Los mini reyes de la ciencia

Más de 160 alumnos del colegio Sagrada Familia de Herrera han presentado 53 proyectos científicos y tecnológicos en su anual feria de la ciencia

Un niño maneja una grúa manual que se mueve por la presión del agua./María Causo
Un niño maneja una grúa manual que se mueve por la presión del agua. / María Causo
María Causo
MARÍA CAUSOHerrera de Camargo

La ciencia no es sólo una colección de datos, es mucho más. Puede ser divertida, entretenida y, sobre todo, enriquecedora. Aporta conocimiento y explica el por qué de las cosas. Todo tiene una razón y se puede demostrar a través de los experimentos. La ciencia supone intentar cosas nuevas e imaginar. Significa cometer errores, hacer pruebas, fracasar e intentarlo de nuevo.

Eso es lo que debieron pensar los alumnos del colegio Sagrada Familia de Herrera que, el pasado martes, celebraron su feria de la ciencia. El evento movilizó a todo un centro que se unió para festejar y conocer el por qué de las cosas que nos rodean. En total, participaron 161 alumnos (44 de sexto de Primaria y 117 de los cuatro cursos de Educación Secundaria) que, divididos en grupos, desarrollaron 53 experimentos supervisados por los profesores que imparten materias del ámbito científico-tecnológico. Todo un movimiento de masas el que se vivió esta semana en el colegio donde se respiró ganas de aprender y, sobre todo, de divertirse conociendo cosas nuevas.

Los estudiantes tuvieron que presentar y defender sus proyectos ante un jurado, además de mostrárselo y explicárselo al resto de alumnos del colegio (teniendo en cuenta las diferentes edades de los niños). Todo contaba a la hora de hacerse con el premio ganador, aunque como decían pequeños y profesores, «todos somos ganadores». Y tenían razón. Ganadores en esfuerzo, en recompensa y en compañerismo. Unos valores muy comprometidos con la ideología del centro.

Mejores proyectos

A pesar de que era un día de fiesta, el nivel estuvo muy alto y se hizo muy complicado tener que elegir a tan pocos vencedores. De hecho, se tuvieron en cuenta aspectos muy concretos en la rubrica. Se valoró el interés y la presentación del tema de investigación; la documentación, información y las referencias bibliográficas del proyecto; la formulación de los objetivos e hipótesis; la elaboración del boceto; la descripción del procedimiento experimental; la recolección y el análisis de los datos empleados; la conclusión final; la exposición de la información; el empleo de palabras y vocabulario técnico; y, finalmente, –y muy destacado por los jueces– la correcta resolución a todas las preguntas del jurado.

Precisamente, el jurado admitió que se hizo «muy difícil, entre tanto nivel, escoger a los ganadores». Sin embargo, en la entrega de premios del miércoles, lo que menos importó fueron los campeones, sino todo el esfuerzo y todo lo aprendido.

En Primaria, el primer premio fue para 'Las Flores Químicas', formado por Jana Ortiz, Leyre Ramos y Eva Revuelta, que se ganaron un cheque regalo de 100 euros en Librería GIL. En su experimento, las niñas usaron colorante y unas flores para observar el proceso de capilaridad mediante el cual las plantas transportan agua y nutrientes. En segundo lugar, quedaron el grupo de Valeria Crespo, Ángela Gandía y Sara López que, con su 'Extracto de Lombarda', utilizaron el jugo de la lombarda como indicador de ph natural; y utilizaron varios productos para conocer su ph. El premio fue un cheque regalo de 50 euros en Librería GIL.

María Causo

En Secundaria, el primer premio del ámbito de ciencias fue para Sandra Carril, Carmen Fernández, Clara Gómez y Olalla Ruiz que elaboraron un 'Ferrofluído' por medio de pequeñas partículas magnéticas mezcladas con aceite vegetal y explicaron cómo reaccionaba este líquido con imanes. El segundo premio fue para el 'ADN' de María Gutiérrez-Liébana y Valeria Pantoja, con el que enseñaron la manera de extraer fibras de ADN de diferentes productos y alimentos utilizando objetos que se encuentran en casa o en el colegio. Los premios fueron cheques de 100 euros y 50 euros en Librería GIL.

En Seundaria, en la categoría tecnológica, el primer premio fue para el 'Carrusel' de Íñigo Ibraín y Diego Ortigosa que, con material reciclado, elaboraron un carrusel de caballitos y otro de sillas voladoras y explicaron cómo actuaban las fuerzas centrípeta y centrífuga en un movimiento circular. El premio fueron unos robots Crumblebot. El segundo premio fue para Ricardo Penilla, Miguel Saiz, Jorge Teja y Álvaro Torre con su 'Flying Rocket', un cohete que se mueve a propulsión gracias a una reacción química con vinagre y bicarbonato sódico. El grupo consiguió una tarjeta Programable Microbit y un taller Nakama para iniciación en el uso de la tarjeta.

Premio especial

Igualmente, el colegio concedió dos premios especiales Nakama. Un galardón muy reñido cuyo premio fue un curso tecnológico en el Steam College Nakama y un pendrive USB. Los ganadores de Primaria fueron Pablo Barreda, Óscar Gutiérrez y David Lomas que, con su proyecto 'Chimenea Solar', explicaron los fundamentos físicos por el cual funciona una chimenea solar, demostrando que el aire caliente es menos denso que el frío y por eso asciende por el tubo de la chimenea.

Por su parte, los ganadores de Secundaria fueron Alberto Campuzano y Aimar Gómez con su proyecto de las 'Watballs', unas pequeñas cápsulas de agua que almacenan este líquido sin necesidad de utilizar recipientes de plástico, mediante una técnica de esferificación.

 

Fotos

Vídeos