Pablo López: «Si dejas de aprender estás perdido»

Pablo López: «Si dejas de aprender estás perdido»

El artista malagueño, que actúa por primera vez en Torrelavega, defiende el poder del amor como motor para cambiar el mundo

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Está delante de un piano que es, según dice, lo único que hace mientras sigue intentando «como un niño chico» soñar con tocar. Pablo López estará el 5 de julio en Torrelavega, en la programación del festival Música en Grande.

Empático y divertido, el malagueño de carrera fulgurante piensa dos veces las respuestas antes de contestar. Habla del yugo que representa la inspiración y pone al amor como eje y objetivo de todo lo importante, aunque en su último disco, 'Camino, fuego y libertad' (Universal, 2017), le haya cantado poco.

- Ya conoce Cantabria. Qué recuerdo guarda de sus actuaciones aquí?

- En todos los puntos cardinales de Cantabria tengo buenas experiencias y buenos amigos, buenos recuerdos y en Torrelavega también, pero ahí no toqué nunca. Es como cuando uno va a su tierra prácticamente, te lo digo en serio, porque ves mucha gente que conoces.

- Entonces no hace falta avisarle de que venga abrigado, por si acaso..

- ¡Qué frío ni frío!

- 'Camino, fuego y libertad', el título de su disco, ¿son conceptos oníricos que van juntos para usted?

- Ojalá el onirismo reinara, pero no son nada oníricos, son reales. No hay nada que pase sin voluntad, que es el camino. El fuego es cuando uno decide que el camino esté exento de ibuprofeno y se da con todo y acaba sintiendo. La libertad es la búsqueda constante. Uno se acerca a la utopía diez pasos y ella se aleja otros diez. El aprendizaje tiene que ser constante. Si dejas de aprender estas perdido.

- En ese camino que recorre, ¿siente que mejora la vida de otros con su trabajo?

- Sería muy pretencioso decirlo. El piano es hermoso y me da la vida, pero si alguien puede cambiar el mundo es con amor. Parece pomposo, pero no lo es. Es tan importante, tan científico.

- ¿El amor es científico?

- Por supuesto. Es la jerarquía hermosa del amor. 'Love is all you need', ya lo dijeron los Beatles. El piano es una forma de expresarse pero el amor, dar y no pedir es maravilloso. El amor cambia el mundo.

- Ya que menciona los Beatles. ¿Qué se siente grabando en Abbey Road?

- Nunca lo pensé. Yo llegaba cada día a las diez, más o menos; soy un poco impuntual. Bajé las escaleras del Estudio 2 y Max, con quien trabajo cada día me riñó por llegar tarde. Era una falta de respeto, dijo. Pero yo no iba a honrar a los Beatles, iba a hacer música. Si Pink Floyd o Bowie hubieran pensado «he tocado donde se grabó 'Obladí Obladá'«, no sería lo mismo Abbey Road. Tengo un respeto tan grande a los que crearon lo que quiero hacer… De hecho, 'Libertad' está grabada con el mismo piano de esa canción.

- Grabada en un lugar al que otros van solo para poder cruzar un paso de peatones

- ¿Sabes que si lo reservas por 4.000 libras y te apetece cantar unos temas puedes hacerlo? (ríe).

- Suele explicar sus canciones, algo que no es del todo habitual. ¿Es una forma de acercamiento?

- Es un vicio que tengo desde que tocaba en los garitos. Hace poco estuve en uno que cerró recientemente y tenía nervios. Fue una noche épica. Me bajaba del escenario donde un día me vieron 14 personas y 10 eran mi familia. Yo cantaba Alejandro Sanz, Ketama, León y Quiroga… Pero con mis canciones necesitaba captar la atención y contarlo. Ese vicio se me quedó y lo sigo haciendo peligrosamente porque las canciones son de quienes las escuchan. Es un lenguaje que, sea cual sea el aforo, me sigue pareciendo maravilloso; mirar a la gente y compartir algo.

- Menciona a León y Quiroga. ¿Cantaba copla?

- Sí, estaba haciendo a lo mejor 'Como un burro amarrado a la puerta del baile' y pasaba a 'Los ojos verdes', una historia transgresora que cantaría eternamente.

- Rememora influencias que no son del todo actuales, sino que vienen de años atrás.

- Por ejemplo, vengo de hacer un show en Barcelona y toqué desde Extremoduro a Triana. Yo mismo mezclado con Mecano. Tengo mucha suerte de haber escuchado y valorar sin ningún prejuicio toda la música. Todo lo que te pellizca el corazón merece la pena.

- ¿Qué le emociona hoy por hoy?

- Estoy atento siempre. No quiero parecer un supremacista musical. Escucho tantas cosas... Coldplay. Lo que hace Robe Iniesta en solitario. ¿Algún álbum entero? Manel. Me parece una obra de arte.

- Ya nadie escucha un disco entero. ¿Trabaja las canciones como impactos individuales?

- Estoy hablando contigo en mi casa y en mi jardín está el jefe de mi compañía musical, con quien suelo hablar de esto. Yo no puedo desmenuzar. Por eso te hablo del disco de Manel que me parece una maravilla. Sigo siendo carne de álbum. Quizá pague el vicio de haberlo escuchado desde pequeñito. Sigo en esa búsqueda casi extinta, casi imposible de álbumes. Me cuesta mucho hacer una canción sin un contexto. No es romántico; es real.

- ¿Es de vinilos?

- Soy de música.

- Dice que lo escuchaba desde pequeño. ¿La suya era una casa con música?

- Sin duda alguna. Hay poco espacio para otras cosas, para expresarte, que no sea en ese idioma. La gente con la que me comunico y a la que admiro sabe que en mi casa hay guitarras, percusiones, piano...Un feng shui un tanto difícil de encontrar en Ikea.

- ¿La decisión de llegar al piano la tomó solo o le ayudaron?

- Me enamoré del mueble y le tiré las manos encima y como buen amor, amor 'fou', encarnizado, los testigos suelen ponerlo complicado. Tuve un par de celestinos y mecenas que me ayudaron a creer en el amor de mi vida, que son las teclas.

- ¿Cuando está tocando no se siente limitado por mantenerse sentado y firme ante el teclado?

- Si hablamos estrictamente de lo físico se pueden hacer muchas cosas con un piano. Yo tuve un pequeño accidente grabando el dvd; me caí de 1,80 metros, tenía la espalda dolida y el dedo roto, pero seguí tocando. Cuando uno quiere hacer el amor ¡lo hace donde quiere!

- Su participación en la Voz ha sido un trampolín de popularidad, ¿pero también de ventas?

- Réditos no sabría decirte, pero tengo clarísimo para bien o para mal, que solo dependo de canciones. No va a venir a verme a Torrelavega, ni a pagar una entrada alguien porque haya salido en la tele.

- ¿Depender de la inspiración resulta cansado?

- Es lo único que soy. No tengo otra cosa. Es peligroso. Y difícil.

- ¿Peligroso?

- Uno debe tener domingos, sobrinos y citas con el médico de familia, pero yo solo tengo canciones.

- ¿En qué momento se asume el éxito?

- (Silencio) El éxito, ¿qué es? Es tan relativo. Como el tiempo. No es hacerme el interesante, ojo. Hay tanto baremos y valoraciones como seres humanos adultos y conscientes. no tenemos por qué ser accesibles al éxito los que somos populares. Tú misma o mi madre, si tuviera que plantearselo, tendríais una visión distinta.

- En otro sentido; ¿ha cumplido su sueño?

- Sí. Lo digo abiertamente. He cumplido un sueño que soñé despierto. No creo que nadie cumpla sueños que pertenezcan a lo onírico, porque viviríamos en una película de Stephen King. He cumplido sueños que pensé e imaginé.

- Para cerrar esta charla, diría que es usted humilde, que el amor le mueve y que no haría algo en lo que no cree. ¿Acierto en alguna?

- Pues tanto que me abruma. ¡No puede ser que aciertes tanto!