El sueño de moda que une a la cántabra Odette Álvarez y a Madame de Rosa

La diseñadora cántabra Odette Álvarez y su embajadora, Madame de Rosa. / HUGO CASTRO

La 'influencer' visitó a la diseñadora en el nuevo 'showroom' que ha abierto en Santander, donde compartieron su historia y proyectos

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Una mirada es suficiente para entenderse y demostrar ese cariño que traspasa las prendas. Desde que se conocieron en 2013, con Ibiza como localización perfecta, la diseñadora Cántabra Odette Álvarez y la 'influencer' Madame de Rosa han crecido profesionalmente de la mano. Han sido años intensos, en los que el boom de las redes sociales y la expansión internacional de la firma con sus 'Tetés' han reforzado los lazos. Así se demostró hace unos días, cuando la bella 'it girl' ejerció de madrina en la inauguración del nuevo 'showroom' de la creadora santanderina. De 'Amore', la primera colección que compartieron, hasta este evento han pasado muchas fotos y una amistad intensa. «Cuando conectas y sabes que tienes muy buena energía. Eso pasó y así hasta hoy», recuerda Odette. De hecho, confiesa que entonces no era de seguir a las blogueras, «era la única que conocía. La vi y me encantó. Me parecía lo más».

El 'showroom' está presidido por una de las fotos de la primera campaña juntas, 'Amore'.
El 'showroom' está presidido por una de las fotos de la primera campaña juntas, 'Amore'. / HUGO CASTRO

Ángela Rozas, nombre real de la mediática madrina, rememora su primera sesión de fotos para la cántabra con mucho cariño. «Mi hijo Romeo tenía meses y estaba llorando al lado, con mi marido haciendo las fotos. Por eso, tienen esa magia y mucha naturalidad», explica. También pone palabras a su reacción al descubrir aquellas primeras prendas de 'Teté by Odette', «abría las cajas y era un sueño. Ropa que no había visto en mi vida. Lo que tienes en tu cabeza y quieres hacer y, de repente, aparece». Fueron algunos de esos estilismos de los orígenes con los que viajaron a París, una localización que no olvidan. «Pasó mucho frío con la colección de verano, la tapaba, estaba tiritando. Nos hizo horrible», comenta Odette. Por su parte, Madame de Rosa no olvida el valor de todo aquello, «estábamos empezando y fue muy intenso».

Alfombras rojas, revistas, programas de televisión y, por supuesto, sus perfiles en redes sociales son un gran escaparate de los diseños femeninos y auténticos que definen a la marca cántabra. «Ser su embajadora para mí es un sueño. Se trata de una marca que me define muchísimo y me ha acompañado desde el principio», aplaude. Es más, cree en el valor emocional que tiene su estrecha relación, «dice mucho de las dos que siga esta unión desde el principio. Estamos creciendo juntas. ¡Eso es precioso! Ver cómo dos personas que se dedican a cosas diferentes, pero que tienen un punto en común, son capaces de crecer juntas». Y ahora con un espacio que Odette Álvarez y su marido, Ignacio Camino, han proyectado durante cuatro años. Su puesta de largo era muy esperada, especialmente por su clientela más fiel, pero la creadora no oculta su emoción. «Estoy feliz, vivo con una paz interior desde que estoy aquí. Tengo que estar orgullosa del trabajo y el esfuerzo que he hecho», asegura.

Parte de los diseños de la colección actual de la firma.
Parte de los diseños de la colección actual de la firma. / HUGO CASTRO

La diseñadora santanderina tenía claro que sería su ciudad el punto de anclaje a su trabajo en moda. «Me encanta Santander, aquí sólo sé que no podría estar por mi forma de ser, pero no puedo renunciar porque lo tengo todo: familia, amigos, mi espacio, mi tranquilidad. Eso me ayuda mucho». Y Madame de Rosa no podía ser menos, declarándose enamorada de nuestra tierra. «Es un lugar muy diferente a Madrid. Siempre me siento como en casa, Odette me ha hecho amar Santander. Estoy emocionada cada vez que vengo», comparte. La modista mira al futuro con sana ambición, «quiero seguir trabajando y luchando. Llegar es fácil, pero hay que mantenerse. Me gustaría seguir vendiendo en el extranjero y crecer». Su buena amiga vive el momento, «un poco lo que me traiga el viento, porque mi profesión es más inestable. No se sabe muy bien dónde va a desembocar. Lo vivo y espero hacerlo siempre junto a ella», finaliza emocionada.

El espacio de 'Teté by Odette' en Santander.
El espacio de 'Teté by Odette' en Santander. / HUGO CASTRO

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