El Museo de la Naturaleza se transforma

El Gobierno de Cantabria está llevando a cabo la mejora del Museo de Carrejo, que contará con un discurso adaptado al siglo XXI

Los dioramas se han mejorado y cuentan con animales disecados y réplicas realizadas por expertos/Javier Rosendo
Los dioramas se han mejorado y cuentan con animales disecados y réplicas realizadas por expertos / Javier Rosendo
Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

El Museo de la Naturaleza de Carrejo de Cabezón de la Sal está en pleno proceso de transformación. Tanto es así que las diferentes salas que componen las tres plantas del complejo constituyen ahora mismo un universo desordenado de cajas, manchas de pintura en el suelo, olor a otoño entre paredes, plásticos y pegamento. Pero el orden dentro de este aparente caos está en la cabeza de la directora del complejo, Marta Sainz de la Maza, que habla con una ilusión desbordante de cómo va a quedar el Museo de la Naturaleza (cuya última remodelación de calado se efectuó en el año 2003) después de los trabajos de regeneración que está llevando a cabo el Gobierno de Cantabria.

El complejo se va a rejuvenecer y «va a perder ese aire de solemnidad, a la vez que adquirirá vigencia y se acercará más a la gente» dice Marta mientras camina de un lado para otro, exultante. «Que alguien le diga a Paco que está cayendo agua» y una de las trabajadoras llama a Paco a gritos. De fondo se escucha un taladro y Marta saca el lobo de Okuda de su caja con la ayuda de una compañera. «Mira, esta va a ser la gran sorpresa, el lobo que ha diseñado el escultor español Okuda San Miguel».

«Pretendemos convertir el centro en un lugar moderno, con un discurso adaptado al siglo XXI» Marta Sainz de la Maza | Directora Museo de la Naturaleza

Toda una revolución. El lobo es un animal realizado con rombos de diferentes colores, «que le otorga al museo un toque divertido y espectacular».

El lobo de Okuda forma parte del proyecto con el que se pretende convertir a este complejo de historia natural «en un lugar moderno, con un discurso expositivo, adaptado al siglo XXI». Por eso en los dioramas que ocuparán la tercera planta del edificio hay tanto animales disecados como réplicas de rebecos, salamandras, caracoles o setas.

La pintura brilla como si estuviera viva, el árbol que ocupa el centro de la vitrina parece totalmente real y los ojos del venado miran directamente al observador. «Son ecosistemas adaptados a la realidad y a un conocimiento cada vez más exigente».

Además, se añadirá un diorama sobre el entorno rural de Cantabria y una zona para talleres y juegos destinada a los escolares que visiten el museo. «Mira, aquí habrá un ecosistema con la luz de la luna», dice Marta, que no para de señalar las novedades de un museo que empezaba a quedarse atrás. Tras mostrar orgullosa la creación que Okuda ha diseñado especialmente para el museo y dejar que el fotógrafo se recree durante varios minutos, la directora se dirige a la primera planta para comenzar la explicación desde el principio. «Nada más llegar al museo, lo primero que se econtrará el visitante será una introducción al territorio de Cantabria...». Señala lo que habrá en las paredes ahora vacías y silenciosas en poco más de un mes. «Colocaremos paneles de 3x1 con fotos de Cantabria». Algunos reciclados, «porque esto es un museo low cost y aquí ha trabajado todo el mundo».

En la segunda planta está la recreación del despacho de Darwin.
En la segunda planta está la recreación del despacho de Darwin. / Javier Rosendo

«El artista Okuda ha diseñado un lobo especialmente para exponer en el museo»

Los guías del museo decidieron quedarse a ayudar con las obras antes que marcharse a buscar trabajo. «Mostraremos la variabilidad de la vida y los microorganismos», otra de las cosas importantes que se lleva a cabo gracias a la colaboración, «y recalca esto por favor», del Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL). Habrá dos maquetas de los Picos de Europa (estas ya estaban) y una muestra de los diferentes suelos de Cantabria con minerales de gran tamaño. Además,«pondremos cuáles son las temperaturas medias ahora y por qué se han modificado». También se proyectará un vídeo que situará al visitante en el origen del universo y la teoría del Big Bang.

El centro volverá a abrir sus puertas el 1 de diciembre

Parece complicado imaginar que en aproximadamente un mes el museo estará ordenado, lustroso y preparado para la inauguración, que tendrá lugar el día uno de diciembre. «El miércoles, día 28, realizaremos una inauguración oficial, con la visita del consejero y los alcaldes», concreta Marta, «pero el primero de diciembre, sábado, haremos una fiesta», y sonríe con esa energía jovial que le caracteriza. «En la fiesta se dará un mosto español». Entonces ya estarán preparados todos los animales para recibir las miradas de los visitantes. Los mismos animales que permanecen quietos, sin vida, dejándose observar bajo un aspecto tan sorprendentemente real. El águila imperial, el oso, «los alevines de salmón», como llama Marta a unos peces pequeños que ocupan el río. Un río que también parece fluir en la quietud a través del cristal, con rocas de verdad. «Han pasado de ser animales puestos en una pared a ser un diorama». El museo de la naturaleza ya no es un lugar oscuro, silencioso y austero. Ahora son salas en las que entra la luz, que se refleja en las figuras y les otorga mayor relevancia. Ahora es un lugar donde hay un lobo de colores que dejará al visitante boquiabierto y seguro que con ganas de volver.

Para ir de la primera planta a la segunda, uno atraviesa «la escalera del conocimiento», justo donde comienza a percibirse un agradable olor a madera. En las paredes de las escaleras, se hará una exposición sobre Copérnico, Galileo y Newton «para especificar que en el siglo XVIII no se tenía un conocimiento suficientemente extenso sobre la humanidad y creían que el mundo tenía 6.000 años». Sin embargo, a continuación se expondrán las figuras de Lineeo, Lamark y Cuvier, precursores de Darwin, que sembraron la duda sobre la evolución de las especies planteándose cuestiones que hasta entonces nadie se había hecho, como por qué había fósiles de animales que ya no existían o el parecido de los hombres y los primates. Marta habla de todo esto con soltura y un amplio conocimiento del que no presume, que parece le sale solo, mientras ordena algunas cosas de la recreación del despacho de Darwin que ocupa el principio de la segunda planta. «Habrá sonidos para oir su voz, basados en una autobiografía muy divertida», acuña. Las paredes del despacho son verdes, hay varios cráneos sobre un mueble y una ventana que dá a la calle al lado del escritorio del científico.

«Contaremos con doce piezas de los taxidermistas Benedito, cedidas por el Museo Nacional de Ciencias Naturales»

En la sala contigua, están los animales en una serie de vitrinas «donde se podrá observar un logópodo alpino muy parecido al que había en la otra parte del mundo». Y así todo. La tercera y última novedad tiene, como no, nombre de científicos, como el de los hermanos Bendito, que pertenecían a una familia de taxidermistas.«Tendremos doce piezas que nos ha prestado el Museo Nacional de Ciencias Naturales, al que estamos muy, muy agradecidos». La visita resulta ahora tremendamente interesante, como ver diseccionar un cuerpo, el del museo de la naturaleza de Cantabria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos