Letreros con historia

Algunos de los establecimientos más antiguos de Reinosa conservan sus carteles originales, obras que cuentan décadas de historia

La Mercería El Puente conserva su cartel original con su antiguo nombre, Ernesto./Daniel Pedriza
La Mercería El Puente conserva su cartel original con su antiguo nombre, Ernesto. / Daniel Pedriza
Blanca Carbonell
BLANCA CARBONELLReinosa

En un edificio de viviendas unifamiliares, en la avenida del Puente de Carlos III, hay un pequeño letrero sobre la puerta que reza, «Peluquería de señoras. Coiffeur pour dames. Hnas. García». Hace años que cerró este establecimiento, pero el letrero sigue ahí, casi invisible para muchas personas, como un vestigio del pasado, de un tiempo en que casi nadie utilizaba el inglés para anunciarse, y que el idioma que aprendían los jóvenes escolares era el francés. Responsables de ese negocio aseguran que el cartel data de aproximadamente hace cincuenta años, cuando además, el francés, era un idioma que se entendía como señal de elegancia y distinción.

Vinilos, toldos y carteles proliferan a lo largo de todo Reinosa, especialmente en las calles del centro. Muchos dan cuenta, como en el caso de la peluquería Hnas. García, de negocios que se instalaron en la ciudad hace mucho tiempo, otros, más nuevos, van anunciando nuevos negocios de una u otra forma, mientras que otros tantos pueden llegar a considerarse obras de arte. Todos ellos relatan la vida comercial de la ciudad.

En el año 2015, el Ayuntamiento de Reinosa aprobó una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), cambiando la normativa relativa a los letreros de los comercios de la ciudad, por una menos restrictiva. En este sentido, se posibilitó la instalación de letreros verticales. Los horizontales pasaron a poder colocarse en dos o tres filas paralelas. También se posibilitó la instalación de toldos de mayores dimensiones de las que estaban estipuladas, que tenían que limitarse a lo que ocuparan las cristaleras, siempre que no invadan la vía pública. De esta manera, Reinosa amplió su abanico de posibilidades en cuanto a la instalación de letreros. El PGOU, establecía que las letras de los carteles, debían ir sueltas encima de cada hueco, lo que ha determinado en gran medida la estética predominante de los comercios de la ciudad.

Es el caso de la desparecida Confitería La Constancia, situada en la Plaza Díez Vicario, que de esta manera, y siguiendo las indicaciones municipales, anuncia su producto estrella, «Pantortillas».

Cerca de allí está la Mercería el Puente, con un curioso letrero que el propietario, Luis Gutiérrez, data aproximadamente hace noventa años. «Mercería Ernesto Novedades», reza este rótulo confeccionado en madera y espejo. Es cierto que el antiguo nombre de este establecimiento de toda la vida no coincide con el actual, pero eso a los propietarios les da igual, «la gente mayor aun llama a la tienda Ernesto y les gusta el letrero porque les recuerda a aquella época», asegura Gutiérrez. Dice el empresario que éste es uno de los carteles comerciales más antiguos de la ciudad, «como éste pocos se encuentran ya», apostilla. Como ejemplo de la calidad de la estructura de este rótulo, Gutiérrez recuerda que hace unos años un coche invadió su establecimiento, «el cartel se despegó un poco. Intentamos quitarlo para arreglarlo pero no hubo forma», asegura.

Daniel Pedriza

La Plaza de España es uno de los lugares que alberga los comercios con más antigüedad e historia de la ciudad. Varios son los letreros comerciales que llaman la atención en este enclave, como la tradicional Mercería Paquetería Casa Gasco, una de esas tiendas de toda la vida que luce un cartel en madera pintada. Muy cerca se encuentra el comercio más antiguo de la ciudad, Doña Elena, que cumplió en 2006 su primer centenario. Fue entonces cuando su propietario, Román Pérez, al encargó un nuevo cartel para su establecimiento, al no conservar el original, «intentamos que tuviera aspecto de antiguo. Por eso estuve en la zona antigua de Madrid cogiendo ideas», relata.

Así, su cartel en madera pintada, incluye las letras en vinilo, «para que aguante un poco más porque en esta zona le da mucho el viento y la lluvia», asegura. El letrero incluye el logotipo original del establecimiento, diseñado por el abuelo de Román Pérez, «lo sigo manteniendo porque ahí está la esencia de nuestra historia», asegura el propietario.

Una de las obras maestras en cartelería de Reinosa se encuentra muy cerca de allí, en la calle Mayor, «Ultramarinos La Negra. Artículos finos. Conservas de todas clases», reza este letrero, que se conserva intacto, a pesar de que el establecimiento ha cambiado notablemente. Cuenta su propietario, Miguel Ángel Cuevas, que ese cartel lleva allí colocado cerca de un siglo. De hecho es el cartel original de la tienda, «quedan pocos como éste porque las tiendas de toda la vida han ido cambiando o se han cerrado», opina. Considera Cuevas que su letrero, «es uno de los atractivos de este establecimiento». Cuenta que cuando reformó la tienda, «decidimos mantener muchas cosas que teníamos, pero nos fue imposible. Afortunadamente el cartel pudimos conservarlo», explica.

El comerciante destaca además el mensaje de este letrero, realizado principalmente en madera, «llama mucho la atención el nombre de la tienda. También lo de productos finos y ultramarinos, que es una palabra que ya no se utiliza prácticamente y que se refiere a la venta de productos de ultramar», dice.

Posiblemente, Reinosa no sea la ciudad que cuente con un patrimonio en materia de cartelería más amplio, pero entre sus calles, algunos de ellos escondidos, aun se encuentran pequeños tesoros, obras de arte que dan cuenta de la actividad comercial que se ha ido desarrollando en el municipio.

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