Isotónicas para deportistas

Un atleta con su bebida isotónica. /M. de las Cuevas
Un atleta con su bebida isotónica. / M. de las Cuevas

Agua, carbohidratos y sales minerales, son componentes que se pierden en la realización del ejercicio físico y que aportan estas bebidas

ÁNGELA RUIZSantander

Más de medio siglo ha pasado desde que las bebidas isotónicas, en auge entre los deportistas y amantes del ejercicio por su capacidad de rehidratación, llegaran al mercado estadounidense. Una investigación y trabajo de campo fueron los detonantes de estos recuperantes físicos que conocemos hoy en día. En 1965, Dewayne Douglas, asistente del entrenador del equipo universitario de fútbol americano 'Florida Gators', y James Robert Cade, profesor y doctor en nefrología, comprobaron que los deportistas perdían una gran cantidad de carbohidratos, sales minerales y componentes químicos vitales para el organismo, y crearon una bebida que aportase todos los elementos necesarios para recuperarse de inmediato. El resultado fue el esperado, pero de su gusto no se pudo decir lo mismo. La doctora Dana L. Shires propuso añadirle zumo de limón con el fin de lograr un sabor más agradable, lo cual fue un éxito. Como vemos, el nacimiento de las bebidas isotónicas tiene también historia, una historia nacida de la observación y la necesidad de avanzar en el rendimiento y salud de los atletas. Esto y la consolidación del deporte como forma de vida, han propiciado la aparición de multitud de marcas que conocemos hoy en día y que compiten y conviven en uno de los mercados de mayor esplendor.

A pesar de su cada vez mayor utilización entre deportistas, su composición y distinción con otras bebidas deportivas que parecen similares, quedan en un segundo plano. Existe una tendencia generalizada a pensar que bebidas isotónicas y energéticas son lo mismo, pero no es del todo cierto. Las bebidas isotónicas contienen hidratos de carbono en forma de azúcares, glucosa, fructosa, sacarosa o maltosa; sales minerales como sodio, cloro, potasio y magnesio, y agua.

Algunas variedades también contienen otros minerales como calcio o fósforo. Todos estos componentes ayudan en la absorción del agua y a compensar las pérdidas de líquidos y minerales de manera efectiva, ya que un desequilibrio de los mismos puede producir calambres, fatiga y mareos. Al mismo tiempo suministran carbohidratos para dar energía adicional durante la actividad física. Por su parte, las bebidas energéticas contienen ingredientes de carácter excitante o estimulante del sistema nervioso como la cafeína o la taurina,con lo que se pretende aumentar la energía y una rápida sensación de bienestar y alerta. El propósito de la primera es hidratar el cuerpo, mientras que la segunda no cumple esa función principalmente.

Evitar deshidratación

Los beneficios que aportan las bebidas isotónicas en la práctica de deporte son muchos y variados. Evitar la deshidratación; mantener los niveles de glucosa estables; evitar o reducir el daño muscular, especialmente en las actividades durante un largo periodo de tiempo, y disminuir la caída de glucógeno son algunas de ellas. Pero, el supermercado no es la única forma de adquirir este tipo de bebidas. Como la gran mayoría de platos, recetas y combinados, también existen mezclas caseras y fáciles de hacer que ayudan a cumplir la función buscada, al mismo tiempo que conocemos de primera mano los ingredientes que vamos a ingerir. Con un litro de agua mineral hervida, base de cualquier bebida isotónica, a la que se le añade zumo natural de dos limones o naranjas, una cucharadita de sal marina sin refinar, para cubrir las necesidades de yodo, otra de bicarbonato sódico, y dos de azúcar, se obtiene una bebida isotónica casera, sana y barata.

Aunque parezca sorprendente, la mejor bebida isotónica la tenemos más al alcance de lo que pensamos. Se trata del agua de mar, que diluida en su proporción correcta, cumple con esta función recuperante. Pero, como todo, hay que ingerirlo bajo unas condiciones adecuadas para que sea eficaz y saludable.

El agua es extraída en alguna de las zonas de alta concentración de elementos que hay en los océanos, y que presentan sales minerales como el cloro, sodio, magnesio, azufre, calcio, potasio, bromo, boro, flúor. Después, este agua pasa por un proceso de microfiltración en frío y es envasada de forma segura de tal manera que se pueda encontrar en los puntos de venta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos