Una sabrosa vuelta al mundo

Cincuenta naciones representadas en 25 puestos forman un recorrido gastronómico donde descubrir manjares típicos de cada país y disfrutar de las cocinas internacionales

El representante de la República Dominicana cocina en directo una de sus ofertas gastronómicas. :: /Daniel Pedriza
El representante de la República Dominicana cocina en directo una de sus ofertas gastronómicas. :: / Daniel Pedriza
ÁNGELA CALOCA / ÁNGELA RUIZ

Los aromas y esencias que desprende el Festival de las Naciones son los perfectos guías para que amantes y curiosos de las cocinas internacionales se dejen llevar por las sensaciones gustativas y olfativas, únicamente movidos por las ganas de conocer y hacer disfrutar al paladar. Un auténtico viaje gastronómico con 25 paradas obligadas y 50 naciones representadas, sin apenas recorrer más de 500 metros.

«Viajar a los países por dentro, hacer un viaje sensorial. Esto es lo que tratamos que sienta todo el que visite el Festival». Y para que no haya lugar a dudas, ya lo deja bien claro el lema: 'lo que no emociona, no existe'. Así presenta Sergio Frenkel, director del Festival de las Naciones, la atracción gastronómica situada en el Sardinero. Y vaya que si emociona al gusto. Lo más importante, que la gente repite. Son 30 días de mucha actividad donde los asistentes se plantean un recorrido con el espíritu de universalidad por bandera. Año tras año este festival gana adeptos, y la afluencia de gente se deja ver con los últimos rayos de sol. Lo desconocido atrae y engancha, y quién descubre el placer de vivir una experiencia como esta, de contentar a su estómago y paladar y percibir los atractivos culinarios más ocultos y sabrosos, vuelve sin pensarlo, como por instinto. La gastronomía siempre ha sido la madre salvadora y el arte capaz de unir personas, culturas y creencias alrededor de una mesa.

La idea de este evento no es otra que un recorrido en el que caminar conduce a diferentes propuestas culinarias. Un trayecto que la gente realiza en varios días, para no perderse y dejarse atrás los secretos y manjares de ningún país. Diez fueron los que, profesionales y aficionados de la cocina como Ricardo Ezcurdia, Kike Pérez y el maestro coctelero Óscar Solana, visitaron en una ruta que rememora y traslada a lugares con culturas culinarias ricas y milenarias.

Claudia Cafferata, cocinera del puesto de la India, prepara uno de sus platos.
Claudia Cafferata, cocinera del puesto de la India, prepara uno de sus platos.

Una ruta entre fogones

Perú, la madre del Festival. Una parada en la que Aída Vivanco, cocinera desde hace 25 años, hace volar a todo el que se acerque con su tradicional cocina. «Tenemos platos especiales como el ceviche, que se puede hacer con cualquier pescado de fuerte consistencia, pero el mejor es con mero», señala la cocinera. Este es uno de los diferentes platos que ofrece el país, donde trabajan tres generaciones familiares. Sin embargo, Aída asegura que la comida que más enamora a la gente es el anticucho (corazón de ternera asado).

Y de una generación Vivanco a otra, de madre a hija, de cocina tradicional a vegetariana. Dos apasionadas de la cocina, con los fogones como fieles compañeros de faena, pero con puestos y ofertas distintas. Karina, su hija, acerca a la gente la comida vegetariana y ecológica, una de las novedades de este año. Siempre ha trabajado la quinoa con su madre y es la protagonista de muchos de sus platos. El que más se vende es el tamal vegano por su carácter novedoso. Como peculiaridad cuentan con un mercado de productos de Liébana y otro pequeño stand con café. Su esencia vegetariana también identifica a la comida india, cuyos platos estrella son las famosas pakoras y samosas. Se trata de comida callejera con las salsas y especias como distintivo. Se ofrecen siete tipos de especias que se juntan y elaboran en el puesto. «Las que empleamos son suaves, pero también hacemos salsas más potentes para los más valientes. Además tenemos las cervezas originales de la India, las cervezas Cobra», asegura Claudia Cafferata, cocinera de este país.

«El churrasco es lo más alto de las carnes argentinas», así es como Miguel Ángel, cocinero del puesto, define su oferta. Una parada en la que las parrillas son las protagonistas y el choripán el plato por el que más se decantan los paladares. Los alfajores, postre típico argentino que se hace querer por todo aquel que lo prueba, también actúa de reclamo.

Representantes del stand Mexicano muestran algunas de las delicias típicas que ofrecen.
Representantes del stand Mexicano muestran algunas de las delicias típicas que ofrecen.

Si hablamos de salchichas y cervezas, nuestra memoria nos traslada a Alemania, a sus calles y locales. «En el puesto ofrecemos dos tipos de salchichas, roja y la blanca», señala Miguel Ángel. La salchicha frankfurt es la más típica y conocida gracias a su internacionalización. Pero, no podemos olvidarnos de las cervezas. En el stand destacan la rubia, la tostada y la de trigo. Son grandes jarras donde poder sentir la esencia de esta famosa bebida alemana. «La música ambiente es 100% Oktoberfest. Hace que te sientas realmente en Alemania», así define Miguel Ángel el entorno germano.

Quizá el país que más atrae a los curiosos es Sudáfrica, por sus platos tan distintivos, únicos y peculiares. Y es que no en cualquier lugar puedes probar serpiente, cebra, carne de pitón, jabalí, ciervo o cocodrilo. Jorge, cocinero representante de este país, asegura que el plato más vendido es la cebra ya que la gente la asemeja a la carne de ternera. «El cocodrilo parece que asusta más. Pero una vez que lo prueban, repiten», indica Jorge.

Si hay gastronomía conocida y claramente adentrada en nuestro país, es la estadounidense. Resulta imposible no reconocer el sabor de las nuggets, hamburguesas o patatas fritas. Una nación de la que todos reconocemos su cultura y oferta gastronómica. Y de Estados Unidos a Francia, el país de las crepes. Un ambiente muy animado reúne a varias personas esperando a que Gigi, cocinera del puesto, «les entregue su deliciosa crepe realizada en directo». Los crepes más demandados son el de carbonara, chocolate y dulce de leche. Todo lo contrario ofrece Thai Wok, en el que el plato más vendido es el de ternera y langostinos con fideo de arroz.

La tendencia a la comida mexicana no pasa desapercibida en la feria, pues es el stand que más gente reúne, atraídos por los manjares típicos cada vez más extendidos en nuestro país. La comida mexicana está de moda, eso es un hecho. Una realidad a la que se suman personas de todas las edades, quienes principalmente demandan burritos y fajitas, nachos y guacamole.

Se trata de una ruta que permite conocer desde dentro la diversidad de la cocina internacional. Un viaje por el mundo del que todo el público puede formar parte. Son 30 días en los que los más curiosos pueden volar y dejarse llevar por la esencia de otras naciones.

Óscar Solana | Coctelero «Lo que más me ha sorprendido es la carne de cocodrilo»

El conocido coctelero no se ha quedado indiferente con su participación en la ruta. Para Óscar, se trata de un recorrido interesante, sobre todo en la forma de mezclar gastronomía y bebida dentro del ambiente de Santander. En general, tener tanta variedad de culturas, sabores y comidas en muy poco espacio es muy positivo, así es como resume el coctelero la experiencia. Lo que más ha sorprendido a su paladar ha sido la peculiar carne de cocodrilo de Sudáfrica.

Ricardo Ezcurdia | Académico de Gastronomía «Me gusta la idea de aficionar a la gente a la cultura de otros países»

Ricardo Ezcurdia tuvo la oportunidad de formar parte de la cocina de Thai Wok, en la que preparó uno de los más típicos platos de arroz. Además reconoce ser un amante de la comida peruana, de la que destaca el corazón de ternera (anticucho), plato que forma parte de los manjares de este festival. Este amante de la buena cocina define la experiencia de fantástica y admite que le gusta la idea de aficionar a la gente a la cultura de otros países a través de la gastronomía.

Kike Pérez | Cocinero «Un viaje por el mundo corto, pero intenso e interesante»

El chef Kike Pérez tiene un claro protagonista en esta ruta gastronómica internacional, y es que la carne de serpiente, plato al alcance de todos en el puesto de Sudáfrica, ha logrado sorprender al cocinero cántabro. Para él, gastronómicamente se trata de un viaje por el mundo corto, pero al mismo tiempo intenso y muy interesante, en el que además ha tenido la gran oportunidad de disfrutar de las cocinas desde dentro y descubrir los secretos más ocultos de cada producto.

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