"Todo esto es muy triste, me acosté siendo británico y ahora no sé lo que soy"

"Todo esto es muy triste, me acosté siendo británico y ahora no sé lo que soy"

Andrew Dougall, que lleva 20 años en Liérganes donde elabora cerveza artesanal, sostiene que el peligro del ‘Brexit’ son los nacionalismos

CONSUELO DE LA PEÑA

En los dominios del hombre pez de Liérganes, a orillas del rio Miera, está la Cerveza Dougalls, artesanal y de producción muy limitada, fruto del anhelo y pasión de su creador, Andrew Dougall. Mitad inglés mitad escoces, este antiguo editor, especializado en libro de puertos marítimos, un día, hace 20 años, recaló en Santander, conoció a su esposa y aquí se quedó. Haciendo gala de su origen, lo apostó todo por la cerceza, y así, burla burlando, desde 2006 produce la primera cerveza artesana de la región. Todo sobre ruedas, por eso ayer este británico apacible, de 61 años, recibió como un «sobresalto» el Brexit.

«Es un mal día para mí. Me acosté siendo británico y ahora no sé lo que soy porque van a desmantelar Gran Bretaña. En una noche pasamos de ser Great England a Litle England», comenta, tras reponerse de un referendum que ha sacado a su país de la Unión Europea. ¿Y ahora qué? la pregunta del millón. «No lo sé, hasta ayer podía circular libremente por 28 países y ahora supongo que me pedirán visado, porque esto es un toma y daca».

A Dougall no le preocupa su negocio cervecero porque más del 95% de su mercado es nacional y local. Lo que le duele es ver la enseña británica, que ahora ondea «patrioticamente» en todos los edificios, «partida en cuatro trozos». «El peligro de todo esto es el nacionalismo», dice, y augura que ahora será Escocia quien «vuelva a pedir el referendum, y con razón, y después vendrá la reunificación de las dos Irlandas».

En shock

Su familia y sus amigos están «en estado de shock, no se lo creen», porque, como él, creen que «el Brexit abre la caja de pandora para los extremismos del resto de Europa. En Francia y Holanda ya lo están pidiendo».

Para este maestro cervecero las claves del éxito del no a la Unión Europea están en que sus partidarios «han apelado a los instintos más básicos de la gente, han ganado con la xenofobia y el racismo. El no ha triunfado por motivos viscerales, porque había muy pocos argumentos para ganar».

Aunque le invade la tristeza, no siente miedo. «Es más bien rabia, no me puedo creer que las riendas del poder queden ahora en manos de gente de poca monta», en referencia al líder del independentista UKIP, Nigel Farage. Con el escrutinio todavía no resuelto, Farage declaró el día de la independencia. «Este personaje, que ha intentado ser miembro del Parlamento siete veces y no lo ha conseguido nunca, es el jefe de la banda de populistas que ahoradirigirán el país. Él representa el populismo en su peor vertiente», remacha Dougall.

El británico prevé que el divorcio del Reino Unido de la Unión Europea será conflictivo, porque «es ilógico que si alguien se marcha de mi club, luego me pida jugar en las mismas condiciones que el resto. La UE va a mirar con malos ojos a Gran Bretaña y con razón».

Pero Dougall seguirá siendo británico a pesar del Brexit. A pesar de que «soy más de aquí que de allí», el empresario no va a solicitar la nacionalidad española. «No lo he contemplado. Todo esto es un gran error, pero de ahí a renunciar a mi nacionalidad hay un largo camino. Somos lo que somos y venimos de donde venimos», concluye con cierta resignación. Su esposa Sophie es francesa y las tres hijas del matrimonio Lucy, Roxanne y Tess tienen la doble nacionalidad francesa-británica. El Brexit tampoco le ha hecho cambiar sus planes en Cantabria, donde seguirá vendiendo su cervera al estilo inglés.

 

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