"Las turbo rotondas reducirán los accidentes y canalizarán el tráfico"

vídeo

Una turbo rotonda puesta en marcha recientemente en Oviedo. / Mario Rojas

  • Borja Alonso, uno de los expertos que avala la nueva infraestructura, no cree que su puesta en marcha vaya a provocar excesivas incidencias

Las turbo rotondas tienen bastante de futurista, pero no por su nombre, que quizá invite a la confusión, sino por haber nacido de las necesidades de la circulación en las ciudades del siglo XXI. Esta nueva solución urbana (traducción literal del inglés, ‘turbo round about’) «no es más que una glorieta transformada o reordenada para aumentar la capacidad, de tal manera que se encauza al conductor para que escoja antes de entrar el carril más adecuado a su destino».

Así lo explica Borja Alonso, uno de los expertos de la Universidad de Cantabria que ha trabajado junto a los técnicos del Ayuntamiento de Santander y la Policía Local en los estudios previos a la próxima implantación del sistema en dos vías de la ciudad.

Más allá de la expectación que ha levantado el anuncio de las nuevas glorietas, Alonso no cree que los conductores vayan a tener problemas de adaptación a esta infraestructura ni que vaya a incrementarse en parte de accidentes durante los primeros días: «Es como cualquier nueva infraestructrura que se pueda introducir en cualquier ciudad; solo habrá que ir acostumbrándose, como ocurre en otros casos, por ejemplo cuando se abre una nueva calle».

Esto es lo que Santander deberá hacer cuando entren en funcionamiento las turbo rotondas de Valdecilla y del cruce de la S-20 con La Albericia. Más allá de una denominación que la convierte instantáneamente en foco de interés, esta ‘Glorieta 2.0’ se ha demostrado ya en varios países europeos como «una forma muy efectiva de encauzar las intersecciones más complejas», como explica Alonso.

El modelo, más intuitivo que el de la rotonda tradicional, consiste en sustituir la isleta central circular por dos semicírculos asimétricos o una elipse y una señalización horizontal que encauce el tráfico e indique de un modo muy visual al conductor cuál es el carril que debe elegir según su destino. De hecho, en algunas zonas estas infraestructuras cuentan incluso con un solo carril, lo que no es óbice para su mayor eficiencia. De hecho, su función es precisamente evitar congestiones: «Solo se actúa así en caso del muchos problemas», apunta el experto de la UC. Por ese motivo «no se ha implantado masivamente enEuropa», aunque su uso está «cada vez más extendido».

Los resaltes y otros elementos arquitectónicos, unidos a la propia disposición de la isleta y a las líneas continuas de algunas zonas, impiden a los vehículos efectuar los habituales cruces, tan frecuentes en las glorietas, e imponen un disciplina por la que la primera salida se toma necesariamente desde el carril exterior (cuando hay más de uno) y obliga también a optar por el interior para las salidas lejanas. Precisamente por estas peculiares características, esta nueva especie de glorietas necesita un hábitat muy específico; una configuración viaria que se adapte a su estudiado dibujo, como es el caso de las dos coordenadas escogidas. «Se ha optado por estas ubicaciones porque son las más adecuadas y las que más lo necesitan. Además, hay que escoger muy bien dónde se pueden implementar, tanto por espacio y como por las condiciones geométricas, y que supongan una mejora real y efectiva», concluye Alonso.