El no parar de los espacios deportivos

Una veintena de trabajadores se ocupan de lunes a domingo de que las instalaciones deportivas municipales funcionen a pleno rendimiento

José María Sierra es uno de los trabajadores en plantilla que tiene el Ayuntamiento de El Astillero repartidos por las instalaciones para llevar a cabo el mantenimiento. /Roberto Ruiz
José María Sierra es uno de los trabajadores en plantilla que tiene el Ayuntamiento de El Astillero repartidos por las instalaciones para llevar a cabo el mantenimiento. / Roberto Ruiz
Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

Las instalaciones deportivas municipales son, durante el verano, uno de los principales reclamos del pueblo de El Astillero y Guarnizo. Las piscinas descubiertas, los pabellones y estadios funcionan a pleno rendimiento gracias a la labor que los operarios municipales de mantenimiento realizan a diario de una manera, en la mayoría de las ocasiones, que pasa desapercibida para quienes disfrutan de estos espacios. Su trabajo está presente de lunes a domingo y en horario ininterrumpido, desde por la mañana hasta por la noche, y permite que todo funcione correctamente, que se haga un uso responsable por parte del usuario y que, en suma, el municipio y quienes habitan en él puedan sacar pecho de sus instalaciones.

El Consistorio cuenta con catorce trabajadores fijos que se ocupan del mantenimiento y control de los espacios municipales. A ellos se han sumado recientemente otros dos operarios procedentes de la bolsa de empleo y otros cuatro que provienen de Corporaciones Locales –estarán seis meses– para reforzar la plantilla.

«La importancia de la plantilla es vital para el desarrollo de las actividades deportivas» Javier Marín, Concejal de Deportes

La veintena de trabajadores con los que contará hasta final de año el Ayuntamiento se reparten por todos los espacios deportivos municipales, esto es, las piscinas cubiertas y descubiertas de El Astillero y Guarnizo, los estadios del Frajanas y de La Planchada y los pabellones Guillermo Cortés de Guarnizo y el José Ramón Sánchez, de El Astillero.

Su actividad a lo largo de su jornada laboral es un no parar. En líneas generales, se ocupan del control de acceso, de la limpieza de vestuarios y de las pistas en los pabellones, del sistema de riego de los campos de fútbol o de acondicionar las pistas de pádel y tenis. A todo eso hay que sumarle estar al tanto de los chavales que van a entrenar y de que todo esté en orden.

Pero, lo que más guerra da es el mantenimiento de las piscinas. Bien lo sabe Roberto Arronte, que lleva trabajando para el Ayuntamiento cerca de veinte años. «En las piscinas hacemos a diario el cambio de filtros, la limpieza del fondo y el análisis del PH y del cloro del agua. Esto último lo realizamos tres veces al día para confirmar que el agua está en perfectas condiciones». Eso en días como el del pasado jueves, que hacía nublado y el volumen de usuarios no era elevado. Una lástima, dicho sea de paso, teniendo en cuenta que la temperatura del agua era de 26 grados.«En días calurosos como los que hemos tenido semanas atrás, hemos llegado a recibir a unas 1.300 personas en las piscinas de El Astillero, y eso, claro, implica un mayor mantenimiento, casi constante», explica.

Roberto Ruiz

El equipo humano

A Roberto se le nota en la mirada que vive entregado a su trabajo. Que le gusta. Cuenta ese 'vete y ven' diario que tiene él y sus compañeros con rigor y templanza, la que le dan sus veinte años de experiencia haciendo más confortable el divertimento de los demás. «Además, tenemos muy buen ambiente en la plantilla». Se suma a la conversación Julio López, un recién llegado a la plantilla –forma parte del programa de Corporaciones Locales– a quien sus compañeros le han cogido ya mucho cariño. «Es un fenómeno». Un currante. Julio tiene 55 años y procede del mundo de la construcción. Un parado de larga duración que se ha reciclado porque lo que no le faltan son ganas de trabajar.

De los veinte trabajadores que forman parte de la plantilla, dos proceden de la bolsa de empleo

Julio estuvo cinco años en paro. Luego encontró un trabajo temporal en la brigada de obras del Ayuntamiento –hace dos años, también por Corporaciones– y, ahora, ha podido incorporarse al mantenimiento de los espacios municipales. «Hay mucha gente como yo. Que puede y quiere trabajar, con experiencia, pero a la que el mercado laboral prefiere dejar a un lado. Me quedan muchos años todavía antes de jubilarme y, la verdad, veo mi futuro incierto». Habla con una solemnidad irrebatible. Aplastante. Mientras tanto, Roberto asiente tímidamente para luego confesar que sentirá mucha lástima cuando se le acabe el contrato. «Es que es muy válido».

Francisco Vega lleva un mes ocupándose del control del complejo municipal de Guarnizo.
Francisco Vega lleva un mes ocupándose del control del complejo municipal de Guarnizo. / Roberto Ruiz

En el hall del pabellón de La Cantábrica está Natalia. Lleva nueve años encargándose de la recepción, de las altas y bajas de los usuarios, de las cuotas... De todo ese trasiego que genera la recepción. En días como el del pasado jueves, atiende a unas 120 personas al día, pero la cifra asciende a 253 los lunes y miércoles, generalmente, y llega hasta los 500 en invierno. Ella es una de las encargadas del control de acceso. En la planta de arriba, junto a la piscina, se encuentra la sauna y, en su interior, se encuentra Carlos Bregel –diez años en plantilla– que, ataviado con el 'buzo' reglamentario y una sudada considerable, se afana en lijar las paredes de madera. «Aquí hacemos de todo; lo mismo pintamos las pistas de padel que vaciamos la piscina», comenta el hombre, que recalca con orgullo que, para él, «lo mejor de la empresa, son los compañeros».

En días de calor, las piscinas de El Astillero pueden llegar a recibir a 1.300 personas al día

Roberto Ruiz

Guarnizo es otro foco de actividad. En el complejo municipal, frente a La Cultural, dos trabajadores procedentes de la bolsa de empleo se han incorporado a la labor de control y mantenimiento. Francisco Vega se ocupa de la recepción, de formalizar reservas en las pistas de padel y piscinas descubiertas, de los vestuarios... «El miércoles vinieron unas 100 personas, pero en días de calor aquí se han registrado hasta 800», comenta. Mientras atiende a cuatro jóvenes que han decidido pasar un rato jugando al pádel, José María Sierra, su compañero –también incorporado recientemente– se ocupa de la limpieza de la piscina. En Guarnizo el sistema de filtrado es a través de una bomba y un sistema de arena, lo que difiere de las instalaciones de El Astillero. Lo que no cambia, asegura José María, «es que aquí hay mucho que hacer».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos