Médicos 'históricos' de Valdecilla se jubilan sin posibilidad de prórroga

Luis García Castrillo, Agustín Gutiérrez y J. Héctor Fernández Llaca
Luis García Castrillo, Agustín Gutiérrez y J. Héctor Fernández Llaca / María Gil Lastra
  • El hospital, que culminará el relevo generacional de la plantilla en menos de un año, tiene por delante la sustitución de varias jefaturas

El ‘no’ rotundo de la Consejería de Sanidad a las prórrogas de jubilación empuja a Valdecilla a despedir en poco tiempo a un grupo de médicos de una "camada histórica". Frente a los profesionales que asumen que es una decisión que hay que acatar, pese a que no tendrían inconveniente en seguir prestando sus servicios ‘a la casa’, se posicionan los que lamentan "la patadita" con la que cierran su trayectoria. El mandato del departamento que dirige María Luisa Real es cumplir la normativa, que en la actualidad establece los 65 años más cuatro meses como límite de la vida laboral de los facultativos en la sanidad pública, salvo que tengan plaza vinculada con la Universidad, en cuyo caso se alarga hasta los 70.

Todo ello cuando ya hay comunidades, como Andalucía, País Vasco o Extremadura, por citar algunos ejemplos, que empiezan a mostrarse más flexibles, concediendo prórrogas voluntarias que permiten estirar el retiro hasta los 67 años, que será la edad de jubilación en España para 2027 –se elevará de forma progresiva–. En Cantabria solo hay dos supuestos que pueden retrasar la retirada, como explican desde la Subdirección de Recursos Humanos del Servicio Cántabro de Salud (SCS). El primero es que queden justificadas las "necesidades del servicio", razón por la que continúan trabajando aún varios pediatras de Atención Primaria mayores de 65 años, para los que no hay sustitutos en la bolsa de contratación.

El segundo, de carácter excepcional, es que "el solicitante sea un profesional excelente de reconocido prestigio". Pero este año, al igual que los dos anteriores, ninguna petición bajo ese argumento ha prosperado. De las siete peticiones recibidas en el SCS, solo una se salvó de la jubilación forzosa. La de Pediatría, la especialidad más deficitaria de personal de repuesto. Las negativas han sido acogidas de forma desigual entre los facultativos (hay quien no disimula su malestar). La rigidez de la Administración hace inevitable la inminente salida de la última remesa de médicos históricos de Valdecilla.

Relevo generacional

En menos de un año, el hospital culminará el relevo generacional de la plantilla de facultativos especialistas. Casi se cuentan con los dedos los veteranos que se subieron al buque insignia de la sanidad cántabra a finales de los años 70. A las puertas de la jubilación (o incluso empezando a disfrutar de ella) figuran Héctor Fernández Llaca, jefe de servicio de Dermatología; Luis García Castrillo, exjefe ya de Urgencias; Agustín Gutiérrez, jefe de sección de Neurorradiología; el cardiólogo Rafael Martín Durán, todo un referente en ecocardiograma; Alfonso Vázquez Barquero, jefe de Neurocirugía-Unidad de Raquis; así como José Antonio Amado, jefe de Endocrinología y Nutrición, y Manuel Arias, jefe de Nefrología –estos dos últimos abandonan la labor asistencial pero continúan en la docente a través de su plaza en la UC–.

Incluso Miguel Angel Piris, jefe de Anatomía Patológica y director científico del Idival, que llegó a Santander en el año 2011 con el reto de situar a Valdecilla en "un lugar de referencia en Europa y en todo el mundo" en investigación biomédica, se despedirá próximamente del equipo.

Se abre la sucesión

Con la marcha de todos ellos comienza el baile de candidatos para liderar la especialidad. Hasta la fecha, tres servicios ya tienen sustitutos provisionales (Urgencias, Endocrinología y Nefrología), al igual que los jefes que han salido de la familia Valdecilla no hace demasiado tiempo, caso de Ginecología (José Ramón de Miguel) o Neurología (José Berciano), por citar algunos ejemplos.

Sus relevos podrán convertirse en definitivos (o no) una vez los aspirantes se sometan a la criba de la correspondiente convocatoria pública. Es fácil aventurar pugnas internas por llegar a las jefaturas vacantes. Sobre la reacción de los servicios ante los movimientos en el escalafón pasa como en botica. Bastante beligerante ha sido la de Neurocirugía, cuya presión ha acabado por tumbar la propuesta para liderar al equipo que planteaba la Gerencia del hospital –quien tiene la potestad de designar el recambio–, que apuntaba a una incorporación externa. Pero no es la única jefatura en el aire. Está por ver quien toma el relevo en Dermatología, una vez se despida en diciembre Héctor Fernández Llaca, uno de los facultativos que había reconocido su disposición a retrasar su marcha.

"No me hubiera importado seguir dos años más, pero no ha podido ser, así que me voy muy contento por estos 40 años dedicados a Valdecilla. A partir de ahora continuaré trabajando fuera, en consulta privada, porque tengo muchos enfermos", señala. Si echa la vista atrás destaca el "crecimiento brutal" de la demanda de Dermatología, un servicio que hace dos décadas "atendía 20 enfermos de piel al día, mientras que ahora esa cifra (y más) la ve un solo dermatólogo –y somos diez– en su jornada. Al año, son más de 35.000 casos los que atendemos". Aunque se va convencido de que el servicio queda en manos de "gente joven muy bien preparada", destaca que en Dermatología «las tablas se adquieren viendo pacientes", y deja claro que «lo principal aquí es que se cubran las plazas que van quedando vacantes, si no es así el servicio se va a deteriorar».

Como veterano de la plantilla y uno de los dermatólogos más solicitados de Cantabria, recuerda quesu especialidad hoy en día «está muy cotizada». Por eso, lanza un aviso a navegantes: «Los dermatólogos tienen mucho futuro en sus consultas privadas, para atraerlos al hospital hay que ofrecerles unas condiciones laborales aceptables, de lo contrario no vienen». Oportuna advertencia en un contexto marcado por las dificultades reconocidas por el SCS para encontrar sustitutos en determinadas especialidades –el caso más llamativo, conocido la semana pasada, es el de Digestivo, donde el déficit de profesionales ha obligado al equipo de Valdecilla a salir en auxilio del Hospital de Laredo para paliar una lista de espera que no para de crecer–.

Como Fernández Llaca, otro histórico que confiaba en prorrogar su carrera en la que considera su "segunda casa" es Agustín Gutiérrez, uno de los pioneros de la Neurorradiología en Valdecilla, junto a Fernando Quintana y Consuelo Díez. Pero su adiós también tiene ya fecha: 28 de diciembre. Tramitó su petición pensando sobre todo en el impacto sobre el ‘código ictus’, protocolo de acción en la fase aguda, que mejora notablemente la evolución clínica del paciente. "Somos tres los neurorradiólogos intervencionistas que formamos parte del equipo de cirugía endovascular –pendientes de que te llamen a cualquier hora del día o de la noche–, una actividad que requiere mucha formación práctica para poder tomar el relevo, no basta con los cuatro años de la especialidad de Radiología; el neurointervencionismo es como una segunda especialidad". Hubiera preferido dejar a su sucesor al día de estas técnicas punteras, pero sabía que la prórroga se antojaba complicada. Gutiérrez no se arrepiente de "las muchas horas" que ha metido en el hospital fuera de horario laboral y sin compensación económica, porque "ha sido totalmente vocacional", aunque deja caer que "el agradecimiento del sistema público es el mismo que para el que no ha regalado ninguna".

Mecla de recuerdos

Para Valdecilla, el hospital donde empezó a ejercer la profesión y en el que colgará la bata blanca, solo desea "que el nivel alcanzado no se venga abajo. Cada vez hay más pacientes y menos personal. En Radiología, la solución pasa por realizar una buena indicación de las pruebas", señala. Compañero de generación es también Luis García Castrillo, quien ha dirigido Urgencias durante los últimos veinte años, el resto de su carrera la desarrolló en Cuidados Intensivos. Su marcha se produce cuando la Dirección sigue pergeñando el plan de planes para acabar con el atasco sistemático del servicio. "¡Ojalá esta vez sea la definitiva!" dice. En su balance de recuerdos se entremezclan los "días amargos con los días buenos", pero admite que "el trabajo en Urgencias conlleva mucha presión y los momentos problemáticos pesan". Tras su primera semana como jubilado, García Castrillo mira con optimismo el futuro del hospital: "A veces se avanza en saltos y otras más despacio, pero no hay nubarrones".

El goteo de jubilaciones seguirá en los próximos meses, con nombres como José Carceller (Anestesiología), Eulogio Conde (Hematología), Ángel de Francisco (Nefrología), Jesús González Macías (Medicina Interna) o José Ramón de Berrazueta (Cardiología). Los últimos de la vieja guardia de Valdecilla.