Agroalimentario, un sector que crece

La segunda actividad más importante de Cantabria vive un momento de plena expansión gracias al trabajo y esfuerzo de administración, productores y elaboradores que impulsan el producto local y artesanal en colaboración con otros sectores estrechamente vinculados

Los sobaos y las quesadas de Cantabria, dos productos artesanales tratados con maquinaria moderna. /ROBERTO RUIZ
Los sobaos y las quesadas de Cantabria, dos productos artesanales tratados con maquinaria moderna. / ROBERTO RUIZ
Alicia Del Castillo
ALICIA DEL CASTILLOSantander

Cantabria ha demostrado con creces tener un gran potencial agroalimentario. Hablar de calidad alimentaria, seguridad, servicio o sostenibilidad es mostrar una cadena de valor que abarca no sólo el propio producto, sino el suelo donde se produce o el pasto con el que se alimenta, su tratamiento y distribución.

El sector agroalimentario ha tenido y tiene en Cantabria un peso importante en el sector primario, considerado estratégico, no solo porque tradicionalmente se hayan elaborado productos derivados de la ganadería (carne, quesos y otros derivados lácteos), la pesca (anchoas y semiconservas), la agricultura o la viticultura (aguardiente de orujo), sino por ser un gran elemento dinamizador de la economía, el empleo y el desarrollo rural, proceso en el que los cambios en los hábitos de consumo está revalorizando una alimentación de calidad, sostenible y que contribuye a conservar la biodiversidad.

La industria agroalimentaria de Cantabria supone el 22% del PIB industrial y da empleo a más de 6.000 personas –el 20% del total–, siendo, en su mayoría empresas familiares y de pequeño tamaño.

Cantabria ofrece una amplia gama de productos agroalimentarios de alta calidad, dirigidos al mercado regional, nacional y de exportación.

Pero el camino recorrido hasta hoy no ha sido fácil. En la última década la industria agroalimentaria ha dado un salto muy significativo ante la necesidad de abrirse nuevos mercados y ampliar la producción. Entonces, hace justo una década, cuando comenzaban a escribirse las primeras páginas de este suplemento, la industria alimentaria comenzaba a despuntar.

Desde entonces y hasta hoy, los apoyos recibidos por parte del Gobierno, asociaciones, consorcios de empresas, tiendas de alimentación, supermercados y otras grandes superficies, así como el esfuerzo realizado por todos y cada uno de los productores, cocineros, restauradores y otros profesionales vinculados al sector para fomentar el consumo de los productos autóctonos, sumado a una gran labor de promoción, dentro y fuera de la región, que ya está dando sus frutos y favorece la salida al exterior de pequeños y medianos productores.

2008, el año del despegue

«El verdadero tejido industrial del sector agroalimentario comenzó a formarse a partir del año 2008, cuando empezaron a tener cabida empresas de gran potencial». Fernando Mier, director de la Oficina de Calidad Alimentaria del Gobierno de Cantabria (Odeca), recuerda como era el contexto de este sector hace una década y el momento de pujanza que vive hoy día, «un sector en expansión con más de medio millar de empresas registradas que facturan unos 1.500 millones de euros, siendo el segundo sector más importante, por detrás de la automoción».

Fernando Mier, director de la Oficina de Calidad Alimentaria (Odeca).
Fernando Mier, director de la Oficina de Calidad Alimentaria (Odeca). / SE QUINTANA

«La certificación de nuestros productos ha significado poner nombre y apellido a todas las pequeñas producciones, y situarlas en el mapa. Nuestras industrias son punta de lanza y las perspectivas son extraordinarias porque tenemos un producto de gran calidad, muy artesanal, cuyo impacto medio ambiental es mínimo. Si conseguimos la IGP para la anchoa del Cantábrico, va a ser un éxito».

Desde la Asociación Frisona de Cantabria, su gerente, Fernando Ruiz, recuerda que hace diez años «nos mirábamos en el espejo de Europa, Estados Unidos e Israel y sin embargo ahora podemos codearnos con ellos perfectamente. Nuestras granjas están al nivel de las mejores en cuanto a producción y eficiencia. La leche es un bien de primera necesidad y de una calidad extraordinaria en muchos aspectos: organoléptica, higiénica y sanitariamente».

Fernando Ruiz, gerente de la Asociación Frisona de Cantabria.
Fernando Ruiz, gerente de la Asociación Frisona de Cantabria. / Daniel Pedriza

Otro concepto que ha cambiado es el del ganadero. Dentro del sector agroalimentario, «el de la leche cuenta con un número más pequeño de productores –pero no de vacas– que han sabido evolucionar poniendo en práctica las tecnologías de manejo y gestión más avanzadas para contribuir al desarrollo y la calidad de un producto clave para la alimentación, avalado por su gran calidad y que representa una forma de trabajar cada vez más eficiente».

El mercado alimentario se encamina hacia la sostenibilidad con productos cada vez más sanos y mejor elaborados para satisfacer la demanda de los consumidores. El catálogo de alimentos de calidad producidos, elaborados y procesados en Cantabria sigue creciendo y las iniciativas por parte de quienes están detrás de cada uno de ellos se multiplican en un mercado que cobra, cada día que pasa, mayor importancia.

Ejemplo de emprendimiento

En el marco de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), El Andral es una de las empresas familiares que elaboran Sobao Pasiego y quesada, ecológicos, de más reciente creación –hace menos de una década–, descendientes de elaboradores tradicionales y ganaderos desde hace más de un siglo. Para José Ángel Sáinz, uno de sus propietarios, la experiencia de emprender ha sido «muy dura y gratificante a nivel personal, en muy poco tiempo salí de la granja para recorrer toda la península en busca de clientes a quienes vender nuestros productos. En una palabra, «aventureros», es como define José Ángel a su familia.

Alicia Santander, a la izquierda, y José Ángel Sainz Santander a la derecha, junto a una alumna en prácticas, en el obrador.
Alicia Santander, a la izquierda, y José Ángel Sainz Santander a la derecha, junto a una alumna en prácticas, en el obrador. / DM

«Hace una década el obrador de El Andral no existía y en poco tiempo nuestro producto, elaborado con materias primas de primerísima calidad, empezando por la leche de nuestra granja ecológica, se ha colocado en los principales espacios gourmet de España. Envasamos nuestros productos, también ecológicos, en bioplástico compostable, siendo pioneros en Europa, y las cajas que utilizamos provienen de bosques sostenibles. Y no nos queda otro camino que seguir produciendo con calidad. Es así como nos vemos dentro de otros diez años».

Vista de la bodega de vino «Casona Micaela» situada en el Valle de Villaverde.
Vista de la bodega de vino «Casona Micaela» situada en el Valle de Villaverde.

Amparada por la IGP Vino de la Tierra Costa de Cantabria, la bodega Casona Micaela, una de las pioneras, recogió sus primeros frutos hace curiosamente diez años. Entonces, Carlos Recio, su propietario, reconocía empezar «con gran ilusión y la idea de producir un vino de calidad, en muy poco tiempo y en una comunidad en la que no se producía vino. Hoy confío en el producto que elaboro y conservo la ilusión, aunque también alguna que otra decepción porque en Cantabria hay una gran demanda de vino que los viticultores no podemos satisfacer. Echando la vista atrás reconozco que la experiencia de producir vino y construir una bodega ha sido positiva, y espero que todo el esfuerzo que invertimos día tras día se vea recompensado en algún momento».

Apoyados desde sus inicios en profesionales de gran experiencia como Pepe Hidalgo, Ana Martín y Óscar Salán, Casona Micaela es hoy un gran vino a la altura de los grandes blancos. «La Guía Peñín nos ha valorado con 90 y 91 puntos y nos ha dado 4 y 5 estrellas en referencia a su calidad y precio».

El queso Picón Bejes Tresviso ya se vende en Nueva York y Dinamarca.
El queso Picón Bejes Tresviso ya se vende en Nueva York y Dinamarca.

Tradición

Dentro de la Denominación de Origen Protegida, otra de las pequeñas empresas que se pusieron en marcha hace poco más de una década, exactamente en el año 2005, fue la de Javier Campo para elaborar de forma más profesional el tradicional Picón Bejes Tresviso. «En Tresviso todas las familias hemos elaborado queso desde hace siglos pero queríamos hacerlo bajo los parámetros de la propia DOP y nos pusimos manos a la obra. En estos momentos estamos llegando al mercado internacional y vendemos nuestro queso en Nueva York y en Dinamarca, y nos gustaría llegar al mercado alemán por las posibilidades que tiene. Tenemos un buen producto, cremoso y sabroso, no demasiado azul; tenemos la infraestructura y tenemos la intención de aumentar nuestra producción».

Rosario Baqué, consejera delegada del Grupo Dromedario, posa entre sacos de café en el almacén.
Rosario Baqué, consejera delegada del Grupo Dromedario, posa entre sacos de café en el almacén. / ROBERTO RUIZ

Una de las grandes embajadoras del sector agroalimentario en Cantabria es Café Dromedario, funda en Santander en 1871 y cuya calidad está sobradamente avalada por importantes reconocimientos a nivel internacional. A pesar de su larga trayectoria, la empresa elaboradora de café ha dado un salto «muy grande» en estos últimos diez años. Así lo afirma el director comercial de Dromedario, José Luis Rodríguez. «En Cantabria éramos líderes hace muchos años pero ahora estamos en pleno proceso de expansión por toda la geografía nacional porque aquí no podemos crecer más.

Café Dromedario es un referente en el sector agroalimentario español y el grupo se ha posicionado entre las cinco primeras empresas cafeteras españolas, por lo tanto nuestros objetivos a partir de ahora pasan por seguir haciendo buen café, seguir formando buenos profesionales y seguir cosechando premios a nivel internacional». «Participar en más de mil eventos anuales refleja nuestro compromiso con la sociedad Cántabra, bajo la dirección de Charo Baqué, que ha hecho de Dromedario el café de todos los cántabros. Ser una empresa modelo muy poca gente lo consigue».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos