La Universidad y Valdecilla desarrollan una patente para detectar la metástasis

De izquierda a derecha, Fernando Moreno, José Luis Fernández-Luna, Francisco González y Alfredo Franco. /Roberto Ruiz
De izquierda a derecha, Fernando Moreno, José Luis Fernández-Luna, Francisco González y Alfredo Franco. / Roberto Ruiz

Ambas entidades generan un chip capaz de detectar la cantidad de células cancerosas que circulan por el torrente sanguíneo

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Los avances médicos han convertido muchos tumores antes mortales en enfermedades crónicas. «Cosa muy diferente es la metástasis. Muchos enfermos mueren hoy por la aparición de tumores secundarios en otras partes del cuerpo. Por eso es clave frenarlo». En esta premisa del doctor José Luis Fernández-Luna, responsable del grupo de Señalización Celular y Dianas Terapéuticas en Cáncer del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (Idival), se encuentra el germen de este proyecto: una patente para construir un pequeño aparato capaz de contar el número de células cancerosas que circulan en una simple muestra de sangre. Se trata de un proyecto, además, seleccionado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) como unas de las innovaciones biomédicas más importantes del mundo.

El dispositivo es clave para identificar el riesgo de padecer metástasis. «Pretendemos que sea muy sencillo, muy económico y fácil de manejar», explica Fernández Luna.

Todo comenzó hace cuatro años. «Leí un reportaje en este periódico en el que descubrí que la Universidad de Cantabria (UC) trabajaba en nanotecnología», recuerda Fernández Luna, «y pensé que podríamos aplicarlo a la investigación biomédica». En ese punto se sumaron al proyecto los investigadores Fernando Moreno y Francisco González, directores del grupo de investigación óptica de la UC. «Por aquel entonces nosotros estábamos trabajando con el centro tecnológico IK4-Tekniker en proyectos para la construcción de sensores nanométricos y así surgió la triada que más tarde se amplió a la empresa Cellbiocan y a la Sanidad pública cántabra y a la privada, a través del Igualatorio Médico», destaca Fernando Moreno.

El proyecto

Finalidad
Se trata de la invención de un microchip biofuncionalizado, capaz de filtrar elplasma sanguíneo para detectar el número de células tumorales que circulan por el torrentesanguíneo.
Un trabajo multidisciplinar
Aúna a expertos de óptica de la UC, del grupo de Señalización Celular del hospital Valdecilla,del Servicio Cántabro de Salud,del Igualatorio Médico, del centro tecnológico IK4-Teknikery de la empresa Cellbiocan.
Futuro
El plan es que el prototipo esté disponible en dos años en cinco hospitales de España para realizar los primeros ensayos clínicos con 300 pacientes reales.

El procedimiento es sencillo. «Trabajamos con un microchip biosensorizado, esto es, que se ha manipulado para que sea sensible a cierto tipo de células, solo las cancerosas», explican los investigadores. «Obtenemos una muestra de sangre y extraemos el plasma. La hacemos pasar por este microchip que contiene una serie de anticuerpos que reaccionan justo con las proteínas de las membranas celulares de las células cancerosas que buscamos», detalla Fernández Luna. Sería como utilizar un pegamento selectivo que captara solo las células que se están buscando. «Las propiedades de las células epiteliales propias de los tejidos de los diferentes órganos donde surgen los cánceres son diferentes a las de las células que circulan en la sangre y eso nos permite dar con ellas», matiza. Una vez las células quedan adheridas a ese pegamento, basta con aplicar luz a través del chip. «A través del comportamiento de la luz podemos contar las células», detallan los expertos.

Conocimiento protegido

Toda esta investigación ha alumbrado ya dos patentes y plantea a dos años vista la puesta en marcha de un prototipo que se distribuirá en cinco hospitales de España para comenzar los ensayos con 300 pacientes reales.

El avance abarca varios frentes. «Por un lado ponemos en marcha un dispositivo sencillo, muy intuitivo, y mucho más barato que el otro que existe en estos momentos», remarca Fernando Moreno. «Sirve para detectar las fases iniciales de la metástasis en pacientes con tumores primarios y para evaluar la eficacia de los tratamientos. Porque se puede ir monitorizando el aumento o reducción de estas células malignas en la sangre a medida que se recibe el tratamiento».

«Además, en este dispositivo quedarán atrapadas las células detectadas, también al contrario del otro sistema conocido hasta el momento, que no las recupera. Esto es importante porque con esas células luego se puede trabajar para ajustar mejor las terapias a las condiciones específicas del tumor», explican los expertos.

Cualquiera podrá manejarlo. Una vez se disponga de la muestra, tan solo habrá que introducirla en el dispositivo, que estará programado para activar una luz roja (peligro) o una verde (sin peligro) según detecte una proporción u otra de estas células mutadas en la sangre. «No parece que haya nada que pueda frenar ya el proyecto», avanzan los investigadores.

De hecho el MIT lo ha seleccionado como una de las 60 innovaciones biomédicas más importantes del mundo para prestar asesoramiento. «Nos han seleccionado porque consideran que tiene potencial y por eso también nos van a ayudar en dos sentidos», señala Alfredo Franco, investigador del Departamento de Física Aplicada. «Ellos analizan el proyecto y descubren sus potencialidades y sus debilidades. Trabajan estrategias para resolver estas últimas y nos aportan contactos con expertos en esos ámbitos. También es muy importante el hecho de que nos hayan seleccionado como proyecto destacado entre cientos», remarca el investigador de la UC.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos