entremazos, que es una pista que pasa entre el Mazo Grande (o Mazo de San Pedro 1.211 m.) y el Chico (1.126 m.). Algunos de nuestros compañeros –los más andarines- subieron hasta el Mazo Grande.

Falla de Arredondo

La Sierra de Hornijo es un macizo calcáreo delimitado al norte por la falla de Arredondo, al oeste por el río Asón, al este por el pico San Vicente en Ramales de la Victoria y al sur por Soba.

A medida que íbamos subiendo aparecían sobre el horizonte las montañas más altas del Asón, así como las cumbres plagadas de aerogeneradores al sur en el límite con Burgos.

Llegamos al punto más alto del día 1.062 m. dejando a la izquierda el Mortillano y al frente Peñas Rocias, descendimos ya por la vertiente de Ruesga hacia el Hoyo Masallo.

Pasamos por algunos prados y cabañas que en otros tiempos fueron muy valiosos, pero hoy en día a pesar de la belleza que destilan, están en decadencia. El camino estaba muy resbaladizo debido a la humedad característica de las caras que dan al Norte, por lo que había que caminar con sumo cuidado.

Enseguida dimos vista al Hoyo Masallo, una enorme depresión de más de un kilómetro de diámetro, labrada en las calizas del Cretácico inferior, con un gran hayedo que cubre la ladera norte del hoyo. Fue la primera vez que algunos lo transitamos y fue impresionante.

Intenso y agradable día de ruta de los integrantes del grupo Peñas Arriba de Santander. / Sotres

Estuvimos a unos 250 metros de desnivel respecto al fondo del enorme cuenco. En la otra punta se ve el collado por el que se sale del hoyo. Una braña rodeada de hayas, acebos y espinos, allí paramos a comer. Precioso lugar, excelente compañía y buen vino.

Sin más, el descenso hacia Riba de Ruesga que lo tuvimos que hacer con mucho cuidado de no resbalar. Cabe señalar también que nos encontramos con troncos de árboles caídos en el suelo, los llamados 'tocones muertos' que contribuyen a cerrar el ciclo vital del bosque, una fiesta para insectos y fauna variada.