2019: el año que hizo sufrir a los festivales insignia

2019: el año que hizo sufrir a los festivales insignia
JM López

Varios festivales 'bandera' sufren un fuerte bajón de público motivado por factores como la ausencia de giras de artistas 'vendeabonos', coincidencia de fechas e incluso el Brexit

Nacho Criado
NACHO CRIADO

Vale. Iba a titular «2019: el año en el que estalló la burbuja festivalera». Quizá hubiera sido mejor en busca del click del internauta. Pero como DMúsica es un medio serio y riguroso (con gente como yo escribiendo, pero serio y riguroso al fin y al cabo) el titular ha tratado de serlo. Porque, aunque no ha sido un estallido generalizado, este 2019 sí ha hecho sufrir, y de qué manera, a algunos de los buques insignia del panorama festivalero español.

Cuando hablamos de ventas, varios de los macroeventos españoles de mayor prestigio internacional no lo han pasado nada bien este 2019. De hecho, lo han pasado fatal. Las cifras de asistencia oficiales no dicen eso en algunos casos. Pero las cifras de asistencia oficiales son mi animal mitológico favorito.

No hay más que haber estado en el Primavera Sound, BBK Live, Mad Cool o FIB Benicàssim (o hablar con compañeros de medios que sí lo estaban) para saber que este 2019 sus organizadores han sudado para, al menos, salvar los muebles en el capítulo económico. Algunos no lo han logrado. Otros, no.

La vaca volvió, mugió...y canceló

La tan anunciada crisis de la burbuja festivalera se ha cobrado su primera gran pieza con el Doctor Music Fest. La Vaca regresó, pero su mugido acabó transformado en quejas frente a la administración por no permitir su celebración en su pirenaica ubicación original. Los tiempos cambian. Lo diga Dylan o no. Y ahora las exigencias de seguridad son mucho mayores.

El Doctor Music alega que su cambio de ubicación a Montmeló le hizo perder muchas ventas. Sería interesante conocer cuántos abonos había vendidos en abril antes de ese anuncio de traslado. Coincidir con dos festivales tan consolidados como el BBK y el NOS Alive de Lisboa y un gigante como Mad Cool fue quizá demasiada osadía. El Doctor Music, con un cartel nada superior a la competencia, requería desplazarse al corazón de los Pirineos. Una experiencia sin duda maravillosa y romántica, pero que choca con los hábitos actuales del festivalero medio. La gente, antes que la magia, prefiere el baño y el somier.

Sufriendo con The New Normal

El Primavera Sound 2016 agotó los abonos en febrero. En 2017, en enero. En 2018, los agotó en mayo, a una semana escasa del festival. En 2019, no los agotó. Y aunque desde la organización se anunció un «récord histórico de asistencia» de 220.000 espectadores, esa cifra es la misma que se dio en 2018, también como «récord». No sé, Rick…

La apuesta del PS es The New Normal. Apuesta por la igualdad con 50/50 presencia de artistas femeninas, también en la cabecera de cartel. Una iniciativa ejemplar y también un recurso muy inteligente en un año sin grandes bandas «vendeabonos». El otro eje del cartel ha sido el giro hacia los sonidos urbanos y latinos, con la archicomentada presencia de J Balvin, capo del reggaetón mundial. «Salvo momentos como el concierto de Rosalía, se notaba había bastante menos gente que otros años», confirman a DMÚSICA dos asistentes habituales.

Mad Cool al fin triunfa...con la mitad de público

Quizá el evento más elogiado en lo que va de verano (después de su celebración, quién lo diría los días previos) ha sido el Mad Cool Festival. The Cure, Vampire Weekend, Iggy Pop, Bon Iver o los locales Vetusta Morla triunfaron en el festival madrileño, que a la cuarta logró esquivar los titulares negativos. Loas al recinto, loas al transporte, loas en general pero… ¿a qué precio?

La asistencia facilitada por la organización ha sido de 186.128 asistentes. Son 54.000 menos que en 2018. Y eso contando que han ampliado un día… y contando que te creas que el miércoles viendo a Rosalía había casi la misma gente (y no la mitad) que el sábado viendo a The Cure.

2018 fue histórico para Mad Cool. Agotó todo de la mano de Pearl Jam, pero también con «históricas» críticas a su organización. Este año ha salido a hombros entre público y prensa, pero no sabemos si al hacer las cuentas de esta edición también saldrá a hombros…

¿Y en Cantabria?

Con el montaje del Torrelavega Sound City aún en la plaza de La LLama se cierra un verano pródigo en festivales de música, puede que incluso excesivo, tras un 2018 convulso con cambios y fiascos notables.

Música en Grande, Magdalena en Vivo, Vive la Feria, Hoky Popi y Reaggeton Beach Festival han sumado en torno a 90.000 espectadores. Cifras nada desdeñables en un verano repleto de actividades.

Santender Music ha mantenido su filosofía, jugándosela con algunas apuestas del cartel que le han salido rana. No hubo agobios este año y cabe preguntarse hacia dónde irán las cosas en la ya anunciada edición de 2020.

La rara avis que representa Torrelavega Sound City es caso aparte; sin pagar entrada, bebidas asequibles y un cartel de el que la sigue la consigue. Tres años para tener a Airbag sobre el escenario y cuatro para conseguir a Los Planetas. Los de Industrias Portugal pisan fuerte y con seguridad.

El BBK mantiene el tipo con un modelo claro

El mismo fin de semana que el Mad Cool se celebra el Bilbao BBK Live. O más bien, al revés. Es el mayor solape festivalero de todos los tiempos en España, sobre el que han corrido ríos de tinta. El BBK parece haberse adaptado bien a la competencia del Mad Cool y a un 2019 «en el que todos los festivales grandes hemos sufrido para tener cabezas de cartel con mucho tirón», según nos confesaban desde su propia organización.

La abarrotada jornada del viernes, con Rosalía y con unos The Strokes por los que han debido de pagar la vida para tenerlos en exclusiva, salvó los muebles en el capítulo cifras. 112.800 asistentes frente a los 120.000 de la pasada edición. Asistentes fieles, prestigio consolidado, programación de calidad e integración con la ciudad son algunas de las bazas del festival de Last Tour para trabajar con tranquilidad. También el millón y pico de euros que anualmente recibe del Ayuntamiento de Bilbao y otro pastizal por parte de Kutxabank.

El FIB celebra sus 25 años...y lo venden al día siguiente

«Tanto hablar del pulso entre BBK y Mad Cool, y seguramente sea el FIB Benicàssim quien más esté notando toda esta lucha por las grandes bandas y el público». Esto me decía un reputado representante de la industria hace apenas un año. El tiempo, como en aquel mítico anuncio de frigoríficos, le ha dado la razón. El FIB sufrió una cornada muy grave en 2013. Y aunque el trabajo de Melvin Benn y los suyos ha sido bueno con el concurso de acreedores, el cartel de las dos últimas ediciones ha notado mucho los recortes. Especialmente, este 2019, con el jueves prácticamente reducido a una fiesta de bienvenida.

Con el Brexit afectando de lleno a su público objetivo, y la competencia terrible de los festivales que se celebran el anterior fin de semana, el FIB, antaño el evento estrella de España, ha ido cediendo protagonismo hasta celebrar de manera muy discreta su 25ªedición.

Y, al día siguiente de concluir esta edición, el rumor de años anteriores se convierte en noticia: el Festival Internacional de Benicàssim se vende por tercera vez en su historia. Los hermanos Sánchez, gestores con The Music Republic de festivales como Viña Rock, Les Arts o el Arenal Sound, quieren el FIB dentro de su modelo de negocio, que veremos cuál es para la histórica cita de Benicàssim.

Volviendo al debate sobre si hay una burbuja a punto de estallar o no, hay que admitir que no todos los festivales grandes han sufrido este año. El Cruilla de Barcelona, Sonorama de Aranda de Duero, O Son Do Camiño en Galicia o WARM UP Murcia han crecido. Y modelos específicos como el Viña Rock, el Resurrection Fest o el Arenal Sound marchan fenomenal.

Bien, ya veo que piensas que soy un agorero. Un profeta de un desastre que jamás va a llegar a suceder. Pero te digo una cosa, «en España hay mucha competencia, hay muchos festivales. Creo que a corto plazo vamos a ver caer bastantes festivales». El entrecomillado no es mío. Es de Pino Sagliocco, presidente de Live Nation España. Posiblemente una de las cuatro o cinco personas más poderosas de la industria musical en nuestro país. Con todo lo escrito, ahora toca ver si en 2020 las mayores bandas internacionales (muchas giran con Live Nation) siguen sosteniendo estas grandes apuestas festivaleras en España o #TheNewNormal es pasar apuros para llenar los aforos.