La fiesta de los borrachos y las ollas ferroviarias

Reinosa celebra cada 20 de enero esta festividad en la que de la fuente pública mana vino tinto y blanco

Concurso de ollas ferroviarias celebrado el pasado domingo en Reinosa./DM
Concurso de ollas ferroviarias celebrado el pasado domingo en Reinosa. / DM
Gabriel Argumosa
GABRIEL ARGUMOSASantander

Cada 20 de enero, día de su patrón San Sebastián, la ciudad de Reinosa celebra la conocida como 'Fiesta de los Borrachos', pues desde hace unos años se ha retomado una tradición, en la que tras finalizar la misa en honor al santo, el alcalde ofrece a todos los asistentes vino gratis servido en jarras. Dicho vino mana de la fuente pública, por uno de sus caños el tinto y por el otro el blanco.

Según cuenta la leyenda popular, fue con vino con lo que la Iglesia agradeció la ayuda a los vecinos que participaron en la construcción de la parroquia, el templo de San Sebastián, allá por el año 1774, cuya pila bautismal también es conocida como la 'pila de los borrachos'. Desde entonces, y en honor al patrón, la fuente de la Plaza de España mana vino y no agua, el día de San Sebastián.

Olla ferroviaria

Coincidiendo en dicha fecha y en el mismo lugar, este año se celebrará la XXVII edición del concurso de ollas ferroviarias.    

La olla ferroviaria es un invento de los antiguos maquinistas, fogoneros y guardafrenos del Ferrocarril Hullero que hacía el trayecto entre La Robla (León) y Balmaseda (Vizcaya), más conocido como el Ferrocarril de La Robla, atravesando en su recorrido las provincias de Palencia y la antigua provincia de Santander, hoy comunidad autónoma de Cantabria.

Las estaciones, eran un punto intermedio donde reposaban las máquinas de carbón y agua, allí se encontraban los únicos trenes de viajeros y mercancías, que transportaban carbón y apeas.

Las jornadas de trabajo y los viajes eran muy largos y penosos, por lo que los trabajadores se encontraban con un problema a la hora de la comida: mientras realizaban sus tareas se tenían que alimentar y, con imaginación y lo que tenían a mano, nació la olla ferroviaria.

En un primer momento utilizaron un tubo que conectaba el serpentín de la locomotora a una vasija, consiguiendo unos excelentes guisos al vapor. Posteriormente, sustituyeron el vapor por el carbón de leña o vegetal y empezaron a cocinar en el furgón de cola del tren. Por otra parte, este invento tenía una doble función, ya que durante los duros meses de invierno el calor de la olla servía también como calefacción.

La primera olla de carbón vegetal fue construida en Mataporquera por el señor Esteban García, hojalatero del Ferrocarril de La Robla, sobre 1930, y fue utilizada por cuatro o cinco mozos de tren de Mataporquera: Florencio, Eugenio, Damián, etc. Su uso duró un tiempo limitado, hasta aproximadamente el año 1935. Esta olla era sin puchero y estaba hecha toda ella de chapa de hojalata, de una capacidad de dos litros, era cilíndrica con la chimenea en el centro y el fuego se hacía en el interior de la chimenea cociendo la comida alrededor de la misma.

Elaboración de una olla ferroviaria y sus concursos

En la olla ferroviaria se puede cocinar cualquier guiso o cocido tradicional, pero el más típico de estos trabajadores era el guiso de patatas con carne de ternera. Asimismo, las legumbres ocupaban un lugar destacando las alubias, que eran productos indispensables en sus viajes diarios, ya que aportaban mucha energía. Podemos resaltar que los productos que nos trajeron de América, como son las patatas, las alubias e incluso el pimentón como condimento, forman parte de las ollas ferroviarias.

Están proliferando los concursos de ollas ferroviarias, pudiendo encontrarlos, por poner algunos ejemplos, en las localidades campurrianas de Mataporquera o Reinosa, donde lo habitual es la elaboración de la misma a base de patatas con carne; en la localidad vizcaína de Balmaseda, en donde la olla ferroviaria recibe el nombre de puchera (putxera) y, allí se hace con alubias; en las provincias de León, Palencia, e incluso en la vecina región de Asturias.

En Cantabria, los concursos están aumentando de forma geométrica en los últimos años, en poblaciones sin vinculación con el trayecto del tren hullero. Pudiendo reseñar las localidades de Cartes, Oruña de Piélagos, Isla, donde el pimiento toma protagonismo o San Vicente de la Barquera, entre otras.

Las causas de la popularidad de las ollas

No hay duda, por una parte, de que las cocinas orientales y las de Sudamérica están invadiendo nuestras cocinas profesionales, pero también es cierto que se está observando un resurgimiento de nuestros platos y elaboraciones tradicionales.

Estos platos elaborados a una temperatura mas baja del punto de ebullición, consiguen, por ejemplo, en la carne, un punto muy homogéneo de textura. También debemos recordar que están de moda los binomios gastronomía-concursos y, por último, tened presente que estos platos consumidos en grupos más o menos numerosos, generan calor, no solo corporal, sino también de ánimo, generando incluso espontáneas amistades.