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125 años del 'Machichaco'

El ruido por dentro

La explosión del vapor 'Cabo Machichaco' es aún la mayor tragedia ocurrida en un puerto europeo en tiempos de paz. Este es un recorrido literario, periodístico y gráfico por aquel Santander que perdió la gracia del mar

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUEL

La buhardilla huele a castañas cocidas. Las ha encontrado en un carro abandonado que nadie ha retirado aún de la acera. Cada vez que vuelve a la posada, mete la mano en el cesto y se guarda un puñado en el mandil. Nadie la ha visto hacerlo. En verdad, nadie ve nada últimamente en Santander: todo el mundo anda buscando entre los muertos. Han pasado seis días y el aire aún huele fétido como el hueco que dejan las muelas al caerse. Dicen que se debe al lodo que cubre toda la ensenada del muelle de Maliaño; que hasta el Hotel Continental tiene barro en sus alfombras, pero ella sabe que la carne podrida produce ese hedor. Por eso cuece las castañas, para respirar un aire limpio, como de bosque. «El señor las tomaba hervidas», le dice al viejo de la entrada cuando le presta el hornillo con un cazo. «El señor nunca las tomaba asadas porque le manchaban las manos de hollín, aunque en verdad le daban gases. Y los señores no tienen gases. Ni suplican. Ni dudan de Dios ni saltan por los aires. Y ya ve».

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