Bandas tributo, más que una moda rentable

Los grupos que homenajean a la música de otros están en auge; llenan salas en todo el país mientras a muchas formaciones con material original les cuesta hacerse un nombre y meter un mínimo de gente en su concierto. Hablamos con cuatro ejemplos de esta opción musical

Dr. Queen/
Dr. Queen
Álex Gómez Magaldi
ÁLEX GÓMEZ MAGALDI

«El éxito de los grupos tributo se sustenta en tres pilares: hay un nicho de público ya creado, los músicos han visto una interesante salida laboral, se han profesionalizado y suenan como un avión, y las entradas son baratas». Kike Fernández se encuentra detrás de Producciones Salvajes, empresa que trabaja con muchas de las bandas tributo más importantes de nuestro país. Su aventura comenzó hace doce años, cuando decidió montar un concierto con varios amigos bajo el nombre de Gansos Rosas. Iba a ser un simple bolo de fanáticos de Guns N' Roses, pero acabaron convirtiéndose en una formación de referencia en España. «Empezamos a girar y vimos que había una demanda de ese tipo de ocio». «Apenas existían los tributos, estaban La Leñera —Leño— y The Bon Scott Band —AC/DC—».

Kike ya no toca con los Gansos Rosas, pero forma parte de grupos como Ramoñas y Satánicas Majestades, apodo con el que se conoce a los Rolling Stones. Además, ha montado festivales como el 'Masters of Rock XL' —que llena salas en nuestro país— y se encarga del 'booking' y la promoción del evento 'Hay Poco Rock and Roll', que pasará por Santander el próximo sábado 25 de mayo, con formaciones que rinden homenaje a Extremoduro, Platero y tú y Marea.

«Tanto nosotros como el público queremos seguir recordando temas que nos han hecho pasar grandes momentos»

«Las bandas nacen del amor hacia las canciones de un determinado grupo, pero si además sumamos que permiten a un músico seguir subiendo a un escenario, emocionar a la gente, salir de gira y ganar dinero, es la hostia». El fenómeno es evidente. Gansos Rosas realiza todos los años un 'tour' de aproximadamente veinte conciertos por las principales ciudades españolas y una banda como Iberia Sumergida —que reivindica las canciones de Héroes del Silencio— llenó recientemente la sala Riviera madrileña, con un aforo de 1800 personas.

Hay poco rock and roll
Hay poco rock and roll

El Último Tributo es otra de las formaciones más exitosas de la escena nacional y sus componentes se encuentran inmersos en una amplia gira de noventa conciertos, con escala en Escenario Santander este viernes. Luis Sánchez, vocalista del grupo, explica que su motivación parte del «amor por las canciones de El Último de la Fila». «Tanto nosotros como el público queremos seguir recordando temas que nos han hecho pasar grandes momentos».

«Además, detrás del éxito de una banda como la nuestra, hay muchísimo trabajo. No nos recreamos en el vestuario, pero pasamos muchas horas ensayando las canciones y muchísimas más preparando la producción, alquilando salas y poniendo entradas a la venta», señala Luis. «Las cuentas salen», añade Kike. «No se trata de una movida para hacerte rico, sino para poder seguir girando. Hay una labor detrás de producción, de marketing, de pega de carteles, de alquiler de salas y de reservar los hoteles. Generalmente sale un sueldo para pagar a los músicos: doscientos, trescientos e incluso cuatrocientos euros en un día bueno. Aunque también hay veces en las que puedes no sacar ni un duro».

«Luego está el tema de los derechos de autor. En los festivales en los que trabajo todo está organizado de manera legal. Al principio tuvimos problemas con los abogados y el mánager de Extremoduro, Alen Ayerdi, que además es el batería de Marea. Acordamos no usar el logo de la banda y no podemos poner en los carteles el nombre del grupo más grande que la banda que hace el tributo».

El Último Tributo
El Último Tributo

La fiebre de Queen

La película 'Bohemian Rhapsody' estrenada el año pasado, sobre el grupo de rock Queen y su cantante Freddie Mercury, ha generado un auge de los tributos dedicados a la formación británica. Son la banda del momento. Algo que no parece preocupar al cardiólogo argentino Jorge Busetto, que lleva desde principios de los años noventa siendo la cara visible de Dr. Queen, un grupo que ha visitado más de veinticinco países y se encuentra de gira por España. «Sólo aquí hemos dado más de doscientos espectáculos a lo largo de nuestra carrera».

«Hay una fiebre y muchas bandas van detrás del negocio, hoy imitan a Queen y mañana será al grupo que esté de moda. Obviamente esto es un negocio y nosotros ganamos dinero, pero ganamos dinero haciendo música que nos apasiona». «Me aburriría cantar temas que no me gustan sólo porque son exitosos», añade.

«Grupos tributos hay miles, pero se reúnen en muchas categorías: algunos son de carácter amateur y otros son muy profesionales», comenta también Kutxo Algorta, vocalista Band Jovi, otra de las bandas más conocidas de nuestro país, que pasará por la sala Black Bird el próximo viernes 24. «Cuando empezaron a ponerse de moda este tipo proyectos, yo no entendía por qué se hacían homenajes a grupos cuyos componentes aún no habían fallecido. Hasta que un compañero me propuso la idea y lo primero que pensé fue: anda, pues sí, a Bon Jovi sí que le haría un tributo».

Band Jovi
Band Jovi

«Las bandas no sustituyen a los artistas originales, simplemente son una opción de ocio más», indica Kike. «Miras la agenda local y ves que hay un homenaje a un grupo, que te permite oír en directo las canciones que has estado media vida escuchando en casa por sólo diez euros. Vas con los colegas, tomas un par de cervezas y disfrutas».

«Recibimos muchas críticas por parte de otros músicos», subraya Luis. «Nos tachan de imitadores, para infravalorarnos, y no sé, no hay que juzgar a unos músicos ni enaltecer a otros, tiene que haber una oferta cultural amplia y que el público elija». Para defender esa calidad, menciona por ejemplo a uno de sus guitarristas que ha tocado con Manolo García, David Bisbal o Manuel Carrasco. «Hay grupos tributo en los que hay músicos muy buenos», afirma antes de añadir: «Que una banda que toca las canciones de otro tenga repercusión, poder de convocatoria y gane dinero, genera frustración en la gente que lleva toda la vida currándose sus temas. Lo entiendo perfectamente porque muchos de nosotros también hemos estado en grupos con canciones originales».

«Desde la industria musical y el mundo de la prensa nos dan muchos palos, los tributos no tienen la culpa de que la gente no compre discos y no vaya a conciertos, muchas veces es muy sencillo echarle la culpa a alguien», concluye.