Comernos a nosotros mismos

Comernos a nosotros mismos
José Enrique Campillo
JOSÉ ENRIQUE CAMPILLO

En el año 2016, el científico japonés Yoshinori Ohsumi recibió el premio Nobel por el descubrimiento de los mecanismos de la autofagia. Esta palabreja significa comerse a sí mismo: es el mecanismo que permite al cuerpo desembarazarse de las células viejas o atípicas y de las proteínas defectuosas, que de vez en cuando se fabrican por error o se acumulan en el proceso de envejecimiento. Es un proceso regulado y ordenado por una serie de hormonas con la misión de degradar y reciclar los componentes celulares viejos y defectuosos. La privación de nutrientes mediante el ayuno es el principal activador de la autofagia. Ante la necesidad de energía el cuerpo comienza a identificar todo lo viejo o lo deficiente y procede a su destrucción. Es como si no tuviéramos combustible para calentar nuestra casa y quemáramos los muebles rotos o viejos. La ventaja para nuestra salud es que la acumulación de restos de células y proteínas defectuosas son mecanismos responsables de la aparición de numerosas enfermedades asociadas al envejecimiento. Por ejemplo, son responsables de dos afecciones cada vez más frecuentes: la enfermedad de Alzheimer y el cáncer.

En la enfermedad de Alzheimer se acumula unas proteínas anormales, ya sea la beta amiloide o la proteína Tau que altera la función de las neuronas y acaban destruyendo el tejido cerebral. Algo parecido sucede en algunos tipos de cáncer. Un proceso como la autofagia, que tiene la capacidad de eliminar las proteínas viejas y anormales, pudiera prevenir el desarrollo del Alzheimer y reducir el riesgo de padecer un cáncer, y otras muchas enfermedades.

El organismo se deshace de las cosas viejas y defectuosas antes de poder formar nuevas proteínas y células jóvenes. La autofagia es un proceso sumamente regulado. Si estuviera fuera de control sería perjudicial, por lo que debe controlarse cuidadosamente. Así que durante el ayuno de corta duración, por ejemplo de un día, se estimula la autofagia.

Los componentes de las proteínas alteradas o viejas se metabolizan por el organismo con lo que obtiene un aporte extra de la energía que precisa a causa de la ausencia de alimentos. ¿Qué desactiva la autofagia? Comer.

La llegada de alimentos al organismo desactivan este proceso de auto limpieza. Esto justifica que este proceso sea exclusivo del ayuno y no se produzca cuando nos sometemos a dietas, por muy restrictivas que sean. Hay que tener precaución ya que para que sea saludable el proceso no puede ser excesivo. Se puede llegar a enfermar por exceso de ayuno que ocasiona un exceso de autofagia. En el ayunador de varios días su organismo «se come» a si mismo y puede desencadenar enfermedades graves. Lo ideal sería mantener un equilibrio.

Seguir una alimentación saludable, adecuada en nutriente y suficiente en cantidad y, de vez en cuando según nuestras posibilidades, proporcionar a nuestro organismo 24 horas de ayuno total. Esto permite el crecimiento celular renovado, mientras comemos y la limpieza celular durante el ayuno. Es curioso que los efectos beneficiosos del ayuno ya se recogen desde hace siglos en los preceptos de casi todas las grandes religiones.

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