Así ocurrió

Así ocurrió

Todo comenzó a las 21.00 horas del 15 de febrero y acabó quince días después con cerca de 400 viviendas convertidas en cenizas

Sábado, día 15

A lo largo de todo el día sopló un fuerte viento que, a medida que pasaban las horas, se convirtió en un ciclón.

21.00 horas

Voladuras de tejados, cristales y conducciones eléctricas. Durante toda la tarde, Santander había sido azotada por un huracán que alcanzó ráfagas que alcanzaron una velocidad de 140 kilómetros por hora. La totalidad de la red aérea de cables eléctricos quedó inutilizada y la ciudad sin suministro.

21.30 horas

Se hace imposible el tránsito por la calle. Los ciudadanos se refugian en sus casas o en los cafés. Se refuerzan puertas y ventanas.

22.00 horas

La oscuridad se abate sobre la zona Oeste de la ciudad. Los centenarios árboles de la Alameda de Oviedo son derribados por el viento, así como los árboles del Sardinero, Paseo Pereda y diversas fincas. Caen las instalaciones de alumbrado y tranvía. Se produce un pequeño incendio en una chimenea en el número 20 de la calle Cádiz. Aunque los informes oficiales señalaron que el origen del siniestro fue un cortocircuito, las versiones populares trasmitidas durante años llegaron a apuntar a las brasas de un fogón que causaron el incendio del tejado. Contra toda previsión, el ciclón arrecia y alcanza su velocidad máxima: 140 Kilómetros por hora.

22.30 horas

Salta la tupida red de alumbrado de la calle la Blanca. El incendio de la calle Cádiz se extiende por las Atarazanas, Rúa Mayor, Rúa Menor, Escalerilla y Banco Hispano Americano, Palacio Episcopal, Torre de la Catedral.

Los datos oficiales de la época indican que a esa hora Atarazanas ya estaba azotada por el fuego, que también se apoderó del Palacio Episcopal y el tejado de la Catedral. En ese momento, la población comenzó a tomar conciencia de la gravedad de la situación, mientras miles de ciudadanos abandonaban corriendo sus domicilios.

Todos los intentos de sofocar los incendios que se extendían por calles y edificios resultaron estériles, dada la intensidad del viento y el material de construcción de los inmuebles, básicamente madera.

Cuando las grandes campanas de la Catedral se precipitaron al suelo, el fuego ya había superado la desaparecida Ría de Becedo, extendiéndose por las calles San Francisco, La Ribera y La Blanca.

Domingo, día 16

00.00 horas

El fuego alcanza la cima de la colina sobre la que se levanta la catedral. Llueven brasas desde este «surtidor de fuego» sobre las techumbres de madera de la Puebla Vieja. Las campanas de la Catedral caen y se funden con el fuego. El incendio se extiende hasta la Ribera y San Francisco (arden 50 edificios ya), así como dos filas de casas del Puente y el Callejón del Infierno, Atarazanas y Hotel Victoria. Prosigue el incendio y arden Méndez Núñez y Calderón de la Barca. La estrechez de las calles forma tiros de vientos que propagan las llamas a gran velocidad.

01.00 horas

Las llamas han alcanzado ya la totalidad de la calle la Blanca y la Plaza Vieja. El fuego llega a la iglesia de La Anunciación y la calles de la Compañía y Tableros, Plaza de las Escuelas, Carvajal y Santa Clara. La calle San José, en donde se ha refugiado gran número de enfermos, ancianos, mujeres y niños, es evacuada.

02.30 horas

En el Café Boulevard se reúnen el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Carlos Ruiz García; el gobernador militar, coronel Burgués; el coronel del Regimiento de Infantería, Molinera el alcalde, Pino; el presidente de la Diputación, Nárdiz, y el delegado de Orden Público, Norte. Entran en vigencia las leyes de estado de guerra, se envían enlaces y se imparten órdenes para limitar el incendio. Las comunicaciones de todo tipo con Santander están cortadas.

03.00 horas

Se desploman las casas de Mafor en San Francisco y los almacenes Ribalaygua. El fuego abre un nuevo cauce hacia la Atalaya por la calle del Peso.

03.30 horas

Se procede al uso de dinamita para crear cortafuegos. Se dinamita la zona de Sevilla Tantín para preservar la Electra de Viesgo. Voladuras en Atarazanas y Plaza de Dato.

04.00 horas

El fuego asciende por la colina del Alta. La ciudad queda segregada en dos zonas en sentido longitudinal. Sólo se puede pasar de una a otra por la zona de Viñas y el paseo marítimo. A estas horas se contabilizan un muerto, 100 heridos y lesionados y 1.000 casos de conjuntivitis.

Durante el resto de la noche, el fuego comienza a extenderse hacia la calle Calderón y Méndez Núñez, Catedral y Puente, por el Sur, y hacia Arcillero y la Plaza del Príncipe por el Noroeste, para, desde allí, dirigirse a San José, Bustamante, Sánchez Silva y Tantín, y bajar por la Cuesta de La Atalaya para continuar por la plaza de los Remedios.

08.30 horas

Han quedado organizados todos los servicios y el gobernador imparte nuevas órdenes. A lo largo del día del domingo, prosigue el incendio y se salva el comedor del Auxilio Social en la zona de Calderón de la Barca.

00.00 horas

El incendio cede por el Este, pero se extiende en sentido contrario. Llegan los primeros auxilios. Bomberos de Bilbao, San Sebastián, Palencia, Burgos, Oviedo, Gijón, Avilés y Madrid acuden a la capital cántabra. Han tardado 24 horas. Las mangueras combaten con agua desde los tejados el fuego en los edificos colaterales. Arden La Hoja del Lunes, Alerta y EL DIARIO MONTAÑÉS.

Lunes, día 17

La ausencia de viento favorece los trabajos de extinción. Empieza a desaparecer el espectáculo de las calles llenas de muebles y transeúntes sin hogar. Los bomberos penetran en la zona calcinada. Se ahogan los últimos focos y se busca el núcleo del incendio.

Martes, día 18

El gobernador Carlos Ruiz García difunde un Boletín Oficial de Información dando instrucciones a la población y aportando datos sobre la magnitud de lo ocurrido. Sobre todo se difundieron consignas, órdenes e instrucciones concretas sobre suministros y distribución de alimentos. Ese mismo día llegaron desde Bilbao sendos Diarios Montañés impresos en Bilbao y Palencia de una sola hoja. Esa misma noche arribó a puerto el crucero Canarias.

Cambió el viento en dirección Noroeste y comenzó a llover, con lo que se limpió la atmósfera de la ciudad, pero aumentó considerablemente el riesgo de derrumbamientos.

Jueves, día 20

El gobernador civil dicta un decreto por el que se obliga a todos los propietarios a reparar los tejados de los edificios y las salidas de humos en un plazo de 48 horas. Se procede a la incautación de las tejeras La Covadonga, Trascueto y Agustín García. Llegan las primeras cocinas de campaña y comienza la distribución de comida caliente entre los damnificados.

Quince días después

El último foco, una casa de la calle Cuesta, es extinguido. 376 edificios han sido reducidos a cenizas y cientos de comercios han quedado destruidos.

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