Así se vive el backstage de un desfile de moda en Cantabria

El equipo de backstage ultima con las modelos cada salida, sus prendas y la actitud con la que deberán desfilar. / VÍDEO: ALFONSO HELGUERA

Los profesionales del sector destacan el orden como el factor clave para que sus eventos sean un éxito y superar así los nervios

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Apenas dura unos minutos, pero la mayoría de gente desconoce todo el trabajo previo que supone un desfile de moda. Las prendas viven su momento de esplendor cuando pasan de ser meros bocetos a realidades que esperan hueco en cuantos más armarios mejor. Grandes equipos profesionales hacen posible que estos eventos icónicos salgan adelante con éxito. Su hábitat natural es el backstage, lo que no se ve, donde la palabra nervios alcanza niveles superlativos.

Es normal, pues todos los esfuerzos se materializan de forma exprés y cada detalle cuenta, más hoy en día con las redes sociales y la frenética forma en que se comparten contenidos. Hemos hablado con diseñadores, modelos, organizadores, personal de peluquería y maquillaje para entender mejor qué se esconde detrás de una pasarela de las que, en menos ocasiones de las que nos gustaría, vivimos en Cantabria.

Odette Álvarez ha conseguido que sus vestidos y abrigos joyas, 'los tetés', sean todo un éxito que nada más verlos sepas que llevan su nombre. Aunque detrás de ella «hay un equipo bien armado, que es lo más importante. Puedo valer mucho en lo que hago, pero tengo la gran suerte de estar rodeada de profesionales impresionantes, sin ellos sería imposible». En cuanto a los momentos previos a los desfiles reconoce que «pasamos muchos nervios, siempre hay cosas que se tuercen, pero todo sale. Se ve solamente lo bonito, aunque los preparativos son intensos«, reconoce.

Para la diseñadora Trinidad Castillo «lo más importante en un desfile es la organización. Es algo que se hace con mucho tiempo de antelación, y no se deja nada al azar. Tiene que ser toda una experiencia sensitiva y sensorial que haga que tus invitados se sientan importantes y lo recuerden en el tiempo», explica. Aún se recuerda su presentación en 'La Nave Que Late', donde cautivó con su puesta en escena y los originales creaciones que mostró hace unas cuantas temporadas atrás. En su opinión, hay que lograr un equilibrio para que «el envoltorio no sea más importante que lo que estás presentando». En cuanto al backstage prioriza «los tiempos, tener todo bien colgado, conjuntado y con el nombre de la modelo para cada look… y los estilismos claros por salidas bien organizadas y ¡mucho orden!«.

La modelo Silvia López se retoca los labios antes de salir a la pasarela
La modelo Silvia López se retoca los labios antes de salir a la pasarela

Pisando fuerte

Sin las modelos esos trazos convertidos en cortes y telas no serían tan mágicos. Las maniquís saben dar a cada diseño una vida especial. Clara Villegas no oculta que entre bambalinas «estamos todos alborotados, pasamos muchísimos nervios, pero en la pasarela se dejan dentro. Cuando salimos damos todo de nosotros para que luzcan los diseños». Ella recuerda con especial cariño su debut en Cibeles, «había cumplido mi sueño» y el miedo que pasó en otra presentación «en la que llevaba taconazo y debía bajar unas escaleras, pensaba que me caería, pero no pasó nada».

Vanessa Martínez fue Miss Cantabria 2003 y desde entonces ha conocido todo el mundillo de la moda desde dentro. «Con los años y la experiencia una vive todo con más tranquilidad», asegura. Describe el backstage como una auténtica montaña rusa, «cuando llegamos todo se vive con más calma, pero el reloj va corriendo y los nervios van aflorando y acabamos estresados todos. Especialmente la diseñadora, encajando todos los cambios». Y sonríe al recordar vivencias, «siempre ocurren cosas, con el aceleramiento puede que una modelo salga antes de tiempo. Lo importante es llenar los espacios y, aunque haya esos pequeños errores, son anécdotas«.

Son más de veinte años los que la maquilladora Beatriz Díaz Montoya se deja la piel en dar brillo a las pasarelas y ser la mejor cómplice del grupo de modelos. «Aquí te sube la adrenalina, es estresante, pero muy bonito«, comenta. No para un segundo y tiene mil ojos para encajar cada pieza. Su anecdotario es infinito «desde que el diseñador se olvide los zapatos y haya que improvisar con los de las modelos, que un peluquero no aparezca, que se olviden las planchas… Al final se soluciona todo y en el desfile no se nota nada«, comparte risueña. La peluquería marca también el toque distintivo de un show de moda, como bien sabe el estilista Chuspa Eder, «encantado de vivir desfiles, por mucho que sea un estrés sano, siempre es emocionante y divertido«, asegura.

Odette Álvarez termina de vestir a una de las modelos antes de salir a la pasarela.
Odette Álvarez termina de vestir a una de las modelos antes de salir a la pasarela.

La magia de la luz

Otra visión aporta el fotógrafo de moda Paco Llata, consciente de que «siempre quedan cosas por ultimar, retoques de última hora«, mientras él y sus compañeros esperan impacientes por hacer la mejor foto. Su obsesión pasa «por la luz, saber cómo será la iluminación marca nuestro trabajo». Recuerda especialmente los años dorados de la pasarela Cibeles y fotografiar a grandes tops, como Linda Evangelista o Kate Moss.

El experto en moda José Luis Callejo sabe como nadie qué ocurre la trastienda de este universo que vive con pasión. Como organizar de numerosos eventos, apunta como clave de un backstage «orden e implicación de grandes profesionales. Trabajar en equipo es fundamental, confiando en que lo que hacen los demás es tan bueno como lo que haces tú». Lo que pasa detrás «es el reflejo de lo que ocurre finalmente y dar la vuelta a la tensión previa en emoción», concluye.

 

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