La ruta de los fuertes en Santoña

La situación estratégica de la localidad obligó a fortificar la costa para defender a la población de las incursiones enemigas

Cima del monte Buciero, desde el puerto de Santoña./DM .
Cima del monte Buciero, desde el puerto de Santoña. / DM .
Fermin García
FERMIN GARCÍA

«Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios de tus velas. Explora. Sueña. Descubre» (Mark Twain)

Uno de los muchos atractivos para visitar Santoña es la ruta de los fuertes por el monte Buciero. Se trata de una marcha muy fácil y llevadera –excepto si a mitad de recorrido decidimos bajar (y luego ascender) los 683 escalones hasta el faro del Caballo– que nos regala numerosos miradores para contemplar la costa, los acantilados y el interior de la bahía. Y de paso, permite hacernos una idea de la importancia estratégica y militar que tuvo Santoña en determinadas épocas. Buena parte del recorrido se realiza al lado o a la sobra de un acogedor encinar cantábrico que, en días de calor, se agradece.

Nuestro punto de inicio de esta ruta es junto al fuerte San Martín por el PR-S49, en dirección este; a los pocos metros sale una carreterita a la derecha (dejamos por un rato el PR-S49) por debajo de una urbanización; nosotros la seguimos todo recto hasta el gran monumento de la Virgen del Puerto que dejaremos a la derecha de nuestro camino. Enseguida llegamos al fuerte de San Carlos, que merece la pena el desvío y la visita. Subimos hasta las construcciones de arriba del fuerte, las situadas más al norte; desde ahí buscamos una sendita al norte, que seguiremos hasta una bifurcación, donde tomaremos la de la izquierda que, en un par de minutos, nos lleva al camino principal del PR-S49; es decir, el que circunvala el Buciero.

Ficha técnica de la marcha

Cómo llegar:
Una vez en Santoña nos dirigiremos hacia la iglesia de Santa María del Puerto y poco metros después, antes de alcanzar el Patronato Militar, tomamos un desvío a la izquierda que por un carreterita estrecha nos subirá al Fuerte de San Martín; a los pocos metros, a la izquierda, hay un pequeño aparcamiento.
Punto de partida:
Santoña, 7 msnm.
Cota más elevada:
Cuatro Caminos, 200 msnm.
Desnivel:
Unos 500 acumulados, tanto en la ascensión como en el descenso, si descendemos al Faro del Caballo.
Grado de dureza:
Suave
Cartografía:
Hoja 36-I a 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional (MTN).
Estación:
Todo el año.
Ubicación:
Municipio de Santoña.
Tipo de ruta:
Circular (12 kms.).

Lo seguimos hasta la Casa de la Leña, una edificación rehabilitada a la izquierda en una curva. Desde aquí hasta el faro del Pescador, ya todo el tiempo seguiremos rumbo norte. A unos 60-70 metros de dicha casa, ignoraremos el desvío de la izquierda (PR-S50), que nos subiría al Ganzo y a la cima del Buciero; seguiremos de frente por el sendero mejor y más ancho hasta Cuatro Caminos. Aquí el camino que sigue de frente, al norte, será el nuestro dentro de un rato; el de la derecha, al este, nos lleva al faro del Caballo y la Batería de San Felipe. En ese punto merece la pena dejar la ruta que traíamos y visitar la Batería de San Felipe y disfrutar de las vistas desde allí; casi perpendicular veremos abajo el faro del Caballo. Se aconseja descender los 683 escalones que conducen hasta él sin olvidar que hay que volver a subirlos.

Una vez de vuelta a Cuatro Caminos, continuamos la dirección que traíamos, al norte. Durante una media hora de caminata iremos envueltos en medio de un bosque de encinas, madroños, laureles…; cuando encontremos un cruce, sigamos el de la izquierda y, poco más adelante ignoremos el que continúa de frente para seguir a la derecha haciendo unas curvas de bastante pendiente hasta que pronto el camino vuelve a ensancharse y ya nos llevará directamente al faro del Pescador. Desde aquí seguiremos –hacia el oeste y a partir del cambio de rasante al NO– por una carreterita, sin tráfico rodado, hasta una cerrada curva a la derecha en la misma esquina del Penal de El Dueso.

Trazado del recorrido, sobre 12 kilómetros.
Trazado del recorrido, sobre 12 kilómetros.

En ese punto entramos a la izquierda, al barrio de El Dueso; hacia la mitad del barrio buscamos el camino que, hacia el este primero y después hacia el sur, nos lleva al fuerte de Napoleón. Podemos acercarnos hasta él, aunque hace unos años lo cerraron y no se puede entrar. Volvemos al cruce e ignoraron el desvío a la izquierda que nos llevaría al Polvorín del Helechal, bajaremos al fuerte San Martín contemplando las hermosas vistas de Santoña, a nuestros pies, y de su bahía. Una parada en el mirador Casablanca, y ya directos al coche.

Otros datos

Este es un suave y hermoso recorrido, casi todo él a la sombra de un bonito encinar cantábrico. En gran parte del camino vamos teniendo tanto hacia el mar como en la lejanía, tierra adentro, espectaculares vistas.

Además, la zona invita a realizar otras visitas de interés, empezando por los fuertes. Históricamente, la estratégica posición de la localidad la convertía en el lugar idóneo para controlar el acceso a su bahía;sin embargo, no fue hasta 1635 –aquel año el almirante y arzobispo de Burdeos saqueó toda la zona– cuando se vio clara la necesidad de fortificar el peñón hasta convertirlo en una importante plaza de guerra. De este modo, en 1668 se construyó el castillo de San Carlos, y durante el reinado de Felipe III se levantó el castillo o fuerte de San Martín, a la entrada del puerto.

La estructura defensiva de Santoña se completaría a comienzos del XIX con el denominado fuerte de Napoleón, un fuerte imperial de tipo defensivo que sirvió además de sede a los gobernadores militares que ejercieron su función en la villa hasta muy avanzado aquel siglo. Un paseo por todos ellos permite comprobar que se trataba de inmejorables atalayas desde las que vigilar la llegada por el mar de un enemigo que nunca llegó.

 

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