El suelo bajo la piscina del complejo Ruth Beitia obliga a replantear su ampliación

Infografía del edificio que se va a construir junto a la piscina. /DM
Infografía del edificio que se va a construir junto a la piscina. / DM

El estudio geotécnico no detectó los distintos tipos de terrenos hallados al excavar, por lo que hay que parar la obra y modificar el proyecto para hacer una cimentación distinta de la prevista

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

El Ayuntamiento se ha visto obligado a paralizar las obras de ampliación de la piscina cubierta del complejo deportivo Ruth Beitia, de La Albericia, que se iniciaron en enero y estaba previsto terminar para el próximo agosto. Hace unos días, la dirección facultativa de la obra alertó de que durante los primeros movimientos de tierras se encontró con que los distintos tipos de suelos hallados no se correspondían con los previstos en los estudios geotécnicos, por lo que será necesario ir a una modificación del proyecto. Este fue adjudicado al acabar 2018 a la UTE Arruti-Sercon en algo más de 1,4 millones de euros.

El Instituto Municipal de Deportes (IMD), la entidad que contrata la obra, abrió un expediente administrativo una vez le fue notificado que los terrenos en que se iba a actuar necesitaba otro tipo de cimentaciones que el proyecto no contemplaba por desconocerse la realidad del subsuelo, del que se ha tenido conocimiento al abrir.

Las tierras superficiales «muestran gran diferencia entre unas zonas y otras», se lee en el informe que maneja el IMD, lo que afecta a diferentes variables de importancia en cuanto a la previsión económica: los taludes de los pozos resultan de menor inclinación, la excavación es de mayor volumetría «incrementándose notablemente, multiplicándose y desconfigurándose el relleno de hormigón ciclópeo previo que actúa como mejora de suelo para ubicar la zapata», dice el informe. Por tanto, hay que plantear otra cimentación y, pese a que no se altera la finalidad del contrato en vigor, «se aconseja la paralización de las obras» de forma temporal.

Con los primeros movimientos de tierras se detectó más agua de la prevista

El estudio geotécnico se realizó en agosto de 2018, momento en el que se cierra la piscina para las labores anuales de mantenimiento. En éste quedó registrado que, en aquel momento, había agua durante la fase de trabajo de campo, «pero la aparición de ese agua a la cota -1 de arcillas alteradas y arenas limosas hizo pensar que se trataría de agua de escorrentía superficial y que valdría con realizar un drenaje sencillo para evitar posibles filtraciones y encharcamientos».

Sin embargo, al realizarse otras catas en enero de este año, se apreció «una notable aparición de agua, estable tanto en época de lluvia» como sin ella, tras lo que se solicitó un nuevo informe en el que los técnicos han concluido que existen «razones objetivas imprevisibles» para revisar el plan inicial. Actualmente se están valorando las diferentes alternativas.

Nuevo edificio al noroeste

En enero, al iniciarse esta obra, Gema Igual se mostró muy satisfecha de poder acometer la modernización de la piscina cubierta del complejo, a la que se va a añadir un edificio anexo nuevo, proyecto que se aprovechará para la reorganización de algunos de los espacios del edificio actual, que se construyó en 1997.

El edificio a levantar se ubicará hacia el noroeste del actual y se destinará principalmente a aquellos usos que requieren espacios más amplios, con alturas libres y mayor separación entre pilares. En esta zona se ubicarán, por ejemplo, las salas de 'fitness' o el gimnasio, que tendrá más de 430 metros cuadrados. En el añadido también se ubicará el rocódromo, que ocupará una superficie de 126 metros cuadrados.