«Las cigüeñas son muy buenas madres»

La primavera deja un saldo de 33 pollos en la colonia reproductora que existe junto al pantano de Heras

«Las cigüeñas son muy buenas madres»
María Gil Lastra
Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOHeras

Pepe Quintana dice que por la edad (en unos días cumple 76) la memoria le falla ya un poco, pero cuando se trata de cigüeñas no se le escapa un nombre. Su primer bebé rescatado en Corconte hacia los años sesenta se llamaba Fiu. Se había caído del nido y este vecino de Heras se lo llevó a casa a bordo de una vieja mobylette. Este año, la colonia que tiene instalada en su finca, junto al pantano, ha producido 33 cigoñinos de las 25 parejas que han anidado en su finca.

Este año Pepe aún tiene la suerte de que Marieta, su cigüeña más longeva, siga junto a él. «Hace dos años se echó otro novio y ha tenido dos pollos, ahora no está porque se ha ido a casa de la vecina que le da de comer», bromea señalando la casa de al lado de su finca. Se trata de un ejemplar de los muchos que él ha sacado adelante y que hace tiempo que no emigra, se queda en casa. Ella ya ha cumplido 27 años y superado todas las estadísticas, ya que viven una media de 25 años.

Los naturalistas anillaron esta semana a los hijos de las 25 parejas de esta especie, que introdujo hace más de medio siglo Pepe Quintana

Sin quererlo, Pepe fue un pionero en la recuperación de la fauna salvaje, un 'naturalista' reconocido por muchas de las entidades conservacionistas que han pasado por su finca para admirar el trabajo que ha realizado con las cigüeñas, pero también con la recuperación de aves rapaces.

Así lo reconoce el también naturalista Carlos Sainz, de Ecoturismo Bahía de Santander que, estos días, junto a Aitor Galarza, otro experto en la materia de la Sociedad de Ciencia Aranzadi, y Juanjo Aja realizan la campaña de anillamiento de la colonia de Heras que fue precursora de la repoblación de esta especie en la costa. Según los datos recabados durante la última década, esta colonia ha producido 276 pollos. «Son, sin duda, ejemplares que han ido conformando otras colonias a lo largo de la 'marina' del centro y oriente de Cantabria», explican.

María Gil Lastra

Ahora hay pequeñas colonias reproductoras en Rubayo y Orejo, Marina de Cudeyo (7 parejas), en el Parque Natural de las Marismas de Santoña (6 parejas), en el Zoo de Santillana (6 parejas) y, el año pasado, se ha instalado la primera pareja en Ribamontán al Mar, concretamente en Carriazo. «Son las cigüeñas costeras», explica Sainz que matiza que las mayores colonias de esta especie se encuentran en Campoo, en el entorno del embalse del Ebro.

Según lamenta el vecino de Heras, las últimas tormentas le echaron abajo tres nidos y eso provocó la muerte de varios pollos. No obstante, la leyenda de que las cigüeñas «son muy buenas madres», como repite Pepe, es cierta, ya que muchos de esos cigoñinos fueron acogidos en otros nidos por el resto de parejas que las han criado como propias.

María Gil Lastra

Pepe cuida ahora de uno de esos pollos que se quebró un ala al caer del nido. Es un instinto innato en él, posee el don de sanar a las aves. «Mucha gente me ha traído aquí animales para ayudarles», dice mientras escudriña entre sus pensamientos miles de aventuras. «Unas buenas y otras no tanto», sonríe.

En la finca de Pepe, Carlos Sainz y Aitor Galarza –ambos amigos y colaboradores en otro proyecto de recuperación del águila pescadora en la bahía– siguen anillando a las cigüeñas que pronto (agosto) levantarán el vuelo hacia África. Los pollos, ya muy crecidos se dejan coger, y llama la atención el hecho de que se mantengan totalmente inmóviles. «Es su forma de defensa, su estrategia es quedarse como muertas y hacer como si fueran una pelota», explican los naturalistas. «Yo lo llamo la defensa de las indefensas», sentencia Pepe.

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