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Un crimen que marcó para siempre al pueblo de Silió

El 23 de enero de 1974 la adolescente Crisanta fue asesinada y descuartizada por su prima Josefa, movida por la envidia y los celos

Traslado de Josefa Gómez desde la cárcel al juzgado, increpada por una multitud. Imagen publicada el 13 de noviembre de 1975./Manolo Bustamante
Traslado de Josefa Gómez desde la cárcel al juzgado, increpada por una multitud. Imagen publicada el 13 de noviembre de 1975. / Manolo Bustamante
Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSilió

Crisanta Gómez Gutiérrez era una joven guapa, bondadosa y muy resuelta. Con solo 16 años regentaba una tienda-bar en su pueblo, Silió (Molledo), un establecimiento que le habían traspasado unos parientes. La chica era la hija única de Segundo y Herminia, un matrimonio de sordomudos -conocidos como los 'mudos de Silió'-, y su trabajo era el principal sustento de su familia. Una fría mañana de hace más de cuatro décadas, el 23 de enero de 1974, Crisanta salió como cada día de su casa para ir a trabajar, pasando antes por el chalé de su prima Josefa Gómez García y el marido de ésta, Ramiro Villegas Saiz, los anteriores dueños del negocio. Fue a recoger una cazuela de peso para la tienda. Ya no salió con vida de allí. Su prima la mató golpeándole la cabeza con un hacha y luego la descuartizó, firmando uno de los crímenes más atroces de la crónica negra de Cantabria que, 44 años después, sigue poniendo la carne de gallina a los habitantes del valle.

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