Fallece el jurista Eduardo García de Enterría a los 90 años de edad

Su labor investigadora y la creación de una escuela de administrativistas le valieron la concesión del premio Príncipe de Asturias en el año 1984./
Su labor investigadora y la creación de una escuela de administrativistas le valieron la concesión del premio Príncipe de Asturias en el año 1984.

Premio Príncipe de Asturias 1994 y Premio Menéndez Pelayo 2006 murió en Madrid a los 90 años. Sus restos serán trasladados a Potes

REDACCIÓNSantander

Abogado, catedrático emérito y académico de la Real Academia Española, considerado el maestro de los juristas españoles por sus aportaciones indispensables en la elaboración de doctrina e investigación sobre Derecho Público en España, Eduardo García de Enterría (Ramales de la Victoria, 27 de abril de 1923) falleció ayer en Madrid a los 90 años de edad. Sus restos serán trasladados hoy a Potes, lugar de su infancia y de su residencia familiar, comarca a la que él mismo definió como «un milagro de Dios».

Su labor investigadora y la creación de una escuela administrativa le valieron en 1994 la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. El jurado reconoció así su «influencia» en la renovación científica del Derecho Administrativo y el «enfoque de otros sectores» del Derecho Público. «El Derecho no es una simple entelequia abstracta, sino algo hecho precisamente para la vida, en cuyas exigencias puede únicamente justificarse y explicarse», afirmó en una de sus últimas entrevistas en EL DIARIO.

En el año 2006 logró el PremioMenéndez Pelayo en reconocimiento «a su larga y brillante trayectoria intelectual y su fecundo magisterio». El jurado le definió entonces como un español con doctorados honoris causa en todo el mundo. «Sinceramente, creo que ha habido un exceso de benevolencia y de amistad por parte de proponentes y del jurado», dijo el prestigioso abogado cántabro cuando conoció la noticia.

Fundamentalmente jurista, sus inquietudes literarias se manifestaron en su obra La poesía de Borges y otros ensayos. Escribió más de 30 libros y unos 500 artículos. Entre sus numerosos galardones figura también la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. En 1994 fue nombrado académico de número de la Real Academia de la Lengua y fue miembro de la Real Academia de Jurisprudencia.

Eduardo García de Enterría nació en Ramales de la Victoria en 1923, aunque él mismo siempre se definió como «un lebaniego de toda la vida». Casado con Amparo Lorenzo Velázquez, era padre de cinco hijos y abuelo de 16 nietos. Aunque vivía en Madrid para hacer frente a sus «obligaciones», la residencia familiar la tenía en Potes, donde acudía cada vez que podía para estar con «los Picos, mi tesoro». En el año 2006, fue nombrado Orujero Mayor. «Una vez quisieron hacerme Hijo Adoptivo de Potes y dije que ni hablar, que yo soy de aquí», recordó al recoger el reconocimiento de sus vecinos.

García de Enterría fue el primer juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (1978) y conjugó esa labor con la de asesor de gobiernos de la UCD y del PSOE entre 1979 y 1986. Durante estas legislaturas, colaboró en la redacción de sucesivas leyes para la ordenación territorial del Estado, que desarrollaban el título VIII de la Constitución de 1978, entre ellas la conocida como Ley de las Autonomías. En 1988 fundó, junto al también catedrático Enrique Fuentes Quintana, la Escuela Libre de Derecho y Economía de Madrid.

Participante habitual en congresos y reuniones científicas internacionales y conferenciante reclamado por multitud de universidades, es el autor de una impresionante obra científica sin parangón en el Derecho Público español.

De él se ha subrayado que su «rigor, brillantez y originalidad permitieron renovar por completo las bases mismas de nuestro Derecho Público, replanteándolo con nuevos modos y ejerciendo una extraordinaria influencia en la formación del pensamiento jurídico español contemporáneo». Más de la mitad de los catedráticos de Derecho Administrativo españoles se proclaman discípulos suyos.

Del fervor por Borges a Luis Rosales, trazó una intensa obra literaria

A su afamada labor de maestro de juristas, Eduardo García de Enterría sumó una reconocida trayectoria ligada al mundo del ensayo y las letras. En este territorio destacó su devoción y conocimiento del autor de Historia universal de la infamia, plasmado en el libro Fervor de Borges. Entre artículos, ensayos y perfiles, García de Enterría se acercó al maestro porteño a través de la crítica y el homenaje. El galardonado con el premio Alexis de Tocqueville construyó una escritura reflejada en obras como Montañas y hombres y De Fray Luis a Luis Rosales. Escritos Literarios. García de Enterría, que impartía a menudo conferencias sobre la obra del escritor argentino, profundizó en algunos de los autores que marcaron su identidad de lector y escritor. El intelectual cántabro recorrió así la escritura de Quevedo, Valle Inclán, Ortega, Madariaga y Luis Rosales. Doctor Honoris Causa por varias universidades, aunó en Liébana, tierra para volver lo literario, el conocimiento, la interpretación y la mirada, a modo de cartografía personal pero rigurosa de la comarca cántabra.

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