Recordando los 'guateques'

Recordando los 'guateques'

Antes de la aparición de las discotequeas cualquier lugar era bueno para montar una fiesta improvisada y disfrutar con los amigos

Javier Rodríguez
JAVIER RODRÍGUEZSantander

Cuando las discotecas no existían e incluso cuando ya existían pero pocos tenían dinero para abonar la entrada con derecho a consumición –situémonos, por ejemplo, en la lejana década de los sesenta-, muchos jóvenes se divertían en España organizado 'guateques'. ¿En qué consistía el asunto? Lo primero que hacía falta era disponer del recinto adecuado para montarlo: un garaje o unos padres dispuestos a 'pirarse' temporalmente la casa, cediendo el salón a su hijo/hija y amiguetes.

Una vez logrado el sitio, en una mesa se colocaba el tocadiscos y en otra la merendola con bebida. Un componente del grupo ejercía de disc-jockey; es decir, se encargaba de poner los discos con éxitos de Los Bravos, Paul Anka, Los Sirex, Enrique Guzmán, Los Relámpagos, el Dúo Dinámico y una larga nómina de estrellas. Mientras, el personal bailaba al ritmo de sus canciones

'A lo agarrao'

Pero ojito: ¡midiendo las distancias! Sólo cuando no había vigilantes al acecho se solían apagar algunas luces para crear una atmósfera que permitiera bailar 'a lo agarrao' cualquier tema de un baladista italiano, por ejemplo. Así de ingenuo era todo entonces, aunque a pesar de ello más de un papi considerara siempre tal panorama como semi-pecaminoso o pecaminoso sin semi.

Del modo descrito, se organizaban las pandillas para pasar la tarde del sábado o del domingo. Los 'guateques' no implicaban demasiado gasto y, en cambio, garantizaban la efímera felicidad: bailar con la chica que te gustaba, fumar un cigarro, tomar alguna copilla como complemento de los refrescos… Todo, en pequeñas cantidades, pues las carteras juveniles no estaban, en general, como para lanzar demasiados cohetes.

Por lo que respecta al origen de la palabra, parece ser que 'guateque' tiene procedencia caribeña. Por allá se denominaban así las fiestas familiares en las que no faltaban ni la música ni la comida. La versión 'made in Spain' del invento cuajó de inmediato. Lógico. Otra cosa no, pero a los españoles el jolgorio nos ha atraído siempre como un imán. Inolvidables y añorados 'guateques'.

¡Qué tiempos, snif, qué tiempos!

 

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